Xi Jinping, líder de China, llegó el martes por la noche a El Cairo para reunirse con su par egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, en una visita orientada a reforzar los vínculos económicos y diplomáticos entre ambos países, en medio de las tensiones geopolíticas por la guerra en Medio Oriente y la invasión a Ucrania.
El-Sisi recibió a Xi en el aeropuerto, decorado con banderas chinas y egipcias, junto a una guardia militar y una ceremonia de alfombra roja. Los mandatarios mantendrán conversaciones este miércoles y el líder chino tiene previsto visitar el Gran Museo Egipcio, cercano a las pirámides de Giza. Xi Jinping permanecerá tres días en Egipto, en su primera visita al país en una década y su primer viaje a Medio Oriente desde la escala que realizó en Arabia Saudita en 2022.
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La agenda se inscribe en el interés de China por ampliar su presencia regional mediante la relación con Egipto, un aliado estratégico de Estados Unidos en Medio Oriente. Beijing busca proyectarse como un actor de estabilidad y diferenciar su posición de la prolongada presencia militar estadounidense en la región.
El presidente egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, viajó a China en varias ocasiones durante los últimos años. Ambos mandatarios conmemoraron el martes los 70 años de relaciones diplomáticas con la publicación de artículos de opinión en medios estatales egipcios. Xi sostuvo que Beijing y El Cairo deben “ampliar el alcance de la colaboración pragmática” a través del desarrollo. El-Sisi destacó las inversiones chinas en Egipto y reiteró el respaldo de su gobierno a la posición de China de que Taiwán forma parte de su territorio. El Cairo considera que el acercamiento con Beijing permite diversificar sus alianzas estratégicas. En 2023, Egipto recibió una invitación para ingresar a los BRICS, el bloque de economías emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, entre otros.
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Un año más tarde, el país firmó acuerdos de cooperación con China para la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el programa impulsado por Xi para desarrollar infraestructuras energéticas y de transporte en distintos países. Las inversiones chinas en Egipto superan los USD 10.000 millones. Entre los proyectos figuran un centro de negocios al este de El Cairo y una línea ferroviaria eléctrica destinada a la actividad industrial en el delta del Nilo.
El comercio anual entre ambos países ronda los USD 20.000 millones, según cifras gubernamentales. El intercambio comercial entre Egipto y Estados Unidos alcanzó los USD 15.700 millones en 2025. Egipto mantiene una relación estrecha con Estados Unidos y ocupa un lugar relevante en sus prioridades de seguridad nacional en Medio Oriente.
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En medio del panorama bélico en Medio Oriente, las interrupciones en los envíos de petróleo por el estrecho de Ormuz elevaron la importancia del canal de Suez, bajo control de Egipto, como vía alternativa para la salida de suministros energéticos desde la región.
“China tiene buenas razones para estrechar lazos con el país que controla la ruta que aún permanece abierta”, afirmó Muhammad Zulfikar Rakhmat, especialista en Medio Oriente del Centro de Estudios Económicos y Jurídicos de Yakarta, en díalogo con Associated Press.
Rakhmat señaló que el líder chino, Xi Jinping, ve a Egipto como “una base para llegar al mundo árabe y africano en general, en un momento en que Estados Unidos tiene menos atención que dedicar allí”.
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En agosto, las fuerzas aéreas de China y Egipto realizaron maniobras durante varios días en distintas bases egipcias. El ejercicio marcó el primer entrenamiento de combate conjunto entre los cazas chinos J-16 y los Rafale de fabricación francesa utilizados por El Cairo.
Xi llegó a El Cairo después de participar en una cumbre de dos días de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), un bloque político y de seguridad de 10 países. Los líderes de Rusia, India, Pakistán e Irán asistieron al encuentro en Biskek, capital de Kirguistán.
El viaje coincidió con una ofensiva económica del gobierno de Donald Trump contra las conexiones financieras de Irán. Las sanciones buscan aislar a la República Islámica de sus socios económicos, incluida China, que compra más del 80% de las exportaciones petroleras iraníes, en general mediante canales indirectos. Beijing sostiene que su comercio con Irán respeta el derecho internacional.
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(Con información de Associated Press)
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