
Más de un millón de madrileños amanecieron este lunes semiconfinados para tratar de frenar la expansión del coronavirus, mientras el Ministerio de Sanidad pide que las medidas se extiendan a toda la capital y amaga con una intervención si el gobierno regional no actúa en esa dirección.
Los habitantes afectados, ubicados en el sur, las áreas más pobladas y con un nivel económico más bajo, solo podrán salir de su zona para acudir al trabajo, a centros educativos, médicos o por razones de fuerza mayor, mientras que dentro de esos barrios se restringen aforos en actos religiosos, comercios, bares y restaurantes, y se limita el horario de cierre.
Madrid mantiene este plan tras un fin de semana con rumores sobre una posible intervención del Gobierno español, que reclama que las medidas se extiendan a toda la capital y a los municipios de la región que superen los 500 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos quince días.
El ministro español de Sanidad, Salvador Illa, en una entrevista televisada a última hora del domingo, hizo hincapié en que en la Comunidad de Madrid “hay que actuar con determinación” porque, según dijo, hay “un serio riesgo” sanitario, y si no lo hacen, advirtió de que actuarán “en consecuencia”, aunque no especificó de qué forma.

Illa argumentó que Madrid tiene un núcleo de comunicación importante, una zona con una densidad muy alta de población que tiene efectos sobre regiones vecinas y una incidencia acumulada también muy elevada, como el índice de hospitalización (25,4% de las camas ocupadas con pacientes con COVID) y de ocupación de las UCI, además de un porcentaje de positivos de las PCR que se realizan superior al 20%.
Según el ministro, el Gobierno no está “para tutelar ni para imponer”, pero ha subrayado de nuevo en Madrid el virus “no está controlado y el Ejecutivo está para ayudar, pero para eso también hay que dejarse ayudar”.
Según los últimos datos de Sanidad, los casos en la región ascienden a 213.709, 1.001 solo en las últimas 24 horas contabilizadas, más del 20% del total de España.

Sin embargo, la presidenta regional madrileña, la conservadora Isabel Díaz Ayuso (PP), insistió este domingo en otra entrevista a la misma hora en que “el confinamiento total no es posible” y abogó por “una situación intermedia”. Según sostuvo Ayuso, una de las voces más críticas contra el Gobierno del socialista Pedro Sánchez durante la pandemia, “Madrid tiene la obligación de seguir adelante conjugando lo más importante, la vida, con la economía”.
Después de meses de desencuentros, el pasado lunes Sánchez y Díaz Ayuso se entrevistaron y acordaron coordinar las actuaciones para combatir la pandemia en Madrid, pero ese clima de entendimiento duró poco y desde el pasado viernes las discrepancias ente ambos ejecutivos son públicas.

Madrid, la región con más casos de COVID-19 de España, reúne unas características especiales, por la capitalidad, por la movilidad que se da, tanto entre las distintas regiones españolas como con otros países, y por la población, con 6,6 millones de habitantes en una sola provincia.
(Con información de EFE)
MÁS SOBRE ESTE TEMA:
Últimas Noticias
Cortó la llamada y siguió barriendo en su casa de Islandia hasta que su marido le avisó: así recibió Anne Carson la noticia del Nobel
La poeta y ensayista canadiense de 76 años no reconoció el número de Estocolmo, colgó y siguió con su rutina; fue su esposo quien la convenció de devolver el llamado a la Academia Sueca

Los coros de elefantes revelan qué ocurre dentro de la manada
Un análisis de 902 registros en Kenia identificó rasgos sonoros asociados con desplazamientos, cuidado de crías y encuentros entre familiares

La Unión Europea exigió el desarme del grupo terrorista Hezbollah para que el Líbano recupere el control territorial
La alta representante Kaja Kallas formuló el reclamo durante su visita a Beirut, donde se reunió con autoridades y abordó la situación del sur, el diálogo con Israel y el porvenir de la FINUL
La colonia de pingüinos más grande del mundo está colapsando: qué indica un estudio
Un equipo científico reveló que la escasez de alimentos provocada por el calentamiento oceánico causó la pérdida de miles de aves en una isla antártica en menos de 15 años consecutivos



