El escenario del asesinato a la familia LeBarón al norte de México (Foto AP:/Christian Chavez)
El escenario del asesinato a la familia LeBarón al norte de México (Foto AP:/Christian Chavez)

Más que tristeza, rabia. Una explosión y una columna de humo fueron las señales de que el infierno había llegado a la familia LeBarón, que fue masacrada en una carretera al norte de México.

No es sólo el ataque, fue la forma. Son las sospechas de cómo lo hicieron, y la necesidad de repetirlo en voz alta. Nueve integrantes del clan mormón fueron asesinados en su propia comunidad. Como ellos, 235 personas fueron víctimas de multihomicidios perpetrados de diciembre de 2018 a noviembre del 2019, es decir, cada mes sucede un asesinato múltiple de nueve o de más personas.

El mes con el mayor número de casos y víctimas es agosto, cuando se registraron 56 personas ultimadas en tres hechos violentos.

En ese periodo, se informó de la muerte de 19 personas en una pugna entre bandas del crimen en Uruapan, Michoacán. Se habló de un enfrentamiento entre los cárteles Jalisco Nueva Generación y Los Viagra.

También ocurrió una de las peores masacres contra centros nocturnos en el país: en un ataque al bar Caballo Blanco en Coatzacoalcos, Veracruz, perdieron la vida al menos 28 personas, el 28 de agosto.

La trágica matanza que cerró el mes se trató de un fuego cruzado en Tepalcatepec, Michoacán, que resultó en 9 muertos y 11 heridos. El protagonista volvió a ser el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Las multiejecuciones del 2019 (Gráfico: Jovani Silva/Infobae)
Las multiejecuciones del 2019 (Gráfico: Jovani Silva/Infobae)

Pero los meses anteriores no fueron más leves. En enero surgió uno de los casos más destacados en 2019, cuando en el rancho Refugio Hinojosa hallaron 24 cuerpos presuntamente de sicarios y automóviles incendiados en el municipio Miguel Alemán, Tamaulipas.

En marzo, el ataque a un table dance de Salamanca, Guanajuato, dejó 15 personas muertas. La multiejecución ocurrida en el negocio Las Playas Men’s Club puso en el mapa otro hecho de violencia vinculado al Cártel Santa Rosa de Lima y su líder José Antonio Yépez, “El Marro”.

Un mes después, 14 personas —entre ellas un menor de edad — murieron en el ataque de un grupo armado a una fiesta privada en Minatitlán, Veracruz.

En el lugar había unas 50 personas, invitadas a una celebración de cumpleaños. Un grupo de mujeres que estaban en la fiesta relató que al menos seis jóvenes entraron al local con armas de gran calibre. Los atacantes ordenaron a los asistentes que se tiraran al suelo y los masacraron.

Entre los casos más graves cometidos por dicho grupo criminal, está el homicidio de 13 Policías Estatales emboscados por sicarios en Aguililla, Michoacán.

El ataque a Policías Estatales de Michoacán dejó 13 muertos. De acuerdo con los sobrevivientes y narcomantas dejadas en el lugar, se trató de una emboscada por miembros del CJNG (Foto: JUAN JOSÉ ESTARADA SERAFÍN /CUARTOSCURO)
El ataque a Policías Estatales de Michoacán dejó 13 muertos. De acuerdo con los sobrevivientes y narcomantas dejadas en el lugar, se trató de una emboscada por miembros del CJNG (Foto: JUAN JOSÉ ESTARADA SERAFÍN /CUARTOSCURO)

El 27 de ese mes, lo que se reportó como un enfrentamiento entre policías y sicarios de Saltillo, Coahuila, resultó con nueve muertos.

La tranquilidad vino lenta para aquella entidad fronteriza, donde el 20 de mayo nueve sicarios y un policía abatidos fue el saldo de una pugna entre ambos grupos.

En junio se encontraron al menos 22 cadáveres en Tlaquepaque y Tlajomulco, Jalisco. La tendencia continuó para el estado tapatío, que ha sido escenario del crimen. Uno de los más recientes hallazgos se dio en una finca de Tlajomulco de Zúñiga, donde fueron abandonadas 17 bolsas.

En un lapso de 10 días, octubre registró 36 víctimas de multiejecuciones. En un ataque sorpresivo, un convoy de la Policía Estatal de Michoacán, fue emboscado cuando viajaba a la cabecera municipal de Aguililla.

Murieron 13 agentes y 9 más quedaron lesionados. Se trató de la emboscada más mortífera contra policías desde 2015, cuando en Jalisco fallecieron 15 elementos en una agresión similar.

Caballo Blanco en Veracruz (Foto: Twitter)
Caballo Blanco en Veracruz (Foto: Twitter)

En ambos hechos el autor fue el mismo: Cártel Jalisco Nueva Generación.

Tan sólo un día después, 14 civiles y un militar murieron en un enfrentamiento en Iguala, Guerrero, entidad donde también murieron 9 civiles en el municipio de Zitla.

El 4 de noviembre, la tragedia golpeó nuevamente a la familia LeBarón, un gran clan mormón que vive en Galeana, Chihuahua.

Tres mujeres y seis niños de la familia fueron asesinados en un ataque de un grupo armado. El gobierno federal explicó que se trató de una disputa entre diversos grupos criminales que se asientan en la zona fronteriza.

La tendencia indica que un promedio de 20 personas son baleadas con huellas de tortura y calcinadas cada mes. Sólo diciembre (2018), febrero y julio no sumaron ningún muerto a éste registro.

Homicidios sin autor

Iguala, Guerrero. Una de las camionetas en las que iba abordo un grupo de criminales resultó con impactos en la parte de la defensa (Foto: Cuartoscuro)
Iguala, Guerrero. Una de las camionetas en las que iba abordo un grupo de criminales resultó con impactos en la parte de la defensa (Foto: Cuartoscuro)

La masacre de la familia LeBarón sigue impune dos semanas después de que se cometiese, y aunque agencias internacionales como el FBI están involucradas.

Las autoridades en México actúan como si este crimen nunca hubiese ocurrido. Sin embargo, sí ocurrió y sus implicaciones son demasiado grandes como para obviarlas.

En México, en 26 de las 32 entidades federativas del país el sistema judicial está colapsado por falta de policías y jueces, lo que genera una condición de impunidad, que está generalizada y alcanza niveles alarmantes.

Esto también tiene que ver con la cifra de delitos que es investigada y perseguida por las autoridades.

Lo ocurrido con el clan mormón demuestra, desgraciadamente, que los sátrapas pueden estar mucho más tranquilos que sus víctimas. La memoria de las personas merece algo más que la indiferencia, pero las autoridades siempre miran a otro lado.

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