
El bienestar de las familias requiere como mínimo (i) ingresos producto del empleo -ya sea como empresario, trabajador independiente o dependiente-, (ii) servicios del Estado -con especial relevancia educación y salud- y (iii) democracia.
En los últimos 25 años, hemos avanzado mucho en lo primero, gracias a una inversión privada vigorosa que ha permitido multiplicar por tres el PBI y por cuatro las exportaciones, lo que ha tenido un rol preponderante en la reducción de la pobreza a la mitad. En cambio, en lo segundo y lo tercero estamos jalados. En cuanto a los servicios que brinda el Estado, a pesar de que el presupuesto público se multiplicó por cinco, nuestro sistema educativo no da a los escolares siquiera los conocimientos requeridos en comunicaciones y matemáticas y nuestro sistema de salud no brinda siquiera todas las medicinas requeridas al salir de una consulta; en lo referido a la democracia, no tenemos ningún partido político con propuestas concretas, democracia interna y cuentas claras.
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Cambiar el escenario descrito es complejo, más si tenemos en cuenta la corrupción que llega hasta los más altos niveles del Ejecutivo y el Legislativo, la polarización que llena de ataques el debate público en vez de reinar la tolerancia y el diálogo, el populismo que atenta contra un futuro de bienestar y la desconfianza que limita el trabajo conjunto para abordar retos comunes.
En adición al rol de especial relevancia de las empresas de ofrecer productos y servicios demandados en el mercado y generar puestos de trabajo, así como de pagar impuestos que permiten financiar al Estado, es clave que construyan relaciones de confianza con sus grupos de interés y que contribuyan a un sistema político funcional.
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Que las empresas creen valor a largo plazo requiere que tengan relaciones de confianza con sus grupos de interés, en la medida que ello les facilitará atraer y retener clientes y colaboradores, así como enfrentar tiempos de crisis y dificultades. Al respecto, no basta con tener buenos equipos de comunicaciones o desarrollar proyectos en beneficio de sus grupos de interés; las empresas necesitan construir confianza con colaboradores, clientes, proveedores y comunidades donde operan. La construcción de relaciones de confianza requiere diálogo, empatía, transparencia e integridad; enfoquémonos en ello; por ejemplo, ¿los colaboradores confían en la empresa?, ¿qué no les gusta?, ¿qué aprecian?, ¿cuáles son sus preocupaciones?, ¿qué plantean? Diseñemos estrategias para construir confianza con los grupos de interés, a partir de escuchar a sus miembros y entenderlos, de un comportamiento con valores y de cumplir lo que se ofrece. Construir relaciones de confianza sin duda beneficiará a las empresas, pero también a la sociedad.
En cuanto a lo segundo, cabe destacar que lograr un Estado que funcione requiere como paso previo un sistema político funcional; de lo contrario, tendremos nombramientos en función de conveniencia política o de corrupción, en vez de intereses ciudadanos, que lamentablemente conllevan al desmantelamiento del Estado. Así, contribuir a un sistema político funcional es relevante para fortalecer nuestra democracia y también para fortalecer al Estado para que brinde servicios de calidad, todo ello para aumentar el bienestar de las familias peruanas.
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Si bien puede no gustarnos ninguno de los partidos políticos existentes, los partidos son una condición necesaria para una democracia. Desde las empresas se puede combatir la polarización y favorecer el diálogo y la empatía, se debe permitir y ver con agrado que ejecutivos y otros colaboradores tengan una afiliación partidaria, se debe promover el voto informado, participar en cámaras y diálogos regionales, así como apoyar la activación del sistema universitario como espacio de discusión de ideas.
La crisis política y moral que estamos viviendo no la va a solucionar “alguien más” y tampoco se solucionará sola. Trabajemos para salir del entrampamiento en que estamos, pero también para que en 5 años tengamos un mejor sistema político y un mejor Estado. Asumamos como empresas y ciudadanos los retos señalados.
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