La reina Guillermina de los Países Bajos en 1901
La reina Guillermina de los Países Bajos en 1901

La reina Guillermina de Holanda se destacó durante los casi sesenta años que duró su reinado. Por su carisma, por su habilidad para hacer negocios y, por sobre todo, por su alto perfil político.

Con ella se inauguró además lo que fue definido como un largo 'matriarcado real' en Holanda -tras su abdicación asumió el trono su hija Juliana, tras ella su nieta Beatriz, y es posible que ese legado lo continúe la hija mayor de Máxima Zorraguieta-; y ahora la monarca fallecida hace más de 70 años acaba de aparecer, nuevamente, en las tapas de los diarios de su país.

Según reveló el holandés Trouw basado en una antología de diarios de guerra del ministro de Relaciones Exteriores durante la Segunda Guerra Mundial, Eelco Nicolaas van Kleffens, Guillermina buscó al final de la guerra el intercambio de prisioneros nazis para obtener la liberación del rey de los belgas Leopoldo III y de su familia, entonces detenidos por los alemanes en Austria.  

La reina Guillermina en 1909
La reina Guillermina en 1909

La antología, publicada el martes con el título Majestad, usted no conoce la vida real, afirma que la reina pidió al ex ministro en marzo de 1945 que se evaluara a través del Vaticano si era posible intercambiar nazis de alto rango por la familia real belga.

La actitud de la monarca de la casa de Orange-Nassau -quien había llamado a Hitler 'archienemigo de la humanidad- sorprendió entonces debido a que durante todo el conflicto había mostrado una actitud "antipapista" y "antialemana", pero habría estado dispuesta a ir contra sus principios en pos de ayudar a una familia real en apuros. 

Guillermina decidió intervenir después de mantener un encuentro en Bruselas con la reina madre Belga, Elisabeth, quien estaba muy preocupada por el destino de su familia. Su temor, fundamentado, era que en momentos de una inminente derrota los alemanes liquidaran a su familia. 

Leopoldo III
Leopoldo III

Se desconocen los detalles de lo sucedido con la tramitación del pedido de Guillermina ante el Vaticano. Apenas se sabe que en mayo de 1945 Leopoldo III y su familia fueron liberados por los estadounidenses.

En 1951 el monarca abdicó en favor de su hijo Balduino desde Suiza, tras recibir una ola de cuestionamientos en su país por haberse rendido ante los alemanes, en lugar de optar por el exilio. 

Perfil de una monarca de alto perfil

Guillermina se convirtió en reina de Holanda con solo diez años. Su madre, la reina Emma, gobernó como regente hasta su mayoría de edad en 1898. Su ascenso al trono supuso la separación del gran ducado de Luxemburgo para los Orange-Nassau debido a que el título de Gran Duque no podía ser heredado por una mujer.

La reina Guillermina en 1890
La reina Guillermina en 1890

Guillermina reinó durante más de cincuenta convulsos años y murió a los 82. Las retrospectivas sobre su vida reconocen su gusto por la política y su involucramiento en los principales episodios de la primera mitad del siglo XX. Además, la monarca fue querida y reconocida por sus súbditos, de los que siempre buscó sentirse cerca, incluso a través de sus tradicionales paseos en bicicleta por las calles de su país.

A los 19 años de edad, ofreció al mundo uno de sus Palacios Reales en La Haya, con el objetivo de que los Estados discutieran sus diferencias por medio de un arbitraje imparcial, sin tener que llegar a las armas. La idea, que dio origen a la Corte Internacional de La Haya, no logró sin embargo evitar el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Guillermina casi resulta asesinada por una bomba que acabó con las vidas de varios de sus guardias y que dañó seriamente su propiedad cerca de South Mimms, en Inglaterra, donde se encontraba exiliada. En 1944, se convirtió en la segunda mujer que entró en la prestigiosa Orden de la Jarretera, y Winston Churchill la describió como "el único hombre de verdad en los gobiernos exiliados en Londres".

La reina también fue hábil para los negocios y realizó una serie de inversiones que la convirtió en una de las mujeres más ricas del mundo, con una fortuna calculada en más de mil millones de dólares.

Guillermina y su hija Juliana en 1914
Guillermina y su hija Juliana en 1914

Guillermina se casó con Enrique, duque de Mecklemburgo-Schewerin, pero la pareja tenía problemas que eran evidentes incluso para sus súbditos; y ella era quien llevaba las riendas del Palacio. En abril de 1909 nació Juliana, única hija del matrimonio y futura heredera del trono.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: