Con narcobloqueos y amenazas a la población, al menos 50 sicarios frustaron la captura de su líder criminal (Foto: Twitter/l4nd3t4)
Con narcobloqueos y amenazas a la población, al menos 50 sicarios frustaron la captura de su líder criminal (Foto: Twitter/l4nd3t4)

La situación en México es muy grave. Además de Sinaloa, son varios los estados donde la violencia crece y está fuera de control. Para dimensionar la gravedad del problema, basta decir que los hechos ocurridos en Culiacán, donde sicarios del Cártel de Sinaloa enfrentaron a las Fuerzas Armadas, ya fueron replicados en Michoacán.

En aquella región de Tierra Caliente, un grupo criminal, no identificado, frustró la detención de un líder delincuencial mediante ataques a la población, —quema de casas, vehículos y narcobloqueos— y la Policía Estatal, en el municipio de Salvador Escalante.

Según los reportes, el criminal apodado “El Camaleón”, logró huir tras ordenar incendiar tres domicilios, bloquear la carretera Santa Clara-Opopeo e incendiar dos vehículos. En los hechos violentos participaron al menos 50 sicarios fuertemente armados.

Ante el incidente, las autoridades desplegaron un operativo de vigilancia en diversos puntos; sin embargo, “El Camaleón” no fue detenido.

Al igual que en Culiacán, los elementos michoacanos buscaban inhibir cualquier atentado contra la población y brindar seguridad a las personas que transitaban por la zona.

“El Camaleón" es uno de los objetivos delincuenciales más buscados en Michoacán, acusado de homicidio, secuestro, delincuencia organizada y de tener el control criminal en municipios como Pátzcuaro, Salvador Escalante, La Huacana, entre algunos otros.

Desde el lunes, presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ingresaron a territorio de Michoacán e instalaron retener en los municipios de Tocumba, Los Reyes y Cotijo, por lo que incluso revisan a su antojo a automovilistas y peatones. Además, tras varios enfrentamientos con policías estatales, una menor de edad resultó muerta por el fuego cruzado.

Los enfrentamientos con Policías Estatales no son un caso aislado en Michoacán, pues el pasado 14 de octubre se dio a conocer que al menos 13 agentes fueron emboscados por sicarios del CJNG, en el municipio de Aguililla.

Los elementos, que se dirigían a trasladar a una mujer y su hija, víctimas de la delincuencia, fueron emboscados en el poblado del Aguaje, donde 30 criminales abordo de camionetas blindadas dispararon sin piedad y con una fuerza inaudita.

El sanguinario hecho destapó las carencias dentro de los cuerpos de seguridad en la entidad, ya que los oficiales se vieron rebasados por los armamentos que portaban los supuestos sicarios.

Además, relataron que la ayuda fue inoportuna, pues los refuerzos llegaron varios minutos después, cuando los sicarios habían dejado una completa carnicería y varios narcomensajes sembrados.

"El Camaleón" iba a ser detenidos por delitos como homicidios y delincuencia organizada (Foto: Twitter/l4nd3t4)

Hasta el momento, las autoridades no han detenido a ningún sospechoso del crimen, al contrario, se han exhibido diversos videos de presuntos gatilleros del Mencho usando armas largas y camionetas blindadas para vigilar los municipios que se disputan con células delictivas locales.

La estrategia contra el crimen organizado revela un caos en la coordinación de los cuerpos de seguridad en México y pone en evidencia el gran poder y control que el crimen organizado aún ejerce sobre las autoridades. Los hechos violentos entierran la teoría de que el crimen está magullado y que la paz es mucha.

La política de los gobierno anteriores de guerra total contra el narcotráfico fue errónea, pero también lo es la estrategia “suave suave” de la administración actual.

Tras los hechos en Culiacán, los criminales deben estar contentos, pues ahora saben qué hacer cuando se atrapa a uno de sus miembros: sacar sus armas más grandes y sembrar la anarquía en la población.

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