Kallas pide a la Unión Europea elevar la presión sobre Putin ante la escalada contra Europa

La jefa de la diplomacia europea plantea restringir visados a turistas y ex combatientes rusos y reforzar el intercambio de inteligencia, en una semana marcada por tres incidentes de riesgo entre fuerzas rusas y aliados de la OTAN

La vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, habla con los medios de comunicación a su llegada al centro de ciencias Arktikum durante la Cumbre del Ártico Europeo, en Rovaniemi (Finlandia), el 14 de septiembre de 2026 Lehtikuva/Jouni Porsanger vía REUTERS
La vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, habla con los medios de comunicación a su llegada al centro de ciencias Arktikum durante la Cumbre del Ártico Europeo, en Rovaniemi (Finlandia), el 14 de septiembre de 2026 Lehtikuva/Jouni Porsanger vía REUTERS
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La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, advirtió este martes ante el pleno del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, que el presidente ruso, Vladímir Putin, “no se detendrá a menos que se le detenga”. La ex primera ministra estonia reclamó a los Veintisiete que impongan “un coste mayor” a Moscú, en medio de una escalada de incidentes que, según denunció, buscan intimidar a Europa y debilitar su respaldo a Ucrania.

Pese a los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra, Putin opta por intensificar su agresión contra Ucrania y sus hostilidades contra Europa”, afirmó Kallas. La funcionaria propuso ampliar las restricciones de movimiento a diplomáticos rusos dentro del espacio Schengen, prohibir visados a excombatientes y revisar la concesión de visados turísticos a ciudadanos rusos.

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Kallas vinculó su reclamo a tres episodios ocurridos en apenas 48 horas. El lunes, una fragata rusa disparó dos bengalas contra un helicóptero Fennec de la fuerza aérea danesa que fotografiaba el buque en aguas internacionales frente a Gedser, en el mar Báltico. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, calificó el hecho de “irresponsable” y su Gobierno convocó al embajador ruso para exigir explicaciones.

Horas después, ya de madrugada, cazas de la OTAN derribaron sobre Lituania un dron procedente de Bielorrusia que había violado el espacio aéreo del país báltico y activó alertas en Vilna. Dos días antes, otro dron ruso había alcanzado la locomotora de un tren de pasajeros que viajaba de Kiev a Varsovia, a solo 2 kilómetros de la frontera con Polonia; los 206 ocupantes fueron evacuados minutos antes del impacto y no hubo heridos.

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Bomberos trabajan en el lugar donde una locomotora de tren de pasajeros fue alcanzada por un ataque de dron ruso, en el marco de la ofensiva rusa contra Ucrania, en la región de Volinia, Ucrania, según esta fotografía distribuida el 15 de septiembre de 2026. Servicio de prensa del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania en la región de Volinia/Distribución vía REUTERS
Bomberos trabajan en el lugar donde una locomotora de tren de pasajeros fue alcanzada por un ataque de dron ruso, en el marco de la ofensiva rusa contra Ucrania, en la región de Volinia, Ucrania, según esta fotografía distribuida el 15 de septiembre de 2026. Servicio de prensa del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania en la región de Volinia/Distribución vía REUTERS

“No se trata de accidentes”, sostuvo Kallas, “sino de intentos calculados por parte de Rusia para debilitar nuestra determinación, poner a prueba nuestra unidad y alimentar el temor a una escalada”. Moscú, añadió, adapta sus métodos según el país al que se dirige: desinformación e interferencia electoral en unos casos, ataques directos contra infraestructuras militares o de transporte público en otros.

El discurso se produjo horas después de que la Eurocámara aprobara, con 420 votos a favor, 220 en contra y 26 abstenciones, un informe de la Comisión Especial sobre el Escudo Europeo de la Democracia que declara a Rusia “principal amenaza” para la integridad democrática del continente y reclama crear un centro europeo de resiliencia democrática.

La escalada se enmarca en una tendencia que la UE documenta desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. En agosto, un dron cargado de explosivos intentó atacar el aeropuerto de Leipzig/Halle; Alemania atribuyó el episodio a Rusia a comienzos de septiembre, lo que impulsó la creación de un grupo de expertos político-militares para coordinar la respuesta europea frente a las llamadas amenazas híbridas.

Kallas subrayó que las sanciones ya vigentes han privado a la economía rusa de más de un billón de euros —unos USD 1,16 billones, según sus propios cálculos—, y anticipó semanas atrás un nuevo paquete para el otoño boreal que sumaría cerca de 1.000 entidades a las listas negras, sujeto a la unanimidad de los Veintisiete.

Como muestra de que algunos socios ya actúan por cuenta propia, Kallas citó la expulsión, la semana pasada, de diez diplomáticos rusos por parte de Hungría, que acusó a la misión de Moscú en Budapest de “actividades inaceptables” bajo la Convención de Viena. La medida, del nuevo Gobierno proeuropeo de Péter Magyar, rompió con la política de acercamiento a Rusia que Viktor Orbán sostuvo durante 16 años.

Kallas reconoció que la Unión “está haciendo lo correcto”, pero “no con la suficiente rapidez”, y pidió acelerar la detección de desinformación mediante inteligencia artificial y desmantelar las redes rusas de reclutamiento para el sabotaje. El desafío para Bruselas no es solo contener a Moscú, sino sostener la unanimidad que sus propias sanciones exigen entre los Veintisiete, la condición que hasta ahora ha diluido cada nuevo paquete.

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