
La billetera de Paul Grisham estuvo desaparecida por tanto tiempo en el fin del mundo que ya se había olvidado de ella.
Tras cinco décadas, el hombre de 91 años —residente de San Diego— ha recuperado su billetera que perdió junto con los recuerdos de su misión de 13 meses como meteorólogo de la Marina de Estados Unidos en la Antártida durante la década de 1960.
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“Simplemente estaba impactado”, comentó Grisham al periódico The San Diego Union-Tribune luego de que le devolvieron la billetera el sábado. “Hubo una larga serie de personas involucradas que me buscaron”.
La billetera contenía su identificación de la Marina, su licencia de conducir, una tarjeta de referencia de bolsillo sobre qué hacer durante un ataque atómico, biológico y químico, así como una tarjeta de racionamiento de cerveza, una carta de retención de impuestos y recibos de giros postales enviados a su esposa.
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Grisham, quien creció en Douglas, Arizona, se enlistó en la Marina en 1948. Se volvió técnico meteorológico y luego pronosticador del clima.
Fue asignado a la Antártida como parte de la misión “Operation Deep Freeze”, la cual apoyaba a científicos civiles y fue enviada al continente congelado en octubre de 1967. En ese entonces, tenía treinta y tantos años, estaba casado y tenía dos hijos. “Fui ahí a regañadientes”, comentó al Union-Tribune.
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En algún punto de la misión, Grisham perdió su billetera, algo que después olvidó.
Fue hallada detrás de un casillero en 2014 durante la demolición de un edificio en la Estación de McMurdo en la Isla Ross de la Antártida. Pero encontrar a su dueño requirió correos electrónicos, mensajes en Facebook y cartas intercambiadas entre diversas personas que hicieron labor de detectives.
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Stephen Decato y su hija Sarah Lindbergh, ambos de Nueva Hampshire, y Bruce McKee, de la fundación sin ánimo de lucro Indiana Spirit of ’45, habían trabajado anteriormente para devolver a su dueño un brazalete de identificación del servicio de la Marina. Decato vio el brazalete en una tienda y lo compró. Su hija localizó a la organización de homenaje a los veteranos de McKee y su aviso en internet le condujo al propietario original.
Decato había trabajado para una agencia que hace investigación en la Antártida. Su antiguo jefe, George Blaisdell, se enteró del episodio de la pulsera y decidió enviar a Decato dos billeteras que se encontraron durante la demolición de McMurdo. Lindbergh volvió a ponerse en contacto con McKee, quien a su vez se puso en contacto con Gary Cox, de la Asociación del Servicio Meteorológico Naval, un grupo en el que se encuentra Grisham.
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Grisham comentó al Union-Tribune que es difícil comprender la inmensidad y lejanía de la Antártida. Durante su tiempo allá, su lujo era tomarse un martini diario luego de trabajar, y una vez a la semana se ponía en contacto con su esposa Wilma por un repetidor de voz a través de operadores de radio de onda corta.

El hombre se retiró de la Marina en 1977 y vivió en Monterey, California, donde Wilma falleció en el 2000. Se volvió a casar, con Carole Salazar, en 2003.
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(Con información de AP)
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