
El papa Francisco llegó este domingo a Mosul, gran ciudad del norte de Irak, donde el grupo yihadista Estado Islámico (EI) sembró el terror y la muerte entre 2014 y 2017.
El Papa Francisco oró el domingo por las “víctimas de la guerra” frente a una iglesia centenaria en la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, gravemente dañada por el grupo Estado Islámico y aseguró que el éxodo de los cristianos de Oriente es un “daño incalculable, no sólo para las personas y las comunidades afectadas, sino para la misma sociedad que dejan atrás”.
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Cinco helicópteros iraquíes escoltaron al primer sumo pontífice de la historia en viajar a Irak. Luego fue trasladado en un coche blindado hasta las ruinas de una iglesia milenaria en el centro de Mosul, donde rezó por “las víctimas de la guerra”.

Este es el tercer y último día de la histórica visita del papa a Irak. El sumo pontífice argentino argentino de 84 años llegó al aeropuerto de Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, donde fue recibido por dignatarios y niños con vestidos tradicionales kurdos.
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Luego viajó a Mosul, una visita muy simbólica, y también la etapa más peligrosa de su viaje. Domingo es el día en el que los guardaespaldas y las fuerzas de seguridad tienen que estar más alerta.
Los pocos kilómetros que el papa hizo por carretera fueron en coches blindados. La mayor parte de los 1.445 km del itinerario emprendido el viernes los recorrió en avión o helicóptero para sobrevolar las zonas y evitar aquellas en las que todavía se esconden células yihadistas clandestinas.
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Hace siete años, cuando los yihadistas ganaban terreno, el papa ya dijo que estaba dispuesto a ir al lugar para dar consuelo a los desplazados y otras víctimas de la guerra.
El domingo recitó en Mosul una “oración por las víctimas de la guerra”, esos miles de yazidíes, cristianos y musulmanes asesinados por los yihadistas o caídos en combate para expulsarlos de Irak. El sumo pontífice, contrario a “las armas”, “al terrorismo que abusa de la religión” y a “las intolerancias”, verá las ruinas dejadas por los yihadistas, que fueron derrotados en 2017.
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“Todos esperamos que esta visita sea un buen augurio para el pueblo iraquí. Esperamos que traiga días mejores”, declaró a la AFP entusiasmado Adnan Yusef, un cristiano del norte de Irak.

“Esta visita tan importante nos levantará la moral después de años de dificultades, problemas y guerras”, abunda el padre George Jahula en un país donde la comunidad cristiana mengua cada año con los exilios.
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En este país de 40 millones de habitantes, casi todos musulmanes, hay 400.000 cristianos, una cifra muy inferior en comparación con los 1,5 millones de antes de la invasión estadounidense en 2003.
En Mosul, cuyo casco antiguo ha quedado reducido a un montón de escombros, el papa se reunirá con todas las comunidades cristianas, después de haber trasladado sus problemas a las autoridades de Bagdad.
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El imponente dispositivo de seguridad desplegado para la visita del papa estará especialmente alerta durante la jornada.
- Miles de fieles -
Los pocos kilómetros que el papa hizo por carretera fueron en coches blindados. La mayor parte de los 1.445 km del itinerario emprendido el viernes los recorrió en avión o helicóptero para sobrevolar las zonas y evitar aquellas en las que todavía se esconden células yihadistas clandestinas.
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Y todo ello en medio de un confinamiento total decretado hasta el lunes (día de su partida) para hacer frente a los contagios por covid-19 que están alcanzando récords en el país.
Después de Mosul, el jefe de los 1.300 millones de católicos del mundo llegó a la emblemática localidad de Qaraqosh, más al este, donde se ha restaurado completamente la iglesia Al Tahira, a la que los yihadistas prendieron fuego.
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Los habitantes de Qaraqosh no han escatimado esfuerzos hasta el último momento, entre los ensayos para los coros, la limpieza de las losas de mármol de las iglesias y los adornos colocados en las calles en honor al papa argentino.
Allí, en la llanura de Nínive, vivía la mayoría de los cristianos de Irak, pero muchos huyeron de sus pueblos en 2014 y se refugiaron en el Kurdistán iraquí. Desde entonces solo han vuelto unas decenas de miles de ellos.
Las palabras pronunciadas el sábado por el ayatolá Alí Sistani, gran figura del chiismo que dijo al papa que trabaja para que los cristianos de Irak vivan en “paz”, en “seguridad” y con “todos sus derechos constitucionales”, podrían animarlos.
El principal acto del domingo es la misa que el papa oficiará por la tarde en un estadio de Erbil ante miles de fieles.
El papa podrá aprovechar la ocasión para conversar con algunos fieles y probablemente saludarlos desde el papamóvil, que por el momento no ha utilizado.
(Con información de AFP)
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