Puerto Rico, una isla atravesada por las disputas sobre su estatus territorial
Puerto Rico, una isla atravesada por las disputas sobre su estatus territorial

Se acaba de cumplir el primer aniversario de la peor catástrofe que sufrió Puerto Rico en su historia, el huracán María, que arrasó con todo en septiembre de 2017. Las 2.975 muertes y las millonarias pérdidas materiales llevaron a un profundo replanteo sobre el estatus de la isla caribeña.

Desde 1898 es uno de los 14 territorios no incorporados de Estados Unidos. Si bien en 1952 pasó a ser un estado libre asociado, y puede elegir a su gobernador, carece de muchas de las atribuciones que tienen los 50 estados de la unión.

Las autoridades puertorriqueñas consideran que esa debilidad explica que la reconstrucción luego del desastre natural haya sido mucho más lenta de lo esperado, y acusan al gobierno federal de no haber ayudado lo suficiente. Por eso, en los últimos meses se reactivaron las discusiones sobre la posible conversión de Puerto Rico en el estado número 51.

A continuación, cinco claves para entender una disputa larga y compleja, sobre la que no hay muchos consensos.

1. María y sus devastadoras consecuencias

"Al repasar todo lo que pasamos durante el último año, hay algo que no ha cambiado y que continúa siendo el mayor impedimento para una recuperación próspera y plena: las desigualdades que Puerto Rico enfrenta por ser la colonia más vieja y poblada del mundo", escribió Ricardo Rosselló, gobernador de la isla, en una carta enviada diez días atrás al presidente Donald Trump, y difundida después por The Hill.

El cruce de acusaciones con la Casa Blanca comenzó casi al mismo tiempo que se hacían visibles las secuelas de María. La discriminación a la que alude Rosselló se refiere al papel de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos, que asigna recursos para reparar los daños causados por este tipo de eventos. Al no ser un estado pleno, Puerto Rico no tiene incidencia sobre el organismo, y eso habría retrasado la llegada de ayuda.

El huracán María causó estragos
El huracán María causó estragos

La más crítica con Washington es Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan. "Lo que vamos a ver es algo parecido a un genocidio", llegó a decir por la falta de apoyo. Trump, como siempre, rechazó las críticas y enalteció su gestión. "Hicimos un trabajo fantástico. Destinamos miles y miles de millones de dólares y todavía estamos ayudando a Puerto Rico", afirmó el mes pasado.

A pesar de la insistencia de Rosselló en la necesidad de que la isla se convierta en un estado, el Presidente se pronunció en contra y lo justificó por su enemistad con Cruz. "Con personas así involucradas en Puerto Rico sería un no rotundo", dijo. "No deberían estar hablando de estatidad hasta que tengan gente que realmente sepa lo que está haciendo".

La isla aún no se recuperó (AFP)
La isla aún no se recuperó (AFP)

2. Una historia de disputas coloniales

Cristóbal Colón desembarcó en Puerto Rico el 19 de noviembre de 1493, en su segunda expedición a América. Durante 405 años, la isla estuvo bajo el control de la corona española. Por eso tiene todos los rasgos culturales de las antiguas colonias hispanas de la región, como el idioma castellano y la religión católica.

En 1897, cuando España ya había perdido la mayor parte de su territorio por las sucesivas revoluciones independentistas, le concedió a Puerto Rico el estatus de provincia. Pero no duró mucho en ese estadio. Al año siguiente se desató la fugaz guerra hispano-estadounidense. Luego de tres meses de enfrentamientos, pasó a manos de Estados Unidos el 25 de julio de 1898.

Ese estado de indefinición y de falta de poderes es lo que dificulta el desarrollo económico de Puerto Rico

"El Congreso de Estados Unidos obtuvo la soberanía el 10 de diciembre de 1898 con la firma del Tratado de París, por el cual España le cedió sus derechos sobre Puerto Rico. A diferencia de otros territorios adquiridos anteriormente, de los que se esperaba que fueran admitidos como estados tras un período en el que incrementaran su población y se organizaran políticamente, fue declarado como territorio no incorporado por un fallo de la Corte Suprema. Eso le permitió al Congreso postergar indefinidamente la decisión sobre si admitirlo o no, incluyendo la posibilidad de desprenderse de él, como hizo con Filipinas", contó Carlos Vargas-Ramos, investigador del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College, consultado por Infobae.

En 1917, con la aprobación de la Ley Jones, los isleños empezaron a ser reconocidos como ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, el gobernador era elegido desde Washington. Recién en 1948 pudieron votar al primero, que fue Luis Muñoz Marín.

Donald Trump recorrió Puerto Rico tras el huracán
Donald Trump recorrió Puerto Rico tras el huracán

3. Estado libre asociado

En 1952, Puerto Rico aprobó su primera Constitución y adquirió el estatus de estado libre asociado. En los hechos, se trata de un híbrido. Si bien los boricuas pueden darse sus propias reglas a nivel local, no tienen incidencia sobre lo que se resuelve en el ámbito federal de Estados Unidos.

Por ejemplo, la isla no elige congresistas para la Cámara de Representantes. Tiene una delegada, Jenniffer González-Colón, que es designada por el gobernador. Los habitantes tampoco pueden votar al presidente. Para ejercer ese derecho tienen que radicarse en el país.

"Esa estado de indefinición y de falta de poderes es lo que dificulta el desarrollo económico de Puerto Rico. Las actuaciones del gobierno de Estados Unidos en las últimas dos décadas han agravado el problema, reduciendo significativamente su capacidad de competir en este mundo globalizado. Todo comercio entre Puerto Rico y Estados Unidos tiene que usar la marina mercante estadounidense, y las leyes y los tratados federales aplican o no sin que tengamos voz alguna al respecto", dijo a Infobae José Julián Álvarez, catedrático de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.

Ricardo Rossello, gobernador de Puerto Rico
Ricardo Rossello, gobernador de Puerto Rico

Que las autoridades federales tengan potestad de intervenir en Puerto Rico, pero sus ciudadanos no tengan ninguna participación en ellas, es uno de los puntos más conflictivos de la relación.

"Como una colonia, no puede controlar su economía política. Por ejemplo, la Ley Promesa estableció una junta de control financiero que tiene completa autoridad sobre el presupuesto de Puerto Rico. El gobierno local se ha visto privado de poder para decidir cómo gastar sus recursos. Además, el Congreso le niega el derecho de negociar tratados comerciales con naciones extranjeras", explicó Pedro Cabán, profesor del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Albany, en diálogo con Infobae.

Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan (Photo by Joe Raedle/Getty Images)
Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan (Photo by Joe Raedle/Getty Images)

4. Un debate que divide a los boricuas

No hay consenso entre los puertorriqueños respecto de qué quieren ser. En 1967 se realizó el primer plebiscito. El 60% optó por mantenerse como estado libre asociado, el 39% por convertirse en el 51º y sólo el 1% eligió la independencia.

En 1993 se realizó otro, con un resultado mucho más parejo. El statu quo ganó con el 48 por ciento, contra un 46% que se inclinó por la estatidad y un 4% que prefirió la independencia. En 1998 y 2002 se hicieron otras dos consultas populares, pero fueron muy discutidas por no incluir la opción de mantener todo como está, lo que desató masivas abstenciones.

"La división política es muy profunda tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico", dijo a Infobae José J. Colón, profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Puerto Rico. "Las objeciones tienen que ver con los peligros que se perciben en torno a si la isla podría mantener su personalidad cultural nacional en asuntos clave como la representación olímpica, y a si conservaría el español como idioma principal en la sociedad y en el gobierno. Estos son temas espinosos cuando se ha debatido el asunto en el Congreso".

La división política sobre la estadidad es muy profunda tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico

Rosselló, que asumió en 2016 con el objetivo de incorporarse definitivamente a Estados Unidos, impulsó un referéndum en junio del año pasado. También quiso dejar afuera la opción de conservar el estatus actual, pero debió incluirla por una orden judicial. De todos modos, como resultado de un exitoso boictot, sólo votó un cuarto del padrón electoral. Entre los que participaron, el resultado fue 97% a favor de convertirse en la estrella número 51 de la bandera.

"La otra fuente de problemas tiene que ver con la imposición de impuestos federales en la isla si se adoptara la estatidad —continuó Colón—. Eso preocupa a sectores de alto nivel económico, así como a pequeños comerciantes, que podrían enfrentar una carga tributaria muy alta y difícil de compaginar con el nivel de ingresos del gobierno interno de la isla".

El huracán María, y todo lo que sucedió después, podría estar cambiando la opinión de muchos puertorriqueños. Según una encuesta realizada el mes pasado por The Kaiser Family Foundation y The Washington Post, el 48% quiere que se transforme en estado, el 26% prefiere seguir igual y un 10% anhela la independencia.

Protesta en San Juan contra el referéndum de 2017 (AFP PHOTO / Ricardo ARDUENGO)
Protesta en San Juan contra el referéndum de 2017 (AFP PHOTO / Ricardo ARDUENGO)

5. Las perspectivas reales de convertirse en el estado Nº 51

Aprovechando el envión que generó la catástrofe natural, la delegada González-Colón introdujo el 29 de junio en la Cámara de Representantes un proyecto de ley para reconocer a Puerto Rico como estado. Un grupo de 53 congresistas demócratas y republicanos sumaron su firma a la iniciativa, que aún no fue debatida.

Si bien los últimos presidentes estadounidenses respaldaron públicamente esa posibilidad, son muchas las razones para pensar que eso no ocurrirá en el corto plazo. Las divisiones internas no son el único impedimento.

"Considero que es altamente improbable que Puerto Rico se convierta en estado de Estados Unidos en el futuro previsible —dijo Álvarez—. Mientras una mayoría significativa de los puertorriqueños no lo reclame, cosa que tampoco parece probable, el tema es académico. Y aún si lo reclamara, el asunto quedaría exclusivamente en manos del Congreso de Estados Unidos, que nunca ha dado muestras de estar interesado en admitir un estado culturalmente distinto, en el cual el 97% de sus habitantes habla español y sólo el 25% habla inglés con alguna competencia".

Puertorriqueños en Nueva York (Getty Images)
Puertorriqueños en Nueva York (Getty Images)

También hay causas económicas. Puerto Rico está quebrado desde hace 12 años y depende en gran medida de la ayuda externa para sostenerse. Admitirlo como estado sería, en parte, incorporar un gasto adicional para un país que ya tiene un abultado déficit fiscal.

Por último, están los factores políticos. "La razón por la que es muy difícil que se adopte la estatidad es que Puerto Rico tiene más población que 22 estados de la unión. Muchos de ellos podrían bloquear cualquier intento porque tendría mayor representación en la cámara baja. Recursos que son limitados podrían volcarse en la isla y alejarse de esos estados chicos. Además, de los cinco congresistas que le corresponderían por el número de habitantes, cuatro o incluso los cinco serían demócratas, lo cual genera oposición entre los republicanos", concluyó Vargas-Ramos.

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