Estos catastróficos eventos aumentan cuando disminuye la precipitación y aumenta la temperatura (Foto: Reuters)
Estos catastróficos eventos aumentan cuando disminuye la precipitación y aumenta la temperatura (Foto: Reuters)

Los incendios no brotan espontáneamente, son consecuencia de un mal manejo del fuego y de los recursos naturales; asimismo, los desastres no son naturales ni culpa de la naturaleza, sino resultado de la combinación de una amenaza (natural) y una vulnerabilidad (socialmente construida). Así lo explicó Víctor Magaña Rueda, investigador del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Los incendios forestales son un gran problema ambiental en México y el mundo. Estos catastróficos eventos aumentan cuando disminuye la precipitación y aumenta la temperatura; y para evitarlos es necesario eliminar las quemas agrícolas (como la agricultura de roza, tumba y quema), así como diseñar y aplicar políticas públicas de prevención.

De acuerdo con el científico, quien puso de ejemplo los incendios en Australia, para que ocurra un fenómeno de esta naturaleza deben converger factores como condiciones climáticas peligrosas: sequía meteorológica, altas temperaturas, baja humedad del aire, vientos intensos y descargas eléctricas. Además debe haber condiciones de vulnerabilidad como actividades humanas que utilizan fuego, así como vegetación dominante que sea propensa a incendiarse.

México

Factores naturales como la sequía meteorológica, las altas temperaturas y el estrés hídrico de la vegetación fomentan en gran medida los incendios forestales (Foto: Cuartoscuro)
Factores naturales como la sequía meteorológica, las altas temperaturas y el estrés hídrico de la vegetación fomentan en gran medida los incendios forestales (Foto: Cuartoscuro)

En el caso de México, factores naturales como la sequía meteorológica, las altas temperaturas y el estrés hídrico de la vegetación fomentan en gran medida los incendios forestales; sin embargo, eso no explica el alto número ni su afectación; para ello se necesita la actividad humana.

Cuando se habla de la participación de las personas, hay dos principales causas de los siniestros. El primero son las actividades agrícolas, ya que los sembradores tienen la costumbre de “limpiar” el terreno prendiendo fuego a la zona, pero suelen salirse de control y ensancharse. Las fogatas de las personas que acampan en zonas boscosas son la segundo motivo por el que se dan los incendios forestales.

Magaña subrayó que en México faltan políticas públicas que desincentiven el uso del fuego en la agricultura. A ello se suma la poca comunicación que hay entre las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y de Agricultura y Desarrollo Rural. Para el investigador, los socio-ecosistemas deben estar en el centro de los problemas ambientales. “El contexto de vulnerabilidad es determinante para establecer el impacto que el clima cambiante y otros peligros pueden tener en nuestra vida”, recalcó.

Australia

Australia está sumida en una ola de calor con temperaturas récord desde hace tres meses, a ello se suma una gran sequía (Foto: AFP)
Australia está sumida en una ola de calor con temperaturas récord desde hace tres meses, a ello se suma una gran sequía (Foto: AFP)

Sobre el caso de Australia, Magaña Rueda señaló que en la mayor parte de ese territorio llueve poco, y a finales de 2019 hubo una gran sequía, con escasa formación de nubes. “De octubre a diciembre de ese año llovió mucho menos de la mitad de lo esperado; quizá sea la peor sequía meteorológica en más de un siglo, que incluye atmósfera con poca humedad y temperaturas muy altas”, precisó.

Otro factor que contribuyó a la ola incendios que azota la región es que la vegetación se encontraba anómalamente seca, en condición de estrés hídrico severo. Es la temporada más seca de los últimos 120 años. New South Wales y Queensland son los estados más golpeados por el fenómeno. Las lluvias son casi nulas desde principio de 2017, y su vegetación está casi muerta desde entonces.

Australia está sumida en una ola de calor con temperaturas récord desde hace tres meses, registrando incluso el día más caluroso de la historia, con una temperatura promedio de 41,9 grados centígrados.

Los incendios forestales son una característica habitual en el calendario de Australia, a menudo desencadenada por causas naturales como los rayos, y no pueden atribuirse solo al cambio climático o al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero los expertos, en esta ocasión, advierten que el clima cambiante es clave para comprender la ferocidad vivida este año.

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