Paul Grüninger, un héroe rescatado por la Fundación Raoul Wallenberg
Paul Grüninger, un héroe rescatado por la Fundación Raoul Wallenberg

La anexión de Austria en marzo de 1938 marco el destino de los judíos de ese país. Amenazados por el nazismo y despojados de sus medios de subsistencia, mas de la mitad de los 192,000 judíos austriacos, emprendieron la fuga.

En consecuencia, el gobierno suizo cerró su frontera a los refugiados del Reich alemán, que ahora incluía a Austria e instruyó a su policía fronteriza que rechazara a los judíos que no tenían permisos de entrada. Una de las rutas de escape corría al sur del lago Constanza a través de la frontera suizo-austriaca en el área de St. Margarethen, donde Paul Grüninger estaba a cargo de la policía fronteriza suiza.

Ante la difícil situación de los refugiados judíos desesperados, Grüninger decidió permitirles cruzar la frontera y, para legalizar su estadía, falsificó sus fechas de entrada en Suiza, de modo que los registros indicaron que habían ingresado al país antes del requisito de hacerlo con una visa.

En la localidad suiza de Diepoldsau, cerca de la ciudad de St. Gallen, había un campo donde se reunían los judíos que huían. Quienes fueron admitidos en ese predio lo hicieron con el permiso de Grüninger, y luego recibieron autorización retroactiva para permanecer en Suiza y de esa manera lograron salvar sus vidas.

Paul Grüninger murió en 1972. Fue reconocido por su ayuda a los judíos desplazados y deportados
Paul Grüninger murió en 1972. Fue reconocido por su ayuda a los judíos desplazados y deportados

Al ser descubierta la insubordinación de Grüninger , fue despedido de la policía. Fue llevado a juicio por cargos de permitir ilegalmente la entrada de 3.600 judíos a Suiza y falsificar sus documentos de registro. En marzo de 1941, el tribunal lo declaró culpable de incumplimiento del deber. Sus beneficios de jubilación se perdieron y fue multado y tuvo que pagar los costos de la prueba. El tribunal reconoció sus motivaciones altruistas, pero encontró que, sin embargo, como empleado estatal, era su deber seguir sus instrucciones.

En 1954, Grüninger habló sobre el veredicto de la corte:

"No me avergüenzo del veredicto de la corte. Al contrario, estoy orgulloso de haber salvado las vidas de cientos de personas oprimidas. Mi asistencia a los judíos estaba arraigada en mi visión del mundo cristiano… Era básicamente una cuestión de salvar vidas humanas amenazadas con la muerte. ¿Cómo podría entonces considerar seriamente los esquemas y cálculos burocráticos? Claro, intencionalmente excedí los límites de mi autoridad y, a menudo con mis propias manos, falsifiqué documentos y certificados, pero se hizo únicamente para permitir el acceso de las personas perseguidas al país. Mi bienestar personal, medido contra el cruel destino de estos miles, fue tan insignificante y poco importante que nunca lo tomé en consideración".

Grüninger vivió el resto de su vida en circunstancias difíciles. A pesar de las dificultades, nunca lamentó su acción en nombre de los judíos. Solo fue exonerado en 1995, 23 años después de su muerte .

En 1971 Paul Grüninger fue reconocido como Justo entre las Naciones.

Un año después, el 22 de febrero de 1972 fallecería.

Luego de haber sido reivindicado por las autoridades suizas, su vida y obra fueron inmortalizadas en un par de películas y varios lugares públicos llevan su nombre, tal como el Estadio de Bruhl St. Gallen y el puente del Rin entre Diepoldsau (Suiza) y Hohenems (Austria).

La Fundación Wallenberg, que tuve el honor de fundar hace varias décadas, está gestionando actualmente la identificación y proclamación del Campo de Diepoldsau como Casa de Vida.

En el año 2012, nuestra ONG ya había homenajeado a este salvador suizo, gestionando una estampilla conmemorativa emitida por la Autoridad Postal Israelí.

Las estampillas conmemorativas que emitió Israel para homenajear al héroe suizo Paul Grüninger
Las estampillas conmemorativas que emitió Israel para homenajear al héroe suizo Paul Grüninger

Grüninger fue un ser humano que abrió su corazón frente al sufrimiento ajeno, desobedeciendo órdenes burocráticas y arriesgando su carrera profesional. Su vida fue un ejemplo de bondad y valentía y reconocerlo es nuestra obligación.

* Eduardo Eurnekian es Presidente de la International Raoul Wallenberg Foundation.