El colectivo de mujeres denunció el robo de “Doña Blanca” como le dicen de cariño a su camioneta, la única forma  de transporte que tenían para recoger insumos de alimentos que dan a los migrantes Foto: @LasPatronas_dh
El colectivo de mujeres denunció el robo de “Doña Blanca” como le dicen de cariño a su camioneta, la única forma  de transporte que tenían para recoger insumos de alimentos que dan a los migrantes Foto: @LasPatronas_dh

Este martes, delincuentes robaron la camioneta de las integrantes del colectivo humanitario que alimenta a los migrantes en Veracruz, la única herramienta de trabajo que poseían "Las Patronas", el grupo de mujeres mexicanas que se han dado a conocer por su labor al alimentar desde hace 24 años, con sus propios recursos, a quienes transitan rumbo a Estados Unidos.

En su cuenta de Twitter, "Las Patronas" denunciaron el robo de "Doña Blanca", como llamaban cariñosamente a su camioneta de este mismo color y que les fue donada hace 10 años. Es marca Chevrolet, modelo 1997 con placas XU20258 del estado de Veracruz.

El incidente ocurrió a las 09:30 hrs. en la ciudad de Córdoba, cerca de la Clínica 61 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a donde había ido una integrante junto con un voluntario para recoger algunos insumos de un banco de alimentos.

El colectivo expresó su deseo de que el vehículo robado no sea utilizado por criminales para dañar a personas, esto debido a la alta incidencia delictiva que azota a Veracruz ante la llegada desde hace varios años de asociaciones delictivas como el Cártel Jalisco Nueva Genereación y Los Zetas.

"'Doña Blanca' nos ha ayudado en muchas acciones. En ella transportamos enfermos al hospital, comida a las comunidades (…) útiles escolares para niñas y niños. En fin, existe mucha historia en la que nos ayudó. Les pedimos que si la ven, ayuden a difundir este hecho", añadió el grupo en la red social.

"Tenían hambre y me pidieron algo de comer": relató su fundadora el origen del colectivo

Este grupo de ayuda humanitaria se dedica a dar alimentos, bebidas y atención médica a migrantes que pasan por la comunidad de La Patrona, en el municipio de Amatlán, en el centro de Veracruz, por lo que fueron reconocidas con el Premio Nacional de Derechos Humanos en 2013.

Pero su origen se remonta hace 24 años, en los cuales llueve o escasee su propio alimento, estas mujeres se las ingenian para preparan alimentos de su propia mesa para personas que no conocen pero que saben que sufren incontables sacrificios y aspiran a una vida mejor para sus familias.

Durante años, Norma Romero pensó que estos hombres eran mexicanos aventureros que necesitaban viajar a bajo presupuesto. Pero un día, "La Bestia" se descompuso quedando inmóvil sobre las vías, y los hombres descendieron suplicando ayuda.

"Tenían un acento de Centroamérica", recuerda Norma, quien a sus 48 años es una de las 12 mujeres -conocidas como "Las Patronas"– que distribuyen comida a los migrantes gracias a donantes y voluntarios ocasionales.

"Me pidieron que les diera el pan y la leche que acababa de comprar. Tenían hambre", relata.

Norma fue a contarle a su madre, quien inmediatamente hizo suya la causa de alimentar a estos viajeros clandestinos que huyen de la pobreza y la violencia en sus países.

Las Patronas continúan alimentando a los migrantes, aunque el gobierno les diga que es un delito (AFP PHOTO / RONALDO SCHEMIDT)
Las Patronas continúan alimentando a los migrantes, aunque el gobierno les diga que es un delito (AFP PHOTO / RONALDO SCHEMIDT)

"Las Patronas" preparan diariamente refrigerios para los migrantes y acuden a las vías para dárselos o lanzárselos al paso estrepitoso del tren.

Al divisar a las benévolas, los migrantes se inclinan peligrosamente tratando de atrapar al vuelo una de las bolsas de comida. Algunos incluso bajan del tren y corren a su lado mientras recogen su botín.

La escena dura los escasos instantes que tarda el ferrocarril en pasar, antes de desaparecer en la oscuridad de la noche. A lo lejos, queda replicando el eco de los gritos: "¡México!", "¡Gracias madre!".

Estas 12 mujeres y sus familias se las ingenian para preparar alimentos que regalan a migrantes que viajan rumbo a Estados Unidos Foto: Cuartocuro
Estas 12 mujeres y sus familias se las ingenian para preparar alimentos que regalan a migrantes que viajan rumbo a Estados Unidos Foto: Cuartocuro

"Nos sentimos felices de verlos continuar su viaje con comida, pero al mismo tiempo tristes", comenta Julia Ramírez, una "Patrona" viuda, al igual que Norma.

"También sentimos rabia de ver a estos jóvenes con talento abandonar sus países y tomar riesgos. Es injusto", dice Norma, secándose las lágrimas.