Ciudadanos sostienen una bandera de Bougainville en un centro de votación durante el referéndum sobre la independencia en Arawa, en la isla de Bougainville (REUTERS/Melvin Levongo/File Photo)
Ciudadanos sostienen una bandera de Bougainville en un centro de votación durante el referéndum sobre la independencia en Arawa, en la isla de Bougainville (REUTERS/Melvin Levongo/File Photo)

Louis-Antoine de Bougainville fue un marino francés del siglo XVIII. Tras participar sin demasiado éxito de la Guerra de los Siete Años (1756 — 1763), inició una fructífera carrera como explorador. Su primer destino fueron las Islas Malvinas, que conquistó en nombre de la corona francesa en 1764. Fundó una colonia pero no duró mucho: por orden de París, vendió el archipiélago a España a cambio de una importante suma de dinero.

Dos años más tarde, comenzó una campaña de circunnavegación del globo. Se convirtió en el 14º en completarla y en el primero en hacerlo con naturalistas profesionales a bordo. Así fue como en 1768, tras pasar por las Islas Salomón en el Pacífico, se topó con una pequeña isla que le llamó la atención.

Si bien estaba habitada, era desconocida por los europeos. La llamó Bougainville en un homenaje a sí mismo. Pero no pudo quedarse demasiado tiempo, porque a sus pobladores no les resultó demasiado simpática su presencia, así que tuvo que huir. Francia nunca llegó a tener pleno control sobre ella, pero igual conservó su nombre, que actualmente denomina a la región autónoma de Papúa Nueva Guinea (PNG) que incluye también a la isla de Buka y a otras más pequeñas.

Louis Antoine de Bougainville (Wikimedia Commons)
Louis Antoine de Bougainville (Wikimedia Commons)

Bougainville está cerca de convertirse en un nuevo país. A 19 años de un acuerdo de paz que puso fin a una cruenta guerra civil, en la que según las estimaciones más dramáticas murió cerca del 10% de la población, se organizó un histórico referéndum. La votación comenzó el 23 de noviembre y concluyó el 7 de diciembre, pero los resultados se conocieron esta semana.

De sus cerca de 250.00 habitantes, 176.928 votaron a favor de la independencia, un aplastante 98 por ciento. Solo 3.043 optaron por seguir perteneciendo a PNG, pero con mayor autonomía. La votación estuvo supervisada por Bertie Ahern, ex primer ministro de Irlanda, que estuvo a cargo de la Comisión del Referéndum, para velar por su transparencia.

Un cuadro representando la llegada de Bougainville a Tahiti (Rouargue Frères)
Un cuadro representando la llegada de Bougainville a Tahiti (Rouargue Frères)

“Es una muestra del poder de la pluma por sobre las armas”, dijo Ahern tras anunciar los números. No obstante, el conflicto está muy lejos de resolverse. La consulta no era vinculante, así que la decisión final la tiene el Parlamento de PNG, donde no hay muchas personas a favor de que el país pierda una de sus regiones.

“Tendía a ser pesimista sobre la posibilidad de que el Parlamento le conceda los deseos al pueblo de Bougainville. Sin embargo, con una votación tan abrumadora a favor de la independencia, puede haber una considerable presión internacional. Pero antes de que se vote habrá un proceso de diálogo sobre los próximos pasos y muchos políticos están tratando de amortiguar las expectativas, diciendo que las negociaciones podrían durar cinco años. Es demasiado para la próxima generación de jóvenes buganvillanos impacientes y enojados. Sería una tragedia, porque hasta ahora el proceso de paz ha sido uno de los más exitosos e innovadores que han tenido lugar bajo los auspicios de las ONU”, dijo a Infobae John Braithwaite, profesor de la Escuela de Regulación y Gobernanza Global de la Universidad Nacional Australiana.

De la guerra civil al referéndum

Bougainville estuvo casi un siglo fuera del radar europeo, hasta que fue conquistada por el Imperio Alemán en 1899. Durante la Primera Guerra Mundial el territorio fue ocupado por Australia. En 1949, por decisión de Canberra, se fusionó con los territorios de Nueva Guinea y Papúa, también bajo control australiano, y así se conformó el Territorio de Papúa y Nueva Guinea, que recién se independizó en 1975.

Las tensiones empezaron mucho antes. PNG es uno de los países con mayor diversidad étnica del mundo, con hasta 800 lenguas diferentes, y los habitantes de Bougainville nunca se sintieron parte. Si bien no son un grupo étnico homogéneo, y hasta se pueden encontrar 19 familias lingüísticas en sus orígenes, tienen una historia propia que los separa del resto y un rasgo físico que los distingue: una piel más oscura que la de la mayoría de los papuanos.

“En el centro está la cuestión de la ‘etnia’ y el ‘etnonacionalismo’. Gran parte de la comunidad de Bougainville no se identifica en absoluto con el Estado de PNG y, de hecho, utiliza el término despectivo ‘pieles rojas’ cuando habla de otros ciudadanos. Los buganvillanos son claramente más ‘negros’ y están étnicamente más cerca de la población de las Islas Salomón. La dicotomía entre ‘nosotros’ y ‘ellos’ comenzó mucho antes de la guerra civil y continúa”, explicó Jim Rolfe, investigador del Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad Victoria de Nueva Zelanda, consultado por Infobae.

Ciudadanos participan en el referéndum en la Comunidad Kunua, el 29 de noviembre de 2019 (Jeremy Miller/Comisión de Referéndum de Bougainville/Holanda vía REUTERS)
Ciudadanos participan en el referéndum en la Comunidad Kunua, el 29 de noviembre de 2019 (Jeremy Miller/Comisión de Referéndum de Bougainville/Holanda vía REUTERS)

El primer intento secesionista de Bougainville se produjo 15 días antes de la independencia de PNG, cuando se proclamó como la República de las Salomón del Norte. Tras un año de intensas negociaciones, aceptó mantenerse dentro de PNG a cambio de mayor autonomía. Pero el equilibrio era inestable.

Más allá de las diferencias étnicas, culturales y políticas, hay intereses económicos detrás de la histórica disputa. En los años 30 se encontraron ricos yacimientos de oro y, principalmente, cobre. El descubrimiento de la mina de Panguna, que comenzó a explotarse en 1972, tuvo un fuerte impacto en la isla. Llegó a ser una de las más importantes del mundo y a generar cerca del 45% de las exportaciones papuanas.

La fisonomía de Bougainville empezó a mutar rápidamente con la llegada de miles de trabajadores de otras regiones del país, fenómeno que suscitó mucho rechazo entre los locales. Sobre todo, porque la mayoría no veía los réditos económicos de lo que producía la mina.

Un hombre emite su voto en la Comunidad Kunua de Bougainville (Jeremy Miller/Comisión de Referéndum de Bougainville/Holanda vía REUTERS)
Un hombre emite su voto en la Comunidad Kunua de Bougainville (Jeremy Miller/Comisión de Referéndum de Bougainville/Holanda vía REUTERS)

Panguna fue el eje del conflicto armado que estalló en 1988 con el surgimiento del Ejército Revolucionario de Bougainville (ERB), que buscaba la independencia del archipiélago. PNG reaccionó enviando soldados y mercenarios, y los enfrentamiento escalaron hasta convertirse en una guerra civil, en la que se produjeron múltiples violaciones de los derechos humanos y miles de personas fueron asesinadas. Por la violencia, la mina permanece cerrada desde 1989.

La guerra civil comenzó por una disputa en torno a la gigantesca mina de cobre, que era la principal fuente de ingresos de la isla. También fue alimentada por divisiones dentro de la sociedad de Bougainville basadas en la región, el idioma y las conexiones con PNG continental o con las vecinas Islas Salomón”, dijo a Infobae Benjamin Reilly, profesor de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de Australia Occidental.

Una votante de Selau en el mercado de Buka, Bougainville, el 30 de noviembre de 2019 (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)
Una votante de Selau en el mercado de Buka, Bougainville, el 30 de noviembre de 2019 (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)

El ERB logró tener un control casi total sobre la isla principal en 1990, pero PNG reaccionó imponiendo un bloqueo que duró cuatro años, además de liderar ataques aéreos periódicos. Ante el estancamiento de la guerra civil por la imposibilidad de ambas partes de imponerse, en 1994 empezó una fase de distensión. En 1997 se pactó una tregua y se instaló una mesa de diálogo en Nueva Zelanda.

“La causa más ostensible de la sangrienta guerra civil fue la distribución de los costos y beneficios de la mina de cobre Panguna —dijo Rolfe—. Los costos se pagaban en Bougainville, especialmente por la degradación del medio ambiente, y los beneficios se exportaban a la capital. La disputa se transformó en una demanda de independencia que, inevitablemente, fue rechazada por Port Moresby. Ambas partes utilizaron una brutalidad extrema y una baja estimación de las víctimas oscila entre el 6% y el 10% de la población local. Hubo varios intentos de cese de hostilidades, pero ninguno fue efectivo hasta que, cuando ambos bandos se agotaron, se le pidió a Nueva Zelandia que dirigiera una tregua en 1997. Esto se transformó en el acuerdo de paz de 2001”.

Funcionarios en torno a las urnas en Buka, Bougainville, el 9 de diciembre de 2019 (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)
Funcionarios en torno a las urnas en Buka, Bougainville, el 9 de diciembre de 2019 (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)

El entendimiento creó la Región Autónoma de Bougainville, que en 2005 eligió a su primer presidente, Joseph Kabui. Además, se estableció que entre 2015 y 2020 se realizaría un referéndum no vinculante para que los ciudadanos tuvieran la posibilidad de expresar su preferencia sobre el futuro del archipiélago. Eso es lo que se concretó en las últimas semanas.

“La mayoría de los buganvillanos querían la independencia de PNG al final del proceso de 2001, pero el gobierno central y las autoridades regionales se negaron —dijo Braithwaite—. El compromiso fue un referéndum aplazado durante casi 20 años para dar a PNG la oportunidad de persuadir a Bougainville de que su gente estaría mejor como ciudadanos del país. Pero fracasaron”.

El presidente de la Comisión del Referéndum de Bougainville, Bertie Ahern, firma un escrito con los resultados del referendum, el 11 de diciembre de 2019 (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)
El presidente de la Comisión del Referéndum de Bougainville, Bertie Ahern, firma un escrito con los resultados del referendum, el 11 de diciembre de 2019 (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)

¿Un nuevo país?

“El Acuerdo de Paz dice que los dos gobiernos deben ‘hacer consultas’ sobre el resultado del referéndum, que luego va al Parlamento para que tome una decisión. Pero no hay un cronograma que indique cuánto tiempo debe durar ese proceso. El siguiente paso será que los dos gobiernos desarrollen algún tipo de ‘pacto de divorcio’ y es probable que las negociaciones sean prolongadas y detalladas. Podrían pasar años hasta que llegue al Legislativo”, sostuvo Gordon Peake, especialista en resolución de conflictos de la Universidad Nacional Australiana, en diálogo con Infobae.

El referéndum no solo sirvió para plasmar hasta qué punto los habitantes de Bougainville quieren independizarse, sino también para instalar el tema en la agenda internacional. Las oportunidades económicas que ofrece la mina de Panguna están atrayendo a actores de otros países, con China a la cabeza.

Un hombre emite su voto mientras participa en el referéndum (Jeremy Miller/Comisión de Referéndum de Bougainville/Holanda vía REUTERS)
Un hombre emite su voto mientras participa en el referéndum (Jeremy Miller/Comisión de Referéndum de Bougainville/Holanda vía REUTERS)

Esa es una de las razones por las que a PNG no le entusiasma ni un poco concederle la independencia. A eso se suma la preocupación por la posibilidad de que otras regiones de un país tan diverso quieran seguir los paseos de Bougainville.

“El gobierno central se mostrará reacio a conceder la independencia a Bougainville, ya que no quiere perder ninguna parte de su territorio y teme que ello pueda conducir a otros movimientos separatistas —dijo Reilly—. Las potencias regionales como Australia tampoco están interesadas en la idea de otra pequeña isla del Pacífico que probablemente buscará ayuda de socios externos como China. De todos modos, el gobierno de PNG podría aceptarlo solo para librarse de esta ruidosa y continua lucha secesionista, tal como hizo Indonesia con Timor Oriental. Personalmente, creo que es más probable que intenten retrasar cualquier decisión”.

Funcionarios cuentan las boletas en Buka (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)
Funcionarios cuentan las boletas en Buka (Comisión del Referéndum de Bougainville/Jeremy Miller/Handout vía REUTERS)

Es cierto que por la contundencia del resultado y por la visibilidad que alcanzó el conflicto, será mucho más difícil para el gobierno central mantenerse intransigente. Si lo intentara, se expone a que vuelva la violencia. Además, desde hace mucho tiempo Bougainville dejó de aportar económicamente a las arcas del tesoro en Port Moresby.

“Aunque el referéndum no es vinculante y el Parlamento tiene que ratificar el resultado, el nivel de apoyo a la independencia es tal, que es difícil que no acepte el resultado. Si no lo hiciera, esperaría más guerra civil. Pero si lo acepta, habría que empezar a trabajar en los detalles de la relación futura entre Bougainville y PNG. El proceso de transición será clave para la estabilidad, tanto interna como regional. Si se quiere garantizar eso, PNG tendrá que trabajar activamente para que Bougainville sea viable como estado. Sin duda habrá intentos de desarrollar una economía basada en la mina Panguna y en otras exploraciones. Llevará tiempo y las expectativas podrían ser más altas que los resultados reales, especialmente a corto plazo”, concluyó Rolfe.

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