La inteligencia de EEUU descartó que Ucrania intentara atacar una residencia de Vladimir Putin

Funcionarios de la CIA dijeron al diario Wall Street Journal que Kiev buscaba golpear un objetivo militar en la región de Nóvgorod, no la residencia campestre del líder ruso como afirmó Moscú

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El Ministerio de Defensa ruso
El Ministerio de Defensa ruso solo presentó una imagen como prueba del supuesto ataque con 91 drones ucranianos (Ministerio de Defensa ruso/REUTERS)

La Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA) no halló evidencias de que Ucrania atacara recientemente con drones una residencia del presidente ruso Vladímir Putin, según informaron este miércoles funcionarios estadounidenses citados por The Wall Street Journal, lo que desmentiría las acusaciones vertidas esta semana por Moscú.

Las fuentes consultadas por el diario aseguraron que Ucrania buscaba golpear un objetivo militar en la región de Nóvgorod que ya había atacado previamente, pero no la residencia campestre de Putin conocida como Dolgiye Borody (Barbas Largas), situada en la misma zona aunque no en sus cercanías. Una evaluación de la CIA respaldó esta conclusión tras determinar que no se produjo ningún intento de ataque contra el líder ruso, según un funcionario estadounidense informado sobre la inteligencia.

El área que Lavrov ha
El área que Lavrov ha señalado como objetivo de la presunta operación ucraniana (Google Earth)

La revelación de estos hallazgos coincidió con un gesto del presidente Donald Trump, quien compartió en redes sociales un editorial del tabloide The New York Post que acusaba a Rusia de inventar el supuesto ataque para obstaculizar el proceso de paz con Kiev mediado por el propio mandatario estadounidense. El artículo, titulado “El alarde del ‘ataque’ a Putin muestra que Rusia es quien obstaculiza la paz”, critica duramente al líder ruso por basar su campaña contra Ucrania en “una mentira” y por aliarse con países como Irán, Corea del Norte y la Venezuela de Nicolás Maduro.

La publicación de Trump se produjo después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, informara al presidente sobre el tema, según una persona familiarizada con el intercambio. La inteligencia estadounidense dispone de múltiples métodos para monitorear el espacio aéreo ruso, las actividades militares y los ataques en su territorio, incluyendo satélites, radar e interceptación de comunicaciones.

El lunes, Trump había declarado estar “muy enojado” después de que Putin le dijera en una conversación telefónica que drones ucranianos habían atacado su residencia. Cuando se le preguntó si Estados Unidos tenía evidencia de tal ataque, Trump respondió: “Usted está diciendo que quizás el ataque no tuvo lugar, eso también es posible, supongo, pero el presidente Putin me dijo esta mañana que sí ocurrió”.

Ucrania ha negado rotundamente cualquier responsabilidad en un ataque contra la residencia de Putin. Funcionarios ucranianos sostienen que el Kremlin busca un pretexto para deteriorar las relaciones entre Washington y Kiev y debilitar la posición negociadora de Ucrania en las conversaciones de paz intermediadas por Estados Unidos.

Para reforzar sus alegaciones, el ministerio de Defensa ruso afirmó el miércoles haber interceptado 91 drones ucranianos dirigidos a la residencia de Putin en Nóvgorod. Funcionarios de defensa rusos difundieron un video que mostraba lo que describieron como un dron ucraniano derribado, equipado con explosivos y tendido en la nieve.

La imagen que según Rusia prueba la responsabilidad de Ucrania en el supuesto ataque a la residencia de Vladimir Putin

La acusación rusa surgió tras el encuentro de casi tres horas entre Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelensky el domingo, una reunión que el mandatario estadounidense calificó como “excelente” e incluso planteó la posibilidad de viajar a Kiev para impulsar su propuesta de paz.

Citando el supuesto ataque, Moscú ha amenazado con recalibrar su posición negociadora, ya de por sí intransigente, en las conversaciones de paz y ha lanzado ataques con drones en la región portuaria de Odesa.

No obstante, la alegación rusa pareció ganar terreno en Asia y Oriente Medio. El primer ministro de India, Narendra Modi, expresó el martes estar “profundamente preocupado” por la supuesta operación, mientras que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, la calificó de “acto atroz”. El ministerio de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos también manifestó inquietud.

Steve Witkoff, enviado especial de Trump, informó en redes sociales que había conversado el miércoles con los asesores de seguridad nacional británico, francés y alemán para discutir los próximos pasos hacia la paz. Rustem Umerov, alto funcionario de seguridad nacional ucraniano y negociador, participó en la llamada, centrada en posibles garantías de seguridad y “mecanismos de desconflicto” para ayudar a terminar la guerra.