Los dos papas es una nueva producción original de Netflix, dirigida por el talentoso director brasileño Fernando Meirelles, nominado al Premio de la Academia por Ciudad de Dios. Su nueva película está inspirada en hechos reales, y se propone recrear la historia íntima y secreta detrás de unas de las transiciones de poder más dramáticas en los últimos dos mil años.

En efecto, uno de los pasajes más importantes por tratar en el filme será el de la repentina renuncia del papa Benedicto XVI en medio de la crisis que sacudía a la Iglesia por las acusaciones de pedofilia contra sacerdotes y la no menos impactante elección de Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia, como su sucesor.

Sin embargo, pese a la leyenda "hechos reales", el avance del film ya presenta algunas versiones antojadizas del vínculo entre los dos pontífices que han protagonizado una transición inédita en El Vaticano: por primera vez, un papa convive con su antecesor, un papa emérito.

Así, según Meirelles, Benedicto XVI recibe a Francisco diciéndole: "Has sido uno de mis críticos más duros", frase que solo puede provenir de la imaginación del guionista o del director o de tantos comentaristas que desde el primer día de la elección de Jorge Mario Bergoglio como papa, el 13 de marzo de 2013, desean ver signos de distanciamiento o de discordia entre el argentino y el papa retirado.

"Frustrado con la dirección de la Iglesia, el cardenal Bergoglio (Jonathan Pryce) solicita permiso para retirarse en 2012 al papa Benedicto (Anthony Hopkins). En cambio, ante el escándalo y la duda, el intrépido papa Benedicto XVI convoca a su crítico más duro y futuro sucesor a Roma para revelar un secreto que sacudiría los cimientos de la Iglesia católica. Detrás de los muros del Vaticano, comienza una lucha entre la tradición y el progreso, la culpa y el perdón, ya que estos dos hombres muy diferentes se enfrentan a su pasado para encontrar un terreno común y forjar un futuro para mil millones de seguidores en todo el mundo", dice el texto con el que la señal de streaming cuenta detalles de la película.

Tampoco es cierto, dicho sea de paso, que Bergoglio presentó su renuncia al arzobispado de Buenos Aires por "frustración" en 2012; lo hizo porque así se lo ordenan los estatutos de la Iglesia a los arzobispos. El Papa tiene la atribución de aceptarla o rechazarla; de hecho, aunque los enemigos argentinos del cardenal Bergoglio hicieron lobby para que la renuncia fuese aceptada lo antes posible, Benedicto XVI la rechazó.

Si Francisco jamás criticó a Benedicto XVI, tampoco lo hizo Bergoglio; es decir, ni siquiera en la prehistoria papal del argentino pueden encontrarse huellas de cuestionamiento alguno al pontificado de Joseph Ratzinger, por más que obviamente existan diferencias entre ambos, de pensamiento y de estilo.

Pero es difícil que los analistas renuncien al deseo de encasillar a los papas en las categorías de progresistas por un lado y conservadores por otro, aunque la prédica y la acción de los sucesivos pontífices se salgan permanentemente de esos moldes. Que la realidad no desmienta los marcos teóricos preestablecidos, parecería ser la consigna.

La elección de Jonathan Pryce para interpretar a Bergoglio resulta acertada dado el gran parecido físico; en el caso de Hopkins, se ve demasiada energía en los pocas escenas del tráiler, en contraste con el estilo tranquilo y pausado de Joseph Ratzinger.

Más en general, sería lamentable que, para un film que pretende realismo y trata de hechos contemporáneos, no se apele a las fuentes que, en este caso sobran, sin mencionar el hecho de que ambos protagonistas están vivos. Pero habrá que esperar a ver la totalidad del film para completar el veredicto sobre su fidelidad a los hechos. La película tendrá un estreno limitado en salas a fines de noviembre y estará disponible en la plataforma el 20 de diciembre.

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