
La Comisión Europea volvió a recortar sus previsiones de crecimiento para la eurozona para este año y, sobre todo, el siguiente, al tiempo que elevó aun más la inflación media esperada en 2022 y 2023 hasta el 7,6% y el 4%, respectivamente.
El impacto de la guerra rusa en Ucrania y el continuado aumento de los precios, especialmente de la energía y los alimentos, siguen pesando en las nuevas proyecciones macroeconómicas que el Ejecutivo comunitario ha desvelado este jueves.
Así, la expansión del PIB que Bruselas espera para este año es ahora del 2,6%, una décima menos de lo que calculó en mayo, mientras sitúa el crecimiento económico de 2023 en el 1,4%, nueve décimas inferior a su estimación anterior.
Por contra, la inflación continúa con su senda creciente y la CE cree que cerrará este año con una media del 7,6%, frente al 6,1% de mayo, para después suavizarse hasta el 4% en 2023, que aun así es 1,3 puntos superior al cálculo de hace dos meses.
En el caso de la Unión Europea, las nuevas proyecciones de la Comisión Europea mantienen un crecimiento económico este año del 2,7%, pero reducen ocho décimas la estimación para 2023, hasta el 1,5%.
En relación al aumento de los precios, la CE cree que se situará en el 8,3% este año y en el 4,6% el siguiente, frente al 6,8% y el 3,2% que calculaba hace dos meses.

“Habíamos identificado bastantes riesgos en previsiones anteriores y muchos se han materializado”, afirmó en una rueda de prensa el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, para explicar que Bruselas haya “revisado significativamente” sus previsiones de crecimiento económico para 2023.
Entre estos riesgos, Gentiloni citó el impacto de la evolución “impredecible” de los mercados energéticos, unas condiciones financieras más duras derivadas de las subidas de tipos de los bancos centrales, una desaceleración más pronunciada en Estados Unidos y una menor actividad en China por nuevos confinamientos
De acuerdo con la Comisión los riesgos para la trayectoria del crecimiento y la inflación “dependen en gran medida de la evolución de la guerra y, en particular, de sus implicaciones para el suministro de gas a Europa”.
“Como se desconoce la evolución de la guerra [en Ucrania] y la fiabilidad del suministro de gas, esta previsión está sujeta a una gran incertidumbre y a riesgos a la baja”, apuntó Gentiloni en un comunicado de prensa.
La ofensiva militar de Rusia en Ucrania ejerce “una presión adicional al alza sobre los precios de la energía y los alimentos básicos”, en una situación que erosionan el poder adquisitivo de los hogares, apuntó la Comisión Europea.

A pesar de este escenario, la Comisión Europea cree que todas las economías de la UE se expandirán este año y el siguiente, aunque a un ritmo menor este año y con tasas de crecimiento del PIB que oscilarán entre el 6,5% de Portugal y el 1,3% de Suecia.
Así, el en grupo de cabeza se situarán, además de Portugal, Eslovenia (5,4%), Irlanda (5,2%), Hungría y Polonia (5,2%), Malta (4,9%), España y Grecia (4%), Letonia y Rumanía (3,9%), Austria (3,7%), Croacia (3,4%), Chipre (3,2%), Países Bajos y Dinamarca (3%), Italia (2,9%) y Bulgaria (2,8%).
Por su parte, por debajo de la media comunitaria estarían Luxemburgo (2,6%), Francia (2,4%), Bélgica y República Checa (2,3%), Lituania y Eslovaquia (1,9%), Finlandia (1,8%), Estonia (1,6%), Alemania (1,4%) y Suecia (1,3%).
(Con información de EFE y AFP)
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