El ministro de Interior Matteo Salvini besa un crucifijo tras la difusión de los resultados de las elecciones europeas en Italia. Su partido, la ultraderechista Liga, resultó el más votado con más del 34 por ciento de los sufragios. (REUTERS/Alessandro Garofalo)
El ministro de Interior Matteo Salvini besa un crucifijo tras la difusión de los resultados de las elecciones europeas en Italia. Su partido, la ultraderechista Liga, resultó el más votado con más del 34 por ciento de los sufragios. (REUTERS/Alessandro Garofalo)

El líder de la ultraderechista Liga triunfó este domingo en las elecciones europeas en Italia al lograr el 34,2 % de los sufragios y casi quintuplicar sus votos con respecto a las elecciones europeas de 2014.

Según los resultados definitivos, el Movimiento 5 Estrellas (M5E), aliado con la Liga en el Gobierno, obtuvo el 17,4%  de los votos, por detrás del Partido Democrático (centroizquierda), con entre 22,7%, lo que representa un revés para la formación antisistema en el poder.

Salvini liderara así el primer partido de Italia, mientras que el M5E sale debilitado ante su aliado, después de haber arrasado hace un año en las elecciones legislativas con el 32%.

"La Liga se convierte en el primer partido de Italia", clamó satisfecho en un programa de televisión Riccardo Molinari, senador de la Liga.

El líder derechista Salvini aseguró que su triunfo en las elecciones europeas no va a generar una crisis interna de Gobierno en Italia.

"Mis aliados de gobierno son mis amigos", aseguró el vice primer ministro y ministro del Interior, en sus primeras declaraciones a la prensa.

Salvini celebró el resultado en las redes sociales
Salvini celebró el resultado en las redes sociales

Tras un año en el poder, utilizando las redes sociales constantemente y aplicando una política de mano dura contra la migración, Salvini se convirtió en el político más votado de la península.

"No vamos a usar estos resultados para pasar cuentas internas, y mucho menos para pedir ministerios o cargos", añadió.

Los comicios refuerzan el poder del líder de la Liga, quien se presenta como el nuevo rostro de la ultraderecha europea: blanca, católica y enemiga de los migrantes.

Salvini arrasó al doblar los votos en un solo año cuando obtuvo el 17% en las legislativas de 2018 y ahora se impone ante su aliado, al que va exigir que se "acelere" la aplicación del programa de gobierno pactado, dijo.

El equilibrio entre los dos partidos cambió completamente.

El líder derechista exige ante todo la aprobación de una bajada de impuestos, como piden sus votantes del norte próspero de la península, lo que los antisistema no ven con buenos ojos.

Pese a que los encuestadores piden cautela, el M5E liderado por Luigi Di Maio, sufrió una derrota histórica, pasando del 32% en las legislativas a un decepcionante 17% y haber sido superada por el PD, el temido sorpasso, que cambia el escenario político.

Para algunos comentaristas los antisistema pagan por la poca participación en el sur de la península, su bastión electoral, decepcionado por la crisis económica y la poca efectividad de las medidas adoptadas.

La satisfacción reinaba en cambio entre los líderes del centro izquierda, que recupera tras el castigo perpetrado por los electores en las legislativas del 2018.

"Volvimos al terreno. Logramos frenar a los nacionalistas", reaccionó satisfecho por su parte el número dos del PD, Andrea Orlando.

El choque entre los socios populistas además ha complicado la economía, que registra graves problemas de crecimiento.

El líder ultraconservador convence a su electorado al enzarzarse también en una pelea con la jerarquía de la Iglesia católica tras invocar en varias ocasiones la protección de Dios, La Virgen y los santos para ganar las cruciales elecciones para renovar el parlamento europeo.

Salvini no ahorra elogios para Benedicto XVI y Juan Pablo II, ejemplos para él de pontífices positivos en una clara crítica al papa argentino Francisco, conocido por sus aperturas y su defensa de los migrantes.

Una estrategia que preocupa al Pontífice ante el avance en el viejo continente de un catolicismo soberanista, agresivo y antiislámico.

(Por Kelly VELÁSQUEZ, AFP)

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