La Guardia Nacional fue presentada por el presidente como la nueva corporación que traerá la paz a México (Foto: Cuartoscuro)
La Guardia Nacional fue presentada por el presidente como la nueva corporación que traerá la paz a México (Foto: Cuartoscuro)

Por Carlos Rodríguez Ulloa*

El pasado 30 de junio el presidente de México Andrés Manuel López Obrador pasó revista en el Campo Militar Marte de la Ciudad de México a la Guardia Nacional (GN), la propuesta insigne de la presente administración para combatir la inseguridad rampante a nivel nacional que entre enero y mayo de 2019 han registrado 833,457 presuntos delitos. La GN es una fuerza híbrida con doctrina y entrenamiento militar y competencias en seguridad pública bajo liderazgo civil, compuesta de 51,000 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, 13,337,000 de la Secretaría de Marina y 17,995 de la Policía Federal.

A las 72 horas, el miércoles 3 de julio, un nutrido grupo de miembros de la Policía Federal tomó las principales instalaciones de dicha institución y cerró algunas calles en la Ciudad de México en franca rebeldía por ser incorporados a la Guardia Nacional y argumentando, entre otras cosas, una merma significativa en sus derechos laborales, dicha movilización se ha prolongado mientras negocian un pliego petitorio con las autoridades federales.

Ante dichos eventos, el Presidente comentó en un primer momento que "el asunto de Policía Federal no tiene fundamento aunque respetaremos el sagrado derecho a manifestarse (…) por que hay mano negra". Reiterando su posición durante la conferencia matutina del jueves 4 de julio donde dijo que el movimiento "no es una causa justa porque no hay despidos. No se están quitando salarios, prestaciones (…) el ingreso a la Guardia Nacional es voluntario".

Dichos acontecimientos propician algunas reflexiones en torno a los principales retos que enfrenta la GN. En primer lugar el frente interno: se requiere construir, difundir y fomentar valores entre sus miembros para crear un espíritu de cuerpo propio de la organización que logre unificar las culturas organizacionales de la Policía Militar, Policía Naval y Policía Federal y nuevos elementos que se sumen. De forma paralela se requiere un enorme esfuerzo administrativo para gestionar la homologación interna respecto a estructura, disciplina, profesionalización, jerarquía, ingreso, asignación y cumplimiento de responsabilidades y tareas.

Los elementos de la Policía Federal inconformes con su traslado a la Guardia Nacional instalarán el lunes una mesa de negociaciones el gobierno federal. (Foto: Twitter)
Los elementos de la Policía Federal inconformes con su traslado a la Guardia Nacional instalarán el lunes una mesa de negociaciones el gobierno federal. (Foto: Twitter)

Ambos elementos, tanto el eje axiológico de principios y valores, como el eje de gestión administrativa, son clave para el eficaz desempeño de la Guardia Nacional pero adquieren mucha mayor relevancia en el nacimiento de la organización porque crean pautas y patrones de comportamiento que definirán el desempeño de la GN.

También se deben de considerar los frentes políticos que acompañan el contexto del surgimiento de la GN, puesto que al ser el principal proyecto de la nueva administración en materia de seguridad, carga con las filias y fobias propias de la llamada Cuarta Transformación que impulsa el Presidente López Obrador, quién expuso la relevancia que le otorga a la GN en entrevista al diario La Jornada publicada el lunes 1 de julio: "Si por mi fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional (…). Que el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar la seguridad."

Esta frase sintetiza la expectativa que el mandatario tiene respecto al funcionamiento de la GN, es su principal propuesta para atender el tema de la inseguridad y le ha invertido mucho capital político para aprobar las leyes y reglamentos que sustentan a dicho cuerpo, dejando múltiples rivales políticos en el trayecto que observan con detalle y recelo a la nueva organización.

Miembros de la Guardia Nacional, un cuerpo de seguridad recién creado que se encargará de vigilar el orden social, combatir el narcotráfico, y mantener la paz a lo largo de todo el territorio nacional (Foto: Cuartoscuro)
Miembros de la Guardia Nacional, un cuerpo de seguridad recién creado que se encargará de vigilar el orden social, combatir el narcotráfico, y mantener la paz a lo largo de todo el territorio nacional (Foto: Cuartoscuro)

La crítica con enfoque político no sólo vendrá de grupos de oposición al presidente, sino también de actores políticos dentro del mismo movimiento que lo llevó a la Presidencia; la GN genera recelos entre el resto de agencias de seguridad por la mayor atención y recursos que conlleva y la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana adquiere un peso político específico entre sus pares del gabinete y ante los gobernadores de los estados al momento de negociar el despliegue de la GN. Otro frente político es el que se da dentro de la organización, ya que necesariamente habrá pugnas entre liderazgos internos por adquirir relevancia y destacar distintos temas, disputas de recursos y demás conflictos de poder propios de cualquier burocracia.

También se tiene que considerar el frente social, ya que ante el contexto de percepción de inseguridad a nivel nacional, la expectativa que trae la GN es muy alta y francamente imposible de cumplir a cabalidad, debido a que la inseguridad tiene sus bases en complejas dinámicas sociales que generan distintos patrones delictivos en todo el país, frente a capacidades diferenciadas de los cuerpos encargados de la aplicación de la ley entre estados y municipios, como policías, peritos, ministerios públicos, jueces, entre otros que derivan en un altísimo nivel de impunidad de 99.3 % según el Índice Global de Impunidad de México 2018 que publica la Universidad de las Américas Puebla.

Esta realidad no la va a poder cambiar de la noche a la mañana ni la GN, ni ninguna otra agencia de seguridad por más facultades y recursos que tenga, porque es producto de patrones sociales que requieren de un esfuerzo conjunto, coordinado y sostenido de los distintos actores para crear estatalidad que genere orden social con base en la legalidad, escenario en el que la GN sería sólo un actor dentro de esta compleja obra. Así que la GN tiene el gran reto de administrar las expectativas sociales y cumplir lo mejor posible las funciones asignadas.

Otro aspecto a considerar es el frente comunicacional, actualmente estamos en un contexto social hipercomunicado incentivado por las redes sociales, y el éxito o fracaso de los distintos actores sociales depende en buena medida de la forma correcta de comunicarse con la sociedad. Esta realidad presiona a actores públicos y privados a desarrollar mecanismos o instancias de comunicación novedosas que incidan en la percepción social y por tanto la aceptación o rechazo de cualquier actor o instancia pública. En el caso de la GN, debería desarrollar una política de comunicación de nuevo cuño que supere las anquilosadas inercias de la comunicación social en las dependencias públicas, la GN puede ser vanguardia tan sólo si considera que actualmente la comunicación es un campo más de poder que debe ser abordado de la forma correcta.

AMLO durante la toma de protesta el 1 de diciembre de 2018 (Foto: Cuartoscuro)
AMLO durante la toma de protesta el 1 de diciembre de 2018 (Foto: Cuartoscuro)

Independientemente de estos aspectos, el principal foco de atención de la GN debe ser el frente operativo. Los grupos de la delincuencia organizada están sumamente empoderados en todo el país, lo mismo matan de forma coordinada a elementos de la policía ministerial en Jalisco, que ponen mantas con amenazas al Presidente López Obrador en Guanajuato, que vejan a escorts en Querétaro o Baja California.

Para poder atender de mejor manera las demandas de seguridad, la GN tiene que hacer frente a los múltiples grupos delictivos que operan en el país y para ello se requiere de mucho trabajo e información de inteligencia que permita un uso efectivo de la fuerza. Sin el ingrediente de inteligencia, la efectividad de la GN se reducirá y sólo será vista como una fuerza testimonial o de ocupación en las distintas localidades donde intervenga con los riesgos físicos y reputacionales que esto conlleva. En este mismo tenor, deben generarse mecanismos de participación de las autoridades estatales y municipales porque sin su colaboración la tarea de construcción de paz y seguridad es impensable

Finalmente, otro aspecto que la GN tendrá que atender es el frente externo, con el despliegue de tropas en las fronteras norte y sur para mitigar el flujo migratorio aún antes de su presentación oficial, queda claro el papel de México como actor regional e indirectamente la responsabilidad de la GN como operativo en dicha agenda. Por lo que también la Guardia Nacional tendrá que desplegar capacidades más allá de las fronteras o al menos una estrecha coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores, como está pasando actualmente, y/o con las agregadurías de Defensa y Marina en el exterior, mientras se considera la viabilidad de enviar personal propio a lugares clave, tanto para tener un pulso propio de la evolución de las amenazas transnacionales como el desarrollar una red de colaboración con organismos de seguridad de países de relevancia, por ejemplo promover a cooperación con los países del istmo centroamericano.

Los retos que enfrenta la GN se correlacionan con el contexto de inseguridad del país, complicado aún más porque tiene que incorporar factores políticos, sociales, operativos, manejo de recursos, comunicacionales e internacionales a su agenda. Aunque parezca un reto enorme, la GN tiene importantes capacidades materiales, humanas y de liderazgo para incidir en la mejora de la seguridad en México, para lo cual requiere atender los múltiples frentes mencionados y colaborar de la mejor manera con las otras dependencias de seguridad en la construcción de la paz que el país tanto necesita más allá de las diferencias políticas.

* Consultor en Risko Consultores

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