La británica-iraní Zaghari-Ratcliffe recuperó la libertad tras cinco años en prisión, pero ahora el régimen quiere someterla a un nuevo juicio

El Gobierno británico calificó entonces de “indefendible e inaceptable” el nuevo cargo impuesto a la mujer y urgió al país persa a no devolver a su ciudadana a la cárcel

Nazanin Zaghari-Ratcliffe y su hija Gabriella en una foto de 2016 (Karl Brandt/Gentileza de Free Nazanin campaign via REUTERS)
Nazanin Zaghari-Ratcliffe y su hija Gabriella en una foto de 2016 (Karl Brandt/Gentileza de Free Nazanin campaign via REUTERS)

La británica-iraní Nazanin Zaghari-Ratcliffe, condenada en Irán a cinco años de cárcel por supuesto espionaje, fue liberada este domingo pero afronta un nuevo caso judicial, muy criticado por Londres.

El abogado de Zaghari-Ratcliffe, Hoyat Kermani, informó de que su condena de cinco años terminó hoy y se eliminó la restricción de movimiento en un radio superior a 300 metros impuesta en el último año.

La mujer, que era empleada de la Fundación Thomson Reuters y fue detenida en 2016 durante una visita familiar a Teherán, se encontraba desde marzo cumpliendo su condena en arresto domiciliario en la casa de sus padres en la capital iraní.

Aunque ha quedado hoy en libertad, el letrado indicó a la agencia oficial IRNA que la fecha para examinar el segundo caso contra su cliente ha sido fijada por el Tribunal Revolucionario Islámico para el próximo 14 de marzo.

Los cargos que se le imputan a Zaghari-Ratcliffe en este caso son llevar a cabo actividades de propaganda contra el régimen teocrático de Irán, tal y como se notificó el pasado septiembre.

El Gobierno británico calificó entonces de “indefendible e inaceptable” el nuevo cargo impuesto y urgió a Irán a no devolver a su ciudadana a la cárcel.

Nazanin Zaghari-Ratcliffe en una foto sin fecha cedida por su famlia (Familia Ratcliffe via REUTERS)
Nazanin Zaghari-Ratcliffe en una foto sin fecha cedida por su famlia (Familia Ratcliffe via REUTERS)

Zaghari-Ratcliffe salió de prisión en libertad temporal hace un año gracias a un permiso que las autoridades persas otorgaron a más de 100.000 presos para evitar la propagación del coronavirus por las cárceles.

La británica-iraní deja de estar ahora controlada mediante una pulsera telemática pero no está claro si se le permitirá abandonar Irán.

El marido de Zaghari-Ratcliffe, Richard Ratcliffe, y su hija Gabriella dijo que esperan poder recibirla en su hogar del norte de Londres. La niña “tiene un calendario en el que va tachando los días”, relató Ratcliffe a la agencia de noticias británica PA.

Su caso ha sido muy mediático y ha movilizado al Gobierno británico y a Amnistía Internacional, que rechazaron la condena de cinco años de cárcel por delitos contra la seguridad del Estado, que tanto la mujer como la Fundación Thomson Reuters niegan.

“Celebramos la retirada de la tobillera de Nazanin Zaghari-Ratcliffe, pero el tratamiento al que le está sometiendo continuamente Irán es intolerable”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores británico, Dominic Raab, a través de un mensaje en Twitter.

Se ha especulado con que su detención está vinculada con una deuda que tiene el Reino Unido con Irán desde hace más de cuarenta años, cuando el sha Mohamad Reza Pahlaví compró 1.500 carros de combate por valor de 400 millones de libras esterlinas que nunca fueron entregados.

(Con información de EFE y Europa Press)

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