En Solihull, un municipio cercano a Birmingham, la solidaridad y la conciencia ecológica encuentran rostro en Ryan Hulance, un adolescente de 13 años que convierte la recolección de latas en un motor de ayuda social.
Gracias a la iniciativa que fundó junto a su familia, We Can CIC (Community Interest Company), miles de latas vacías dejan de ser residuos para transformarse en donaciones a bancos de alimentos y organizaciones benéficas.
Impulsado por el deseo de ayudar a quienes enfrentan dificultades y motivado por los problemas de reciclaje en su ciudad, Ryan dedica tiempo y esfuerzo a un proyecto que, en poco tiempo, moviliza a empresas, voluntarios y vecinos, generando miles de dólares para quienes más lo necesitan, según relatan BBC y SWNS.
PUBLICIDAD
El comienzo de un proyecto inesperado
El origen de la iniciativa surgió de una inquietud personal. Según relató Ryan a BBC, su deseo de ayudar a la comunidad lo llevó a buscar una manera de que su tiempo libre tuviera un impacto real: “Preferiría estar jugando videojuegos con mis amigos, porque tengo 13 años. Pero cuando lo pienso, me encanta lo que hago porque puedo ayudar a gente necesitada, a familias, devolviendo algo”.
Fue así como, en plena crisis de recolección de basura provocada por una huelga de empleados municipales en Birmingham, comenzó a pedir a empresas y vecinos que guardaran sus latas de bebidas para él.
PUBLICIDAD

En sus inicios, la familia almacenaba unos cientos de latas por semana en su casa y, para ahorrar espacio, las aplastaban pasando el auto por encima en el garaje familiar, relata SWNS. Poco a poco, y gracias al apoyo de su entorno, la red de colaboradores creció.
Empresas locales y particulares empezaron a donar de forma regular, y la familia recibió una máquina industrial para prensar latas, lo que permitió procesar mayores volúmenes y vender el material a chatarrerías de forma más eficiente.
La labor se transformó en una rutina semanal de hasta 20 horas, repartidas entre las tardes después del colegio y los fines de semana, según detalló el padre de Ryan a BBC. Hoy en día, We Can CIC recolecta alrededor de 20.000 latas cada semana y procesa cerca de una tonelada al mes.
PUBLICIDAD
La red incluye unos 200 proveedores habituales, pero la meta, según la madre de Ryan en diálogo con SWNS, es ampliar esa cifra a miles: “Queremos ayudarle a expandirse. En los últimos tres meses hemos reciclado una tonelada mensual, pero podemos hacer mucho más”.
El impacto positivo en su comunidad y el medio ambiente
El efecto del proyecto se observa tanto en cifras concretas como en testimonios de los beneficiarios. Según SWNS, Ryan recicló aproximadamente 1,5 millones de latas durante los últimos tres años, lo que permitió recaudar cerca de USD 22.500 para causas solidarias.
Solo en el último año, reunió ocho toneladas de latas y destinó alrededor de USD 7.500 a organizaciones como el centro de apoyo para mujeres Anawim en Birmingham.
PUBLICIDAD

La dinámica es sencilla: la familia vende las latas a empresas de chatarra que pagan entre 20 y 90 centavos de libra esterlina por kilogramo de aluminio —el equivalente a unas 65 latas, según detalla SWNS— y todo el dinero, descontando los gastos, se destina a bancos de alimentos y organizaciones comunitarias.
El impacto es directo: según BBC, alrededor de USD 6.250 en efectivo y alimentos se donan cada año a distintas instituciones. Megan Heath, representante de Anawim, explicó al medio británico: “Mantiene nuestro banco de alimentos bien abastecido. Mantiene ocupadas a nuestras colaboradoras y les da propósito en sus días que tal vez no tendrían de otra forma”.
PUBLICIDAD
El proyecto también genera beneficios personales para quienes colaboran con la recolección. Angela, conocida como Miss P y voluntaria de Anawim, recoge latas de lunes a viernes y asegura a BBC: “Es satisfactorio para mí y para todas las mujeres que se benefician”.

Además del aspecto social, la iniciativa responde a una necesidad ambiental urgente en Birmingham, agravada por la falta de recolección municipal. “El reciclaje es algo que la gente quiere hacer cada vez más”, observó el padre de Ryan a BBC. La comunidad colabora aportando material y difundiendo la causa, lo que demuestra cómo una acción colectiva puede aliviar tanto la crisis de residuos como la escasez en los bancos de alimentos.
PUBLICIDAD
El mensaje para otros jóvenes con espíritu emprendedor
Ryan reconoce que su dedicación implica renunciar a parte de su tiempo de ocio, pero insiste en que el beneficio de ayudar a otros supera cualquier otra actividad. “Quería ayudar a la gente y al medio ambiente al mismo tiempo. Pensé en reciclar latas y simplemente despegó desde ahí”, contó a SWNS.
Su mensaje para otros adolescentes es claro: cualquier iniciativa, por pequeña que parezca, puede tener un efecto multiplicador si se hace con constancia y apoyo.

El respaldo familiar resulta clave para el éxito y la continuidad del proyecto. Su madre, Karima, subrayó a SWNS el orgullo que siente por Ryan y la voluntad de seguir ayudándolo a expandir la red de donantes. Con el apoyo de la comunidad, la familia aspira a reciclar mucho más que una tonelada mensual y convertir la experiencia en un modelo replicable en otras ciudades.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Shein prepara su debut bursátil en Hong Kong: ofrecerá 280 millones de acciones y busca una valoración de 26.800 millones
El precio definitivo de las acciones se conocerá el 31 de agosto. Si la compañía fija el valor máximo previsto, de 49,50 dólares de Hong Kong por acción, la operación situará la valoración de Shein en unos 26.800 millones de dólares estadounidenses
Tras la sentencia contra Evergrande, la crisis inmobiliaria de China continúa
El colapso del sector inmobiliario sigue siendo un lastre para la economía china, mientras que el descenso de las ventas y de la construcción de propiedades se acelera

EEUU desvió 70 buques comerciales desde el inicio del nuevo bloqueo naval impuesto sobre los puertos y las costas de Irán
El Mando Central estadounidense (CENTCOM) informó que, además, tres embarcaciones fueron “inmovilizadas” y otras dos “abordadas para garantizar el cumplimiento de las normas”

