Rodrigo Duterte, presidente filipino (Reuters)
Rodrigo Duterte, presidente filipino (Reuters)

El presidente filipino Rodrigo Duterte ha salido como el gran ganador de las elecciones legislativas y municipales de medio término en Filipinas que  se llevaron a cabo este lunes. Más de 18.000 puestos municipales, incluyendo la mitad de los escaños del Senado, estaban en juego, para los 61 millones de votantes. 

Según las cifras publicadas por el PPCRV, un organismo católico acreditado por el gobierno para contar los votos, el partido opositor, una coalición llamada Otso Diretso, perdió por paliza: no ganara ninguno de los 12 asientos del senado. Tener una ultramayoría de aliados en el Senado, algo que el escrutinio temprano parce confirmar, le daría el respado legislativo a Duterte para llevar adelante sus propuestas extremas contra el crimen y su plan para reformar la constitución.

Duterte ha sido duramente criticado en occidente por su "guerra contra las drogas" que dejó un tendal de muertos en ejecuciones extrajudiciales y sus comentarios machitas. Generalmente polémico en sus discursos, el mandatario ha llamado la atención de ONGs defensoras de los derechos humanos por comentarios misóginos como cuando contó que había abusado a una empleada domestica, o  que el aumento de violaciones en Davao se debía a la belleza de sus habitantes.

La retorica de Duterte no es lo único que alarma a los grupos defensores de lo derechos humanos. La violenta campaña en contra del narcotráfico que lleva acabo su gestión ha dejado a mas de 5.000 asesinatos en operaciones antidrogas, según datos de la policía filipina. Pero grupos como Human Rights Watch estiman que esta cifra puede llegar a más de 15.000, ya que hay muertes no reportadas debido al clima de impunidad de la campaña, en la que también participan "vigilantes" o grupos vecinales armados, avalados por el mismo presidente. La brutalidad del presidente ha sido tal que la Corte Internacional Penal lo esta investigado por presuntos crímenes de lesa humanidad. Esto llevó a que Filipinas se retire del Estatuto de Roma, instrumento constitucional de este organismo, en marzo pasado.

Duterte ha prometido reformar la constitución para remover límites temporales a la presidencia. Actualmente, la Carta Magna del país archipiélago permite que los presidentes cumplan un único mandato de seis años. El presidente quiere usar las mayorías legislativas para llevar a cabo este y otros cambios a la constitución, que requiere de un 75% de ambas cámaras legislativas para ser modificada. Desde el 2016, el oficialista Partido Democrático Popular Filipino (PDP), controla la cámara de representantes, pero el Senado ha frenado muchas propuestas que Duterte quiso llevar a cabo.

Muchos temen que al controlar todas las partes del gobierno, la violencia de su "Guerra Contra las Drogas" solo será exacerbada. El mandatario también se ha comprometido a restablecer la pena de muerte – en Filipinas fue abolida en 1987 – y reducir la edad de responsabilidad penal de 15 a 12 años. También prometió reescribir la Constitución para crear una república federal en la que a las regiones se les daría más poder para enfrentar la pobreza enraizada. Sin embargo, muchos de sus opositores creen que esto es una manera para afianzarse en el poder y debilitar las instituciones democráticas de el país.

El candidato senatorial Ronald Dela Rosa gesticula mientras canta a sus partidarios durante la reunión del Partido Democrático Filipino-Lakas Bayan (PDP-LABAN) en Manila el 11 de mayo de 2019 después de respaldar a los candidatos senatoriales del partido político (Foto por Noel CELIS / AFP)
El candidato senatorial Ronald Dela Rosa gesticula mientras canta a sus partidarios durante la reunión del Partido Democrático Filipino-Lakas Bayan (PDP-LABAN) en Manila el 11 de mayo de 2019 después de respaldar a los candidatos senatoriales del partido político (Foto por Noel CELIS / AFP)

Entre los ganadores, se encuentra Ronald "Bato" dela Rosa, quien hará su debut en el senado después de asumir previamente el papel de ejecutor principal de la letal guerra contra las drogas del gobierno de Duterte.

Incluso si el mandatario, quien cumplió 74 años este año, no logra remover el límite del mandato presidencial, su familia se ve bien posicionada para prolongar su poder político. La hija del presidente, Sara, mantuvo su puesto como alcaldesa en su zona sur de la ciudad de Davao, ganando más de 579.000 votos frente a los 4.255 de su rival, y es considerada por algunos como la posible sucesora del presidente en la votación de 2022 Su hermano menor, Sebastian, se postulo sin oposición para el puesto de vicealcalde de la ciudad, mientras que el hijo mayor de Duterte, Paolo, se ha postulado para un asiento en la Cámara de Representantes.