Misterio, historia y belleza arquitectónica: los panteones de México que debes conocer

Como en muchos países, los cementerios mexicanos también funcionan como atractivos turísticos; sin embargo, se deben respetar

Los cementerios tienen una cierta magia, entre la simbología religiosa y la arquitectura antigua (Foto: Instagram)
Los cementerios tienen una cierta magia, entre la simbología religiosa y la arquitectura antigua (Foto: Instagram)

Para muchas personas los cementerios o panteones en México son espacios macabros, nostálgicos y solemnes, a pesar de que cada 1 y 2 de noviembre se convierten en escenario de fiestas y banquetes gastronómicos.

Sin embargo, como sucede en otros países, también resultan un atractivo turístico para quien los visita debido a su antigua arquitectónica de sus tumbas, los personajes históricos enterrados y el paisaje natural.

Por ello, te recomendamos algunos panteones del país que esconden una belleza y que debes conocer.

Cabe mencionar que algunos cuidadores y administradores son sumamente estrictos durante las visitas, pues el vandalismo ocasionado por el morbo y el sincretismo que da pie a ciertas prácticas espirituales han originado el deterioro de estos espacios; algunas personas toman como “suvenires” pedazos de lápida en incluso entierran objetos relacionados con la brujería, además de la basura que daña estos espacios, por lo que se te invita a respetar cada uno de ellos.

Panteón Inglés, Mineral del Monte (Hidalgo)

(Foto: Instagram)
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Hace menos de dos siglos, un puñado de mineros ingleses provenientes de Cornuales llegaron a esta zona boscosa de Hidalgo –hoy parte del turístico Corredor de la Montaña– para explotar las minas. Sin embargo, insertarse en otra cultura no fue sencillo, y diferencias como la religión hicieron necesaria la creación de uno de los sitios más emblemáticos del pueblo en 1862: el Panteón Inglés.

Con vistas al Pueblo Mágico, detrás de un enrejado de hierro, bajo la sombra de oyameles y entre la espesa niebla, las peculiaridades del lugar saltan a la vista entre sus 755 tumbas que pertenecen a ingleses o sus descendientes; todas están orientadas hacia Inglaterra a excepción de la más famosa que, según la leyenda, pertenece al payaso Richard Bell y mira de manera simbólica al lugar donde tuvo éxito como artista.

Actualmente, cualquier inglés puede ser enterrado en 10% del terreno que no está ocupado y se pueden conocer las lápidas que datan de 1834 (colocadas antes de la apertura del lugar), además de un jardín con flores típicas de Cornualles.

Aunque este espacio cierra a las cinco de la tarde todos los días, ocasionalmente hay actividades como tours de leyendas por las noches que permiten darle un vistazo rápido a esta joya cultural hidalguense.

Panteón de Belén, Guadalajara (Jalisco)

(Foto: Instagram)
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Es un cementerio muy antiguo, localizado en el Centro Histórico de Guadalajara. Aunque sólo estuvo en funcionamiento durante 50 años, alberga numerosos nichos de cantera rosa. Actualmente, es un sitio de interés turístico y hay recorridos guiados en los que se cuentan leyendas.

Durante un tiempo, también fue la primera Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, aunque actualmente está ubicada junto a la Catedral. Aquí se enterraron a poetas, historiadores, médicos, escritores y otros personajes.

Debido a una restauración rigurosa en 2007, su belleza resalta ahora más que nunca.

Panteón Civil de Dolores (CDMX)

(Foto: Instagram)
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Las 678 hectáreas del bosque de Chapultepec no solo albergan ocho museos, un zoológico, monumentos, auditorios y un lago, sino que son lo suficientemente amplias para albergar el panteón más grande de la capital, el Civil de Dolores. Abierto en 1875, en lo que antes eran terrenos fuera de la capital, lo novedoso del predio era que su administración no era religiosa –como se acostumbraba en los cementerios de la época–, por lo que personas de cualquier fe podían descansar aquí hasta la eternidad.

Más de 130 años después, los atractivos del lugar incluyen mausoleos elegantes y lápidas enrejadas para evitar que se dañen.

El panteón alberga las tumbas de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y otros personajes mexicanos notables en la Rotonda de los Hombres Ilustres –creada por mandato del expresidente Sebastián Lerdo de Tejada– y cuenta con 23 lotes de uso exclusivo que incluyen el de Las Águilas Caídas del Escuadrón 201, el de los actores del ANDA –donde reposa Lupe Velez– y la sociedad de alumnos del Colegio Militar. A diferencia de otros recintos mortuorios capitalinos, este es de los únicos donde se puede acceder libremente y pasear hasta la hora del cierre.

Panteón Francés de la Piedad (CDMX)

(Foto: Instagram)
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Rodeado por cuatro avenidas de gran afluencia y entre dos colonias céntricas de la capital –una popular y otra gentrificada–, el lugar de último descanso de personalidades como Chespirito, María Félix y el ex presidente Manuel Ávila Camacho alberga unos 200 años de historia capitalina.

Creado originalmente para la comunidad francesa, suiza y belga que radicaba en el país a finales del siglo XIX, pronto la sociedad porfirina acaudalada comenzó a comprar terrenos debido a la belleza arquitectónica del lugar, así como por sus nichos y esculturas. Por lo que una segunda sucursal abrió cuando el espacio se acabó, en 1940.

Aunque las leyendas de apariciones no faltan –como cirios que se prenden solos en la noche y una niña fantasma captada por el programa Incógnito–, las amenazas que sí enfrenta el panteón son el vandalismo –tanto para depositar brujería dentro de las tumbas o tomar pedazos de las mismas– y el estado deteriorado de la capilla del Sagrado Corazón, la cual dejó de celebrar servicios religiosos y recibir un pequeño mercado tras dañarse en el sismo de 2017.

Por ello, a diferencia de otros cementerios privados, el recinto permanece vigilado 24 horas al día y es difícil de accesar si no tienes familiares que visitar.



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