La masacre en Komanda revela el avance del Estado Islámico en África

El ataque en una iglesia del noreste de la República Democrática del Congo evidencia la debilidad de los esfuerzos internacionales ante el auge del terrorismo en la región

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La competencia por recursos naturales
La competencia por recursos naturales y la debilidad institucional alimentan el auge del terrorismo en África. (Reuters)

Más de cuarenta personas murieron en un ataque ejecutado por la filial del Estado Islámico en el noreste de la República Democrática del Congo, informaron la ONU y el ejército congoleño. El hecho, reportado por BBC News, reavivó las preocupaciones en torno a un conflicto cuya resolución se percibe lejana. La organización responsable del ataque, las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA), mantiene afiliación con el ISIS. Especialistas advierten que el grupo busca aumentar la intensidad de sus operaciones para preservar su visibilidad frente a los esfuerzos regionales de paz.

La mayoría de las víctimas participaba en una vigilia nocturna en una iglesia de Komanda cuando miembros de las FDA irrumpieron en el recinto. Entre los fallecidos se identificaron nueve menores, según información de Monusco, la misión de paz de la ONU.

“Estos ataques selectivos contra civiles indefensos, particularmente en lugares de culto, no solo son atroces, sino que también violan todas las normas de derechos humanos y el derecho internacional humanitario”, afirmó Vivian van de Perre, subdirector de la Monusco, en un comunicado publicado por BBC News.

El asalto se extendió a comercios y negocios cercanos, los cuales fueron saqueados e incendiados, evidencia clara de la estrategia de terror y desestabilización de las FDA. El ejército congoleño informó que “alrededor de 40 personas fueron sorprendidas y asesinadas con machetes”, y confirmó que varias más sufrieron heridas graves.

Estas acciones se producen en un contexto de aumento de las actividades yihadistas en África. Según BBC Monitoring, aproximadamente el 90% de las operaciones del Estado Islámico se realiza a través de sus filiales africanas. Las FDA, formadas en Uganda durante la década de 1990 tras acusaciones de persecución estatal a musulmanes, actualmente actúan principalmente en territorio congoleño, donde han atacado a civiles de distintas confesiones religiosas, y mantienen presencia en Uganda y Mozambique.

El ataque se produjo tras algunos meses de relativa calma en la zona fronteriza con Uganda, ya que el último atentado de gran magnitud atribuido a las FDA se documentó en febrero. Coincide, además, con la reciente firma en Doha de la Declaración de Principios por parte de las Naciones Unidas, un acuerdo destinado a modificar el panorama de violencia y desplazamiento en la República Democrática del Congo. Este tratado contempla acuerdos clave para avanzar hacia la paz con Ruanda y el grupo rebelde M23.

El 90% de las operaciones
El 90% de las operaciones del Estado Islámico se realiza a través de filiales africanas, según BBC Monitoring. REUTERS/Kenny Katombe

La violencia experimentada en Komanda forma parte de una problemática mayor: el avance del terrorismo en África. En 2025, el Global Terrorism Index designó a la Región del Sahel como el epicentro mundial del terrorismo: en 2024, allí se produjo más de la mitad de las muertes causadas por atentados. Un informe presentado ante el parlamento del Reino Unido señala que la retirada de las fuerzas francesas y de la ONU de varios países africanos en los dos últimos años favoreció la expansión y consolidación de grupos como el Estado Islámico del Sahel (IS Sahel) y el Jamaat Nusrat Al-Islam wal Muslimeen (JNIM). Malí, Níger y Burkina Faso enfrentan una insurgencia yihadista cada vez más arraigada. El terrorismo se expande a partir de las tensiones étnicas y la disputa por recursos, usando la ideología radical como motor para reclutar nuevos adeptos.

Burkina Faso es el país más afectado por estas actividades, con un total de 6.982 víctimas fatales relacionadas con el terrorismo desde 2006, de acuerdo con el Global Terrorism Index. El documento resalta que la debilidad institucional, los conflictos étnicos y la degradación ecológica han alimentado el auge del terrorismo. También subraya la competencia por los recursos naturales, especialmente el oro, donde los grupos armados que operan en el Sahel Central controlan áreas de minería artesanal y exigen impuestos a los trabajadores mineros.

La combinación de ataques brutales, expansión yihadista y el control de recursos estratégicos marca un panorama cada vez más grave en la región.