Cómo una excursión con tiburones podría ayudar a frenar el declive de las poblaciones, según un estudio

Mientras se registra una caída del 71% en la presencia de estos animales en cinco décadas, la investigación sugiere que las excursiones de ecoturismo, bien diseñadas, pueden transformarse en una herramienta real de conservación

Ilustración de una persona con visor y aletas que nada bajo el agua frente a cuatro tiburones sobre un fondo marino con corales.
Las poblaciones de tiburones descendieron un 71% en los últimos 50 años y un tercio de las especies enfrenta riesgo de extinción (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El ecoturismo de tiburones puede impulsar acciones de conservación que se mantienen durante al menos dos años, según una investigación de la Universidad de Sídney realizada con visitantes de una excursión en Oahu, Hawái.

La investigación, publicada en npj Ocean Sustainability y divulgada en Phys.org, determinó que quienes participaron en la actividad tuvieron un 40% más de probabilidades de involucrarse en medidas de protección de tiburones que las esperadas si no hubieran realizado la experiencia.

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Las poblaciones de tiburones caen mientras crecen estas excursiones

Las poblaciones de tiburones disminuyeron un 71% en los últimos 50 años a escala mundial, de acuerdo con los datos citados por la universidad. Además, un tercio de las especies está amenazado de extinción.

Tiburones con marcas oscuras en las aletas nadan en aguas cristalinas junto a un pez sobre el fondo marino
La Universidad de Sídney contrastó las conductas de visitantes de una excursión en Oahu con las de bañistas encuestados en Waikiki (Magnific)

En paralelo, aumentó la participación en actividades de ecoturismo de tiburones, son experiencias inmersivas en el agua que permiten observar a estos animales dentro de sus hábitats naturales. Se calcula que más de 500.000 personas participan cada año en propuestas interactivas con tiburones y rayas.

Estas actividades se ofrecen en al menos 20 países, entre ellos Bahamas, Australia, Hawái, Sudáfrica, Fiyi, Palaos y la Polinesia Francesa.

El estudio sostiene que su posible aporte no se limita a la actividad económica, sino que puede traducirse en una mayor disposición de los visitantes a intervenir en favor de la protección de las especies.

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El seguimiento comparó a turistas con personas de Waikiki

Una mujer y tres personas con chaleco en un barco junto a una vista submarina con un tiburón grande, peces y vegetación marina.
Más de 500.000 personas realizan cada año actividades interactivas con tiburones y rayas en al menos 20 países del mundo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación fue dirigida por Carmen Dobszewicz, candidata a doctorado de la Universidad de Sídney e integrante del Laboratorio de Dinámica Social y Cambio Ambiental de la Facultad de Ciencias. El equipo trabajó con dos grupos de participantes residentes o visitantes de Hawái.

El primero reunió a personas que realizaron una excursión de ecoturismo experiencial con tiburones en Oahu. Durante la actividad, los visitantes practicaron snorkel o buceo libre junto a tiburones, acompañados por un biólogo marino que estudiaba a los animales como parte de investigaciones en curso.

Además del acompañamiento durante el recorrido, el especialista brindó información sobre conservación. El segundo grupo, utilizado para comparar resultados, estuvo compuesto por integrantes del público seleccionados en la playa de Waikiki, que no habían participado en aquella excursión.

A ambos conjuntos se les aplicó una encuesta durante el período inicial y otra dos años después. En cada instancia se les preguntó si habían realizado acciones orientadas a conservar a los tiburones.

La diferencia se mantuvo después de dos años

Tiburones nadan sobre arena bajo el agua junto a una superficie que deja ver montañas, árboles y sol
Las acciones de apoyo ciudadano se reflejaron dos años después en donaciones económicas, firmas de peticiones y respaldo a leyes protectoras (Magnific)

La actividad conservacionista creció durante los dos años en ambos grupos, pero el aumento fue mayor entre quienes habían participado de la excursión. La diferencia se mantuvo tras considerar condiciones existentes al inicio del estudio.

Entre esas variables se incluyeron las características demográficas de los encuestados, su participación anterior en iniciativas de preservación y las tasas de abandono entre la primera y la segunda consulta.

De esta manera, los investigadores evaluaron los cambios a lo largo del tiempo y no solo una reacción inmediata tras la actividad. Los incrementos más marcados entre los visitantes del recorrido se observaron en publicaciones en redes sociales, firmas de peticiones, donaciones y promoción de normas legislativas.

Según el estudio, se trata de la primera investigación que demuestra un compromiso proteccionista sostenido durante al menos dos años entre participantes de este tipo de experiencias.

La educación ambiental acompaña el contacto con los animales

Un buzo con máscara y regulador junto a un tiburón con la boca abierta sobre un fondo marino con formaciones de coral
Los participantes en actividades de ecoturismo en Hawái registraron un 40% más de probabilidades de involucrarse en la conservación de tiburones (Magnific)

Dobszewicz afirmó que los resultados ofrecen una guía para los operadores turísticos que trabajan con tiburones. “Los operadores turísticos responsables pueden ser una ayuda muy necesaria para frenar el rápido declive de las poblaciones de tiburones”, señaló.

La investigadora indicó que el efecto de estas actividades depende de cómo se desarrollen. Para ella, el encuentro bajo el agua debe complementarse con información que permita a los visitantes entender el contexto de conservación de las especies.

“Complementar la experiencia submarina con información educativa sobre el papel que desempeñan los tiburones en el ecosistema, las amenazas a las que se enfrentan y lo que se puede hacer para mitigarlas”, ayuda a comprender la situación de las poblaciones, afirmó Dobszewicz.

La autora principal del trabajo, Michele Barnes, profesora asociada, afirmó que “la conservación depende en última instancia de las personas. Cuando construimos o fortalecemos conexiones significativas entre las personas y el mundo natural, creamos las condiciones para un cambio duradero”.

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