Avanza un acuerdo para que los países pobres tengan acceso a la píldora contra el COVID-19 de Merck

Es la primera licencia voluntaria firmada por una gran farmacéutica y está orientada a lograr el acceso al tratamiento en países pobres. Permitirá que otros fabricantes desarrollen sus versiones genéricas

La píldora contra el COVID-19 de la farmacéutica Merck (Foto: Reuters)
La píldora contra el COVID-19 de la farmacéutica Merck (Foto: Reuters)

El laboratorio estadounidense Merck anunció el miércoles un acuerdo que podría permitir difundir en los países pobres versiones genéricas de su tratamiento anticovid-19 destinado a tratar a personas contagiadas con la enfermedad.

El Medicines Patent Pool (MPP, que negocia las licencias de tratamientos con los titulares de la patente) dijo haber firmado una acuerdo de licencia voluntaria con Merck para facilitar el acceso mundial a un precio accesible del molnupiravir, el medicamento antiviral oral experimental contra el covid-19 desarrollado por el gigante estadounidense.

Así, la farmacéutica aceptó permitir que otros fabricantes de medicamentos en el mundo produzcan su píldora. Molnupiravir es la primera píldora que ha demostrado efectividad contra dicho padecimiento.

El logo de Merck en el campus de la compañía en Nueva Jersey. EEUU (Foto: Reuters)
El logo de Merck en el campus de la compañía en Nueva Jersey. EEUU (Foto: Reuters)

El acuerdo permitiría que Medicines Patent Pool otorgue futuras licencias a empresas autorizadas para producir el medicamento. Bajo el contrato, ninguna farmacéutica recibiría regalías mientras la Organización Mundial de la Salud considere que el COVID-19 es una emergencia mundial.

Charles Gore, director ejecutivo de Medicines Patent Pool, dijo que los primeros resultados del molnupiravir eran “convincentes” y que esperaba que el primer acuerdo de licencia voluntario para un tratamiento para el COVID-19 abra paso a otros.

A pesar de las reiteradas peticiones de gobiernos y funcionarios de salud, ningún productor de vacuna ha aceptado algo similar. Un centro establecido por la OMS en Sudáfrica cuya intención era compartir tecnologías y recetas para la vacuna de ARN mensajero no ha convencido a ninguna farmacéutica para unirse.

Una trabajadora sanitaria administra una dosis de la vacuna de la COVID-19 (Foto: REUTERS)
Una trabajadora sanitaria administra una dosis de la vacuna de la COVID-19 (Foto: REUTERS)

Bajo reserva de la aprobación por parte de los reguladores, el acuerdo contribuirá a dar un amplio acceso al molnupiravir en 105 países de ingresos bajos o medios.

Los reguladores de medicamentos de Estados Unidos y la Unión Europea ya están evaluando el tratamiento, y se espera que tomen una decisión en cuestión de semanas.

Los antivirales como el molnupiravir actúan reduciendo la capacidad de un virus a multiplicarse, frenando así la enfermedad.

El tratamiento de molnupiravir, administrado a los pacientes a los pocos días de dar positivo, reduce a la mitad el riesgo de hospitalización y muerte, según un ensayo clínico realizado por Merck, también conocido como MSD fuera de los Estados Unidos.

Concretamente, Merck reportó este mes que la píldora reduciría las hospitalizaciones y muertes en un 50% entre pacientes que manifiestan los primeros síntomas del COVID-19. Los resultados son tan sólidos que expertos médicos independientes que monitoreaban las pruebas recomendaron concluirlas antes.

Una pastilla antiviral que las personas puedan tomar en casa para reducir sus síntomas y acelerar su recuperación podría resultar innovadora, aliviar la abrumadora carga de casos en los hospitales y ayudar a contener los brotes en países más pobres con sistemas de atención médica deficientes.

También podría impulsar una estrategia doble a la pandemia: tratamiento, en la forma de medicamento, y prevención, principalmente a través de las vacunas.

(Con información de AFP y AP)

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