Denuncian que un libro para educar sobre el holocausto ayuda a alimentar falacias peligrosas

Un estudio indica que “El niño con el pijama de rayas”, muy utilizado en las escuelas del Reino Unido, puede generar una simpatía injustificada por los nazis

El libro escrito por John Boyne es ampliamente utilizado en las escuelas de Reino Unido para enseñar sobre el Holocausto.
El libro escrito por John Boyne es ampliamente utilizado en las escuelas de Reino Unido para enseñar sobre el Holocausto.

“El Niño con el Pijama de Rayas”, uno de los libros más populares sobre el holocausto judío perpetrado por los nazis durante la segunda guerra mundial, se ha convertido en países como Inglaterra en herramienta esencial para la enseñanza sobre este evento histórico.

Sin embargo, algunos historiadores y expertos sociólogos afirman que la historia, que incluso fue llevada a la gran pantalla, es nociva pues ayuda a “perpetuar una serie de inexactitudes y falacias peligrosas”.

Según una investigación realizada por el Centro para la Educación sobre el Holocausto en el University College London, más de un tercio de los profesores en Inglaterra utilizan el libro y la adaptación cinematográfica en lecciones sobre el genocidio nazi.

El estudio, que se publicará en breve, se basa en una investigación realizada hace cinco años entre alumnos de secundaria que descubrió que la historia de John Boyne suscita regularmente una simpatía injustificada por los nazis.

Según la nueva encuesta, el 35 % de los maestros utilizaron “El Niño con el Pijama de Rayas” en las lecciones sobre el Holocausto. Sin embargo, su uso ocupa una “posición un tanto cuestionada como potencial recurso educativo”, dice el informe del centro. También se resaltó que los profesores de teatro e inglés eran más propensos a usarlo que los profesores de historia.

Las pijamas de rayas eran el "uniforme" de los presos en los campos de concentración.
Las pijamas de rayas eran el "uniforme" de los presos en los campos de concentración.

El libro de Boyne trata sobre la amistad entre el hijo de un comandante de Auschwitz y un niño judío encarcelado en el campo de concentración nazi. Publicado en 2006, ha vendido más de 11 millones de copias en todo el mundo. En 2008 se hizo una versión cinematográfica.

“Si bien la mayoría de los jóvenes que participaron en el estudio reconocieron la narrativa como una obra de ficción y muchos pudieron identificar y criticar sus inverosimilitudes e inexactitudes históricas más evidentes, sin embargo, la caracterizaron abrumadoramente como ‘realista’ y /o ‘veraz’”, dice la investigación.

Agregó que muchos estudiantes, después de estudiar la historia, llegaron a conclusiones que “contribuyeron significativamente a uno de los conceptos erróneos más poderosos y problemáticos de esta historia, que los ‘alemanes comunes’ tenían poca responsabilidad y, en general, les ‘lavaron el cerebro’ o ignoraron por completo las atrocidades que se están desarrollando”.

Según los maestros reunidos en la investigación, los estudiantes les comentaban que “literalmente” pensaban que “el holocausto ES ‘El Niño con el Pikama de Rayas”

“Vienen (los estudiantes) con ideas que nadie sabía sobre el Holocausto (los alemanes), que la gente estaba completamente a oscuras al respecto”; y “sienten pena por la guardia alemana”.

Stuart Foster, director ejecutivo del centro, dijo que no criticaba a Boyne por su obra de ficción, pero que usar la novela en lecciones sobre un evento histórico podría ser problemático. “En una era de noticias falsas y teorías de la conspiración, es muy preocupante que los jóvenes alberguen mitos y conceptos erróneos sobre el Holocausto”.

Boyne, quien anteriormente defendió su trabajo de críticas similares, le dijo a The Guardian que su obra se subtitula deliberadamente “una fábula”, una obra de ficción con una moraleja en el centro.

El escritor John Boyne, autor de "El niño con el pijama de rayas", EFE/Sonja de Boer/Penguirandomhouse/No ventas/Solo uso editorial
El escritor John Boyne, autor de "El niño con el pijama de rayas", EFE/Sonja de Boer/Penguirandomhouse/No ventas/Solo uso editorial

“Desde el principio, esperaba que inspirara a los jóvenes a comenzar su propio estudio del Holocausto, que en mi caso comenzó a la edad de 15 años y continuó en las décadas siguientes”, dijo el autor.

“Como novelista, creo que la ficción puede desempeñar un papel valioso al presentar temas difíciles a los lectores jóvenes, pero es el trabajo del maestro inculcar a sus alumnos que existe un espacio legítimo entre la imaginación y la realidad. Sin embargo, al relacionarse con mis personajes centrales, preocupándose por ellos y queriendo que no les pase nada malo, el lector joven puede aprender empatía y amabilidad”, resalta.

El autor reconoce que su libro “no es una de ficción impecable”, se encuentra “extremadamente orgulloso” de haberla escrito y del agradecimiento recibido por millones de lectores que han adoptado el libro en los últimos 16 años.

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