Nueve personas, tres mujeres y seis niños, fueron atacados presuntamente por miembros del grupo criminal conocido como “La Línea” (AP Photo/Marco Ugarte)
Nueve personas, tres mujeres y seis niños, fueron atacados presuntamente por miembros del grupo criminal conocido como “La Línea” (AP Photo/Marco Ugarte)

El asesinato de nueve miembros de una comunidad mormona en el norte de México ha generado una gran conmoción esta semana. La saña con la que integrantes del narcotráfico perpetraron el crimen acaparó los titulares de los medios de comunicación nacionales e internacionales, pero fue Los Angeles Times quien sorprendió al culpar a las víctimas de pertenecer a la familia LeBaron, a la que señaló como de “larga historia de violencia”.

Nueve personas, tres mujeres y seis niños, fueron atacados presuntamente por miembros del grupo criminal conocido como “La Línea”, quienes emboscaron los tres autos en el límite entre Sonora y Chihuahua. Los proyectiles alcanzaron primero al vehículo donde viajaba Rhonita Maria Miller, de 30 años y sus hijos, Howard Jacob Miller (12 años), Krystal Bellaine Miller (diez años) y los gemelos Titus Alvin Miller y Tiana Gricel Miller (ocho meses).

Se cree que las balas alcanzaron al tanque de gasolina, ya que en minutos el auto y sus ocupantes se incendiaron masivamente y todo en su interior quedó calcinado. Al parecer uno de los niños intentó salir ya que la puerta se encontró abierta y parte de sus restos fueron hallados afuera del vehículo, detalló una de sus familiares, Kendra Miller en Facebook.

Segundos después de atacar a Rhonita y sus hijos, los sicarios fueron por los otros autos donde viajaban Christina, Dawna Langford y los hijos de ambas. Christina Marie Langford Johnson escondió a su bebé de siete meses, Faith Marie Johnson, en el piso del auto y salió del auto con las manos arriba para pedir clemencia para los niños, pero sin piedad le dispararon en el pecho, al igual que a Dawna Ray Langford, (43 años).

Algunos de los niños lograron bajar de la camioneta y corrieron tan rápido como pudieron, uno de los mayores, Devin (13 años), logró esconderlos entre unos matorrales y se dirigió al rancho de sus familiares para pedir ayuda. Eran al menos 15 kilómetros, más de cinco horas de distancia caminando a pie.

Custodiados por las fuerzas de seguridad mexicanas, miembros de la familia LeBarón lloran a sus muertos en el lugar donde nueve ciudadanos estadounidenses _ tres mujeres y seis niños _ fueron asesinados en una emboscada de un cártel, cerca de Bavispe, en la frontera entre los estados de Sonora y Chihuahua, México, el 6 de noviembre de 2019. (AP Foto/Marco Ugarte)
Custodiados por las fuerzas de seguridad mexicanas, miembros de la familia LeBarón lloran a sus muertos en el lugar donde nueve ciudadanos estadounidenses _ tres mujeres y seis niños _ fueron asesinados en una emboscada de un cártel, cerca de Bavispe, en la frontera entre los estados de Sonora y Chihuahua, México, el 6 de noviembre de 2019. (AP Foto/Marco Ugarte)

El trágico crimen conmocionó al mundo. Pero fue el medio californiano quien causó gran polémica por titular la noticia como: “Las víctimas estadounidenses en la masacre de México estaban vinculadas a familiares con una larga historia de violencia”, lo que le valió cientos de comentarios negativos por revictimizar a los nueve asesinados y dar a entender que eran los responsables de su muerte por pertenecer a una familia ligada al activismo y defensa de los derechos humanos.

Poco tiempo después, según el escritor senior de Townhall, Julio Rosas, LA Times decidió cambiar el nombre de su texto por “La masacre de ciudadanos estadounidenses ligada a la comunidad mormona con profundas raíces en México”, pero el daño ya estaba hecho y ya existían cientos de críticas en Twitter.

“¿La idea aquí es que las víctimas lo tenían previsto? Esta es una pieza insana”, escribió en Twitter el comentarista Ben Shapiro.

“Esta historia es simplemente terrible. Una familia está enterrando a niños pequeños y ahora los medios de comunicación están desenterrando eventos completamente no relacionados, cometidos por parientes lejanos, que ocurrieron hace más de una generación”, añadió el editor de Dispatch, David French.

A las críticas se sumó Siraj Hashmi, del Examinador de Washington, que escribió: “Lo hicieron. Básicamente desenterraron los viejos tweets problemáticos de la familia que fue brutalmente asesinada por un cártel de drogas en el norte de México esta semana”.

Steve Cortes, comentarista de CNN, añadió: “Qué tweet y artículo vergonzoso de los medios corporativos como @latimes. El mensaje es claro: "bueno, estas mujeres y niños que fueron asesinados a tiros por monstruos del cártel, ellos mismos tenían algunos parientes bastante locos ... o algo así".

El lunes nueve integrantes de la familia mormona LeBarón fueron asesinados en el límite entre Sonora y Chihuahua, tras el aparente ataque de un grupo del crimen organizado.

John LeBaron explicó en sus redes sociales que las víctimas partieron de la comunidad mormona de La Mora, ubicada en el municipio de Galeana, Chihuahua, en dirección a Bavispe, Sonora. Según su relato, en medio del trayecto, el convoy “fue emboscado por los cárteles mexicanos; fusilados, quemados y asesinados a sangre fría”.

“17 familiares se seguían en una caravana de 3 vehículos. Nueve fueron asesinados, seis heridos y dos ilesos. Mi tía Dawna y dos de sus hijos fueron encontrados asesinados -Rogan, de 3 años, y Trevor, de 11 años-. Siete de sus hijos escaparon con agujeros de bala en varios lugares de sus cuerpos. Christina Langford Johnson fue encontrada asesinada, su bebé Faith fue encontrada viva. Maria Ronita Lebaron y 4 de sus hijos fueron asesinados. Gracias a todos por las oraciones y el apoyo”, explicó John LeBarón.

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