Cine Savoy: de ser una sala familiar hasta convertirse en el primer cine para adultos en México donde se estrenó “Garganta profunda”

A unos pasos de la Torre Latino y del eje central, este cine ha sobrevivido a temblores e incluso a la pandemia, ofreciendo sus servicios para todo público que visite el centro

Cine Savoy (Foto: Hugo Avreimy/Infobae)
Cine Savoy (Foto: Hugo Avreimy/Infobae)

El auge de los cines en la ciudad de México empezó a principios del año de 1941, las películas que había en ese momento eran familiares y todo el mundo podía entrar sin ninguna culpa, hasta que en 1972 se hizo un cambio por el contenido para adulto.

Hoy es normal caminar por la calle de 16 de septiembre, entre Eje Central y Gante, en el primer cuadro de la Ciudad de México, donde las zapaterías y tiendas de comida son un atractivo más para los transeúntes, pero lo que muchas personas buscan, en específico de la comunidad LGBT+, es algo más que comida.

En el recorrido que hace el historiador Pedro Rodríguez, fundador de “MEXICO step by step” al que llamó “México se escribe con J: recorrido cultural por la historia LGBT+ de la CDMX” pasa por dos de los cines más emblemáticos que son el Cine Savoy y Río que antes de convertirse en lugares de encuentro fueron parte de la sociedad mexicana.

Cuando empezaron los años setenta en México el cine estaba en todo su apogeo, las funciones tenían a toda la familia en las grandes pantallas que para México fue lo más nuevo del cine. Sin embargo, con el auge de la película “Garganta profunda” que fue en el año de 1972 las salas empezaron a cambiar.

Cine Savoy (Foto: Hugo Avreimy/Infobae)
Cine Savoy (Foto: Hugo Avreimy/Infobae)

Anteriormente habían dos salas en el cine Savoy de las cuales la gente podía elegir cualquiera de ellas para poder disfrutar la película, pero con el lanzamiento y el auge del porno en México, las familias dejaron de ir a este cine y a partir de ese momento empezaron a transmitir más películas porno.

“Muchos cines han perdido un poco de la popularidad por la llegada de la televisión y por eso empezaron a dedicarse a la exhibición de cine pornografía. Los años setenta fueron famosos por la exhibición de la película ´garganta profunda´”, mencionó Pedro.

Hoy en día solamente había una sala funcionando y durante muchos años se tenía pensado que era un cine heterosexual ya que muchas de las películas que mostraban era para el público hetero, aunque eso no impidió que la comunidad LGBT+ ingresara para poder utilizarlo como un lugar más de encuentro.

“El público es cien por ciento masculino. No está reglamentado oficialmente que no puedan entrar mujeres, es algo que pasa tanto en este cine como el ´Venus´ que está ubicado en la calle de República de Chile”. Mencionó Pedro.

“No es que prohíban la entrada a mujeres. No pueden prohibir la entrada a, pero no está concebido como parte de las proyecciones y como parte de la actividad que se desarrolla adentro que pueda negarse el acceso a las mujeres”.

Una de las cosas que llamó mucho la atención de las personas que visitaban este lugar fue la forma de cómo es el proceso para entrar y utilizar la sala, ya que es muy recurrido por hombres y la manera en cómo se desenvuelve el ambiente es el siguiente.

La dinámica es completamente sexual, llegan a la taquilla y compran su boleto para ingresar. El stand de dulces vende desde caramelos hasta condones y lubricantes y los baños pueden ser un parteaguas para poder aclarar qué es lo que uno podrá encontrar adentro de las instalaciones.

Si al entrar eres de los que quiere entrar a ver la película no hay problema, pero también las personas pueden hacer un recorrido por la sala “buscando la interacción sexual con los otros hombres que se encuentran ahí, y eso se convierte en esta parte prohibida de la sexualidad, un poco a las expectativas de con qué te puedes encontrar y con quien”.

“Es una sala oscura, gigante que tiene más de doscientos asientos y los espacios entre los pasillos y butacas son suficientes para caminar y en los que puedes tener interacción sexual con otros hombres”, mencionó Pedro.

La sala no es como las tradicionales, que con su olor a mantequilla y los pisos pegajosos puedan llegar a ser distintivas, ya que el olor de esta sala suele ser completamente distinto.

Este momento para los homosexuales fue algo que trataron de inventar para poder tener un espacio y no solamente protegerse de los ataques homofóbicos, sino que sabían que venir a un lugar así era incluso hasta vergonzoso, pues muchos de las personas que entraban al Savoy siempre compraban mazapanes u otra cosa como para disimular su ingreso a estas salas.

Siglo XXI

Con las nuevas normas de la sana distancia, este y otros cines para adultos han sobrevivido y aunque al ingresar piden cubrebocas y gel antibacterial las personas no temen a arriesgarse para encontrar un poco de placer e incluso luego no se respeta la distancia correspondiente.

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