Militantes de VOX reunidos en el Palacio Vistalegre (REUTERS/Stringer)
Militantes de VOX reunidos en el Palacio Vistalegre (REUTERS/Stringer)

Tardó, pero llegó. España era el único país grande de Europa en el que ningún partido de derecha radical —o populista— lograba hacer pie. Si bien surgieron nuevas fuerzas políticas ante la crisis de los partidos tradicionales, una (Podemos) es de izquierda y la otra (Ciudadanos) es liberal.

Santiago Abascal fundó VOX en 2013, pero hasta hace muy poco era una formación insignificante. En las elecciones generales de 2015 obtuvo apenas 58.114 votos en todo el país (0,23%), y en las de 2016 aún menos, 47.182 (0,20%).

De hecho, en la previa de los comicios andaluces del domingo pasado, en los que se renovaban los 109 diputados del parlamento autonómico, las encuestas vaticinaban que obtendría apenas uno. Pero los pronósticos no podrían haber estado más errados, y lo que ocurrió en la comunidad más poblada del país fue un terremoto.

VOX salió quinto, con 11% de los votos, una magnitud inédita para un partido de ultraderecha en España, y consiguió 12 escaños. El PSOE hizo su peor elección en el bastión que gobierna desde hace 36 años: sacó apenas el 28% de los votos, que significan 33 bancas, muy lejos de las 55 necesarias para gobernar en soledad.

Santiago Abascal, líder de VOX (REUTERS/Susana Vera)
Santiago Abascal, líder de VOX (REUTERS/Susana Vera)

Susana Díaz, una de las jerarcas del partido y presidenta de la Junta de Andalucía desde 2013, tiene serias probabilidades de no poder continuar en el cargo. Cerca del PSOE quedó el Partido Popular (PP), con 26 legisladores, seguido por Ciudadanos, con 21, y Adelante Andalucía, con 17.

La incertidumbre sobre el futuro del gobierno es enorme. Díaz trata de seducir a Ciudadanos, que en los últimos años se ha mostrado dispuesto a negociar con los dos grandes partidos, pero Albert Rivera quiere al PSOE afuera de la Junta. El problema es que al PP no le alcanzaría con su apoyo, lo cual abre la posibilidad de que VOX forme parte de un eventual acuerdo tripartito.

Abascal se mostró exultante tras el resultado y dijo que está dispuesto a negociar para terminar con la hegemonía socialista. En una entrevista concedida esta semana a Telecinco, afirmó que su partido no es de extrema derecha, sino de "extrema necesidad". Negó ser fascista, aunque aclaró que tampoco es antifascista. "Somos antipodemitas y anticomunistas", sentenció.

Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía desde 2013 (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía desde 2013 (REUTERS/Marcelo Del Pozo)

El tardío despegue de la derecha populista en España

"Existe un factor que explica el fin de la excepcionalidad española y es, sin duda, que el PP ha dejado de ser ese partido 'atrapalotodo' que, al beneficiarse del voto de la extrema derecha residual, impedía que cristalizara ninguna formación política a su derecha. El PP era excepcional en el panorama político europeo comparado con la CDU alemana, los Republicanos franceses o la Democracia Cristiana italiana, que al estar más preocupados por ocupar el centro, dejaban espacio político suficiente para que aparecieran la Liga Norte, el Frente Nacional o Alternativa por Alemania", dijo a Infobae Anna I. López, doctora en ciencia política especializada en extrema derecha.

Santiago Abascal no es alguien nuevo en el panorama político español. Es parte de un linaje de dirigentes conservadores, del PP, que se forjaron en el País Vasco, un lugar difícil para defender la unidad nacional española. Su abuelo y su padre ocuparon distintos cargos, y ambos fueron perseguidos por ETA, la guerrilla que apelaba al terrorismo para lograr la independencia vasca.

Abascal ocupó una banca en el Parlamento regional hasta 2009 y fue miembro de la Junta Nacional del PP. Pero en 2013, cuando España se hundía en una profunda crisis política y económica, dio un vuelco en su trayectoria. Se fue del partido disgustado con la tolerancia del gobierno de Mariano Rajoy hacia las comunidades autonómicas y fundó VOX.

En el éxito de VOX ha influido la profunda crisis que afecta al partido hegemónico de la derecha española, el PP

"En el éxito de VOX ha influido la profunda crisis que afecta al partido hegemónico de la derecha española, el PP. La derecha se ha fragmentado en tres partidos: Ciudadanos, VOX y el PP de Pablo Casado, su nuevo líder sin consolidar. Las causas han sido la crisis económica que llevó al gobierno de Rajoy a implementar duros recortes en el Estado de Bienestar, sobre todo en Sanidad y Educación; la corrupción estructural del PP, condenada por los tribunales de justicia; y la inacción ante el desafío independentista en Cataluña", explicó Miguel Angel Perfecto, profesor de historia contemporánea de la Universidad de Salamanca, consultado por Infobae.

El germen ideológico de la nueva fuerza es la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes), que Abascal creó en 2006 para promocionar el nacionalismo español como un valor supremo, en contraposición al auge de los nacionalismos regionales.

"Asistimos al fracaso del sistema de descentralización política. El modelo autonómico no sólo no consiguió integrar a los nacionalismos periféricos catalán y vasco, sino que ha favorecido las tendencias centrífugas. Además, implicó costos económicos excesivos, que lo hacen inviable a medio plazo. Su dialéctica intrínseca lleva a la confederalización y luego a la fragmentación del Estado", dijo a Infobae Pedro Carlos González Cuevas, profesor del Departamento de Historia Social y del Pensamiento Político de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Pablo Casado fue elegido nuevo presidente del PP en sustitución de Mariano Rajoy (EFE)
Pablo Casado fue elegido nuevo presidente del PP en sustitución de Mariano Rajoy (EFE)

Pero el discurso antiautonómico tardó en dar sus frutos. A VOX le fue muy mal en las elecciones generales de 2015 y 2016, y más allá de obtener alguna concejalía y un par de alcaldías, también fracasó en los distintos comicios subnacionales. Las cosas empezaron a cambiar tras el estallido del separatismo en Cataluña, que generó adhesiones y rechazos furiosos.

"La gran oportunidad vino de la mano de la grave crisis provocada por el independentismo catalán —continuó González Cuevas—. VOX jugó un activo papel en el ámbito judicial y presentó diversas querellas criminales contra los políticos independentistas. De ahí su reivindicación de acabar con el Estado de las autonomías. Su programa de 100 puntos incide igualmente en la problemática que afecta hoy a las clases medias españolas: sistema fiscal, emigración, identidad nacional y paro".

En el último tiempo, VOX empezó a resaltar en su prédica algunos temas más tangibles para el electorado: inmigración y género son los dos más importantes. En su plataforma electoral, propone deportar a todos los "ilegales" y también a los regulares que realicen "actividades contra la soberanía, seguridad o la independencia nacional".

La gran oportunidad vino de la mano de la grave crisis provocada por el independentismo catalán

"En lo que va del año, entraron a España a través de rescates en el mar casi 60.000 migrantes, en su mayoría de África. Eso, sin contar los que han llegado por avión procedentes de Venezuela, Colombia y de otros países latinoamericanos. El problema de la ingente migración en un país con altas tasas de desempleo como España genera protestas de los sectores sociales más vulnerables", sostuvo Perfecto.

Al igual que Donald Trump, Abascal quiere "levantar un muro infranqueable en Ceuta y Melilla", las dos ciudades españoles que se encuentran en el continente africano. También está en contra de la Unión Europea y quiere impulsar un nuevo tratado. "El rechazo a las soluciones de la UE ante la crisis económica, cada vez más alejadas de la ciudadanía y de sus problemas concretos, ha propiciado el crecimiento en toda Europa de las alternativas de derecha populistas y nacionalistas euroescépticas", afirmó Perfecto.

(Anabella Reggiani)
(Anabella Reggiani)

Una de las posturas más llamativas del partido, que no es compartida por todos los populismos de derecha, es el repudio a la política de género. Quiere derogar la ley de violencia contra las mujeres porque considera que "discrimina a un sexo sobre otro", y además plantea la "supresión de organismos feministas radicales subvencionados". También buscan prohibir el aborto.

"Nuestra extrema derecha se nutre del odio hacia las políticas progresistas a favor de la mujer y de la igualdad de derechos, especialmente hacia los homosexuales —dijo López—. En materia económica, apuestan por el capitalismo más feroz, alejándose así de las propuestas de las extrema derecha tradicional como la Falange".

En el marco de su política contraria a las autonomías, quieren suspender la catalana hasta "hasta la derrota sin paliativos del golpismo". Además, pretenden suprimir las televisiones regionales y hasta un 50% de las alcaldías. Otra curiosidad es que son defensores acérrimos de las corridas de toros.

Pedro Sanchez, presidente del gobierno español (Matías Baglietto)
Pedro Sanchez, presidente del gobierno español (Matías Baglietto)

VOX y el salto a la escena nacional

Con más de 8 millones de habitantes, Andalucía es la comunidad autónoma más poblada de España, y la segunda más extensa territorialmente. Sin embargo, es una de las más pobres: con un PIB per cápita de 20 mil dólares, sólo está por encima de Extremadura y Melilla.

No es casual que VOX haya tenido tanto éxito en Andalucía. Entre otras cosas, porque está ubicada en el sur de la península ibérica, a sólo 15 kilómetros de Marruecos a través del estrecho de Gibraltar.

El partido ganó en un solo municipio: El Ejido, donde recibió el 30% de los votos. Obtuvo porcentajes similares en toda la provincia de Almería, que es una de las que tiene mayor proporción de inmigrantes. En El Ejido, por ejemplo, representan el 29% de la población.

Es muy probable que en las elecciones autonómicas del próximo año consiga resultados similares en las 14 comunidades autónomas que se renuevan

Ahora, el gran desafío para VOX es proyectar los resultados en todo el país. "Las perspectivas son muy favorables, dado que el discurso contra el gobierno socialista del nuevo líder del PP coincide en su totalidad con el de VOX, un partido profundamente antisocialista y anticomunista, antieuropeo y muy nacionalista. Es muy probable que en las elecciones autonómicas del próximo año consiga resultados similares en las 14 comunidades autónomas que se renuevan. Sobre todo, creo que su crecimiento va a ser alto en zonas donde el dominio del PP ha sido tradicionalmente mayoritario", afirmó Perfecto.

Los comicios parlamentarios europeos de mayo son otra buena ocasión para ver cuán lejos llega el envión. Líderes populistas como Matteo Salvini, viceprimer ministro italiano, y Marine Le Pen, ex candidata presidencial en Francia, anhelan dar el golpe contra Bruselas.

"Al obtener tan buenos resultados es muy posible que se produzca el efecto contagio. No obstante, cada comicio merece un análisis diferente. Por ejemplo, en las europeas es mucho más fácil obtener representación, porque es un sistema más proporcional. Con la salida del Reino Unido, España tendrá cuatro diputados más, y VOX mantiene contactos con otras formaciones de extrema derecha, como el Frente Nacional francés o el PVV holandés, y con Steve Bannon, ex ideólogo de Trump, que aspira a crear un grupo radical y conservador en el Parlamento Europeo", concluyó López.

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