Desde Tel Aviv.- La noche resultó interminable para Silvia Cunio, quien aguardó sin dormir la noticia que había esperado durante dos años: el inminente reencuentro con sus hijos Ariel y David, secuestrados durante más de dos años por el grupo terrorista Hamas. “No dormí en toda la noche. No pude dormir esperando este momento y todavía no llegó, pero ya los vi”, expresó Silvia tras recibir el primer contacto telefónico de sus hijos.

La llamada, que inicialmente generó confusión y sorpresa, se transformó en un momento de júbilo familiar. Silvia relató que, al principio, rechazó la videollamada porque desconocía el número, pero cuando volvió a sonar el teléfono y atendió, la imagen de Ariel y David apareció en la pantalla. “Me llamaron por teléfono a mí, a la mamá. ¿Entendés? Me llamaron a mí”, contó emocionada en una conversación organizada por Fuente Latina.
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Es que cuando llamaron Ariel y David aún no habían sido liberados pero, por razones que no se conoce con exactitud, los terroristas de Hamas habilitaron la llamada con sus familias. Lo mismo ocurrió con otros rehenes.
La reacción en casa fue inmediata: “De repente los veo a ellos y los chicos todos acá gritando, mis hijos, mi marido, la esposa de David”.
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En ese primer intercambio, Silvia pudo percibir el estado de ánimo y salud de Ariel y David. Aunque no logró verlos completamente, transmitió tranquilidad sobre su situación: “Yo los vi bien, pero no lo vi físicamente todo, pero ellos dijeron que estaban bien”. Ante la pregunta sobre su fortaleza física, Silvia respondió con alivio: “Sí, sí, sí, sí. No sé, porque no los vi caminando, pero están paraditos y hablando conmigo y hablando con todos”, agregó aun con mucho nerviosismo pero también con una felicidad desbordante.
En el caso de Eitan Horn, otro argentino que recuperó hoy la libertad y también logró comunicarse con su familia desde Gaza, la imagen de la videollamada es impactante porque además de él, en la pantalla aprece un terrorista con la cara cubierta.
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Ruthy Cunio, tía de los rehenes liberados, también habló de la inesperada llamada. “Estamos muy bien, muy contentos, esperando, esperando”, contó y agregó que Esther, la abuela de la familia que también estuvo a punto de ser secuestrada ese día pero una referencia a Lionel Messi mágicamente frenó su traslado por la fuerza a Gaza, los está esperando ansiosa. “Está muy, muy emocionada, bien de salud y esperando verlos”.
La liberación
Ariel y David fueron liberados en el segundo grupo de este lunes, cuando Hamas entregó a los últimos 13 rehenes con vida que tenía en su poder. Con su regreso, el grupo terrorista ya no tiene secuestrados vivos en Gaza. Aun resta que se concrete el regreso de los cuerpos, unos 28, que aún permanecen en la Franja.
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El secuestro de la familia Cunio ocurrió en la madrugada del 7 de octubre de 2023, en el kibutz Nir Oz, en el sur de Israel, una de las comunidades más castigada pro los terroristas de Hamas. Esa noche, Silvia Cunio había reunido en su casa a veinte familiares, incluidos sus hijos, nueras, nietos y otros parientes. Todo comenzó a las 6:30 de la mañana, cuando sonaron las alarmas que alertaban sobre el ataque. Fue Ariel, su hijo menor, quien advirtió al grupo familiar por WhatsApp que había terroristas dentro del kibutz. Desde diferentes lugares, los mensajes llegaban: “Están disparando contra la casa”, “están adentro”, “están rompiendo la puerta”.
Silvia y su esposo permanecieron encerrados durante siete horas en una habitación-refugio, mientras afuera se escuchaban disparos y los atacantes intentaban entrar. Cuatro veces trataron de forzar la entrada al cuarto donde la pareja se resguardaba. Mientras tanto, otras casas del kibutz sufrían incendios o destrozos. Aunque la vivienda de Silvia no fue incendiada, sus hijos sí enfrentaron una decisión límite: quedarse y arriesgarse a morir por asfixia junto con sus seres queridos, o salir y exponerse a los atacantes.
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La comunicación se interrumpía constantemente, pero por los mensajes cruzados, Silvia supo que parte de su familia estaba en peligro inminente. Al menos dos de sus seres queridos —Eitan y David, mellizos— estaban ahogándose a causa del encierro. Silvia no recuerda con claridad en qué momento supo que dos de sus cuatro hijos, dos nueras y dos nietas habían sido secuestrados y tomados como rehenes por Hamas. Lo que sí recuerda es la desesperación, las llamadas incesantes a conocidos en un intento por localizar a sus familiares y obtener noticias de su paradero.
De los veinte miembros reunidos esa noche, ocho fueron secuestrados. Con el paso de los meses, algunos lograron volver a salvo en distintas tandas de liberación, pero David y Ariel Cunio permanecían en Gaza desde entones.
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Hoy, 738 días después, volvieron.
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