Por qué el templo Haedong Yonggungsa se volvió un ícono global

La visita a este emblemático santuario revela capas desconocidas de la cultura coreana y despierta una curiosidad difícil de saciar entre quienes buscan algo más que turismo convencional

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El templo Haedong Yonggungsa, ubicado
El templo Haedong Yonggungsa, ubicado en la costa de Busan, se destaca por su arquitectura budista y energía espiritual junto al mar (Wikipedia)

Ubicado en la costa rocosa de Busan, el templo budista Haedong Yonggungsa se consolida como la principal atracción para turistas internacionales gracias a su emplazamiento junto al mar, su arquitectura y su valor histórico y religioso. El creciente interés global por la cultura coreana, impulsado por la difusión de K-pop, cine y productos tradicionales, ha favorecido la visita a este templo, reconocido por su belleza paisajística y relevancia espiritual, según informó CNN.

A diferencia de otros templos budistas en Corea del Sur, Haedong Yonggungsa es uno de los pocos erigidos sobre los riscos que miran directamente al mar, resultando un destino muy buscado por viajeros y devotos. El contraste de las estatuas blancas contra la costa y la integración entre la naturaleza y el complejo destaca la localización del templo, cuya ubicación se eligió siguiendo principios de pungsu jiri —similar al feng shui—, estimados como especialmente positivos por hallarse entre montañas y océano: un emplazamiento históricamente destinado a la prosperidad espiritual y material.

La reputación del templo en redes sociales es tal que cotidianamente figura entre los lugares fotográficos más reconocibles de Busan, comparándose incluso con monumentos internacionales. El entorno visual de sus esculturas y el paisaje lo ha transformado en símbolo gráfico de la ciudad para generaciones jóvenes y viajeros interesados en capturar imágenes. De acuerdo con CNN, este reconocimiento ha reforzado el carácter internacional de Haedong Yonggungsa.

Qué ver y cómo es la visita

Recorrer Haedong Yonggungsa implica mucho más que una experiencia religiosa. La visita incluye atravesar los 108 escalones tradicionales, flanqueados por estatuas de los 12 animales del zodíaco chino, y toparse con esculturas estratégicamente situadas para aportar significado cultural y favorecer la fotografía. Uno de los rasgos distintivos del complejo es la pagoda de seguridad vial, el único santuario de su tipo en Corea del Sur.

Allí, peregrinos y turistas dejan oraciones y ofrendas en busca de protección en los viajes y bienestar al conducir. Las vistas abarcan tanto el litoral como áreas de oración distribuidas en espacios dedicados a peticiones por hijos, salud y éxito académico.

El 1 de enero, la búsqueda del primer sol del año convoca a cientos de fieles y viajeros atraídos por la experiencia de presenciar el primer amanecer sobre el mar; esta fecha concentra la máxima afluencia por su significado espiritual y el deseo de buenos augurios al iniciar el año.

La compañía de servicios turísticos Lecirt, especializada en circuitos personalizados, ha adaptado su oferta para responder a la demanda de recorridos fotográficos en Haedong Yonggungsa.

En ese sentido, Jung Jiho, fundador de Lecirt, explicó a la cadena internacional CNN: “La mayoría de nuestros clientes quiere la luz del día en el templo Yonggungsa para sus fotos”. Los guías sugieren ángulos y posiciones específicas, reflejo de la evolución del turismo hacia una experiencia cada vez más visual.

Cada 1 de enero, Haedong
Cada 1 de enero, Haedong Yonggungsa recibe a cientos de visitantes que buscan el primer amanecer del año sobre el mar, celebrando el inicio auspicioso (Wikipedia)

Historia y singularidades del templo

El templo fue fundado en el siglo XIV bajo el nombre de Bomun. Su denominación actual, Haedong Yonggungsa, se estableció en 1974, año en el que, según los registros, un monje principal habría tenido una visión de la diosa de la compasión —Gwanseum-bosal— montando un dragón, lo que motivó la instalación de una estatua de la deidad mirando al mar y de otras figuras que reflejan emociones humanas a través de leones de piedra. Parte de las edificaciones iniciales se perdió en un incendio a finales del siglo XVI y fueron posteriormente reconstruidas.

Varias secciones y esculturas que hoy se aprecian son añadidos del siglo XX, resultado de la prosperidad regional y el resurgimiento religioso.

La reconocida pagoda de seguridad vial originalmente permitía pedir por el éxito de los pescadores locales; con el auge del transporte automotor, la tradición evolucionó a oraciones por protección en la carretera. Los espacios diferenciados invitan a pedir salud, descendencia o logros escolares. El 1 de enero, la búsqueda del primer sol del año congrega a numerosos asistentes por su relevancia espiritual y el simbolismo de inicio auspicioso.

Las esculturas y monumentos de
Las esculturas y monumentos de Haedong Yonggungsa, incluidas figuras de la diosa de la compasión y leones de piedra, integran simbolismos de protección y emociones humanas (Wikipedia)

El templo en la era de la ola coreana y el turismo internacional

El fenómeno de la ola coreana, potenciado por la globalización del K-pop, los dramas televisivos y el cine, ha incrementado la llegada de visitantes interesados tanto en experiencias contemporáneas como en tradiciones ancestrales. Según comentó Jung Jiho a CNN, antes de la pandemia predominaban los viajes organizados, pero en los últimos años crecieron los recorridos independientes, sobre todo entre jóvenes y quienes repiten la visita atraídos por la cultura local.

Para cubrir este perfil de turistas, Lecirt diversificó su oferta integrando visitas a Haedong Yonggungsa con otros destinos referenciales, como Gamcheon Culture Village y mercados tradicionales, enfocándose en quienes manejan la logística de manera autónoma pero todavía valoran la guía profesional para llegar a lugares menos conocidos.

Aunque existen muchas imágenes del templo en medios y redes, Jung Jiho reconoció a CNN que la vivencia personal supera las expectativas: “Una vez que subes esas colinas y ves las esculturas y la vista al mar…”. Al contemplar la combinación de las esculturas con el paisaje marino desde el sector principal del templo, visitantes y fieles coinciden en que estar en Haedong Yonggungsa permite experimentar una conexión singular entre naturaleza y espiritualidad.