(Reuters)
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El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de emergencia este miércoles a pedido del Reino Unido, que busca informar a los países miembros sobre los avances de las investigaciones por el intento de asesinato con un agente nervioso del ex coronel Serguéi Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, que se debaten entre la vida y la muerte 10 días después del atentado en Salisbury.

Según la misión británica en el organismo, la reunión se realizará a las 19 GMT. El gobierno de Theresa May había trazado un ultimátum al gobierno ruso. Si no ofrecía explicaciones sobre el ataque, tomaría medidas contra el país euroasiático.

"El uso de un agente nervioso sigue un establecido patrón de agresión del estado ruso", denunció la Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido.

La primera ministra presidió esta mañana una reunión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) y por la tarde comparecerá en el Parlamento para anunciar las represalias contra Rusia.

Entre las posibilidades que dispone Londres están la expulsión de diplomáticos, el lanzamiento de un ciberataque o la incautación de bienes de los miembros del círculo de Vladimir Putin, sospechosos de violación de los derechos humanos.

Investigadores en la escena del ataque
Investigadores en la escena del ataque

La crisis entre Moscú y Londres podría agravarse tras la muerte de otro exiliado, Nikolái Glushkov, de 69 años, que fue hallado muerto en su domicilio en New Malden, un suburbio de Londres, según la prensa británica. Glushkov era cercano al millonario Boris Berezovski, un enemigo del Kremlin que fue hallado ahorcado en 2013 en el Reino Unido.

La investigación no ha determinado en qué momento se produjo la exposición al agente químico, aunque la policía ha subrayado que necesita testigos que vieran a Skripal y su hija entre las 13.00 y las 13.45 horas GMT del domingo día 4, cuando ambos viajaban en un BMW de color rojo.

Hasta 36 personas, además de ellos dos, han sido atendidas hasta ahora por servicios médicos por posible exposición al agente nervioso, todos ellos sin síntomas aparentes excepto el policía Nick Bailey, que continúa grave, aunque su estado ha mejorado en las últimas horas.