(Foto: Cortesía)
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Por Sebastián Cutrona*

Luego de casi tres meses de testimonios, Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera fue declarado culpable por un jurado popular de la justicia federal estadounidense en Brooklyn. En lo que fue denominado como el "juicio del siglo", el máximo líder del cártel de Sinaloa enfrentó 10 cargos penales vinculados al crimen organizado transnacional, que pueden derivar el próximo 25 de junio en una sentencia firme de cadena perpetua.

¿El encarcelamiento del Chapo Guzmán marcará el inicio de una nueva época en México? Si bien el efecto simbólico del veredicto contra el principal estandarte del narcotráfico no es menor, el impacto a largo plazo difícilmente altere la dinámica del crimen organizado en el paísy la región.

Al contrario, la evidencia empírica sugiere que la "decapitación" de las estructuras delictivas impulsada por Estados Unidos en América Latina sólo ha traído aparejada la fragmentación del crimen organizado y el aumento de la violencia.

La sentencia en contra del narcotraficante fue aplazada hasta junio (Fotos: Reuters)
La sentencia en contra del narcotraficante fue aplazada hasta junio (Fotos: Reuters)

Con la asunción de Felipe Calderón en diciembre del 2006, la "guerra contra las drogas" provocó la muerte o el encarcelamiento de gran parte de los principales capos narcos en México. A bajas resonantes como las de Heriberto "El Lazca" Lazcano (Los Zetas), Nazario "El Loco" Moreno (La Familia Michoacana) y Arturo "El Barbas" Beltrán Leyva (Los Beltrán Leyva), se sumaron las capturas de notables cabecillas como Miguel Ángel "Z-40" Treviño Morales (Los Zetas), Servando "La Tuta" Gómez Martínez (Los Caballeros Templarios) y Mario Cárdenas Guillén (El Golfo).

La "estrategia de capos," sin embargo, no logró la disolución de las organizaciones criminales transnacionales, sino su transformación y reproducción. Según registros oficiales, en 2006 existían sólo seis grandes cárteles operando en el territorio azteca: Milenio, La Familia Michoacana, El Golfo, Juárez, Tijuana y El Pacífico. En la actualidad, luego de casi 13 años de guerra contra las drogas, el número de cárteles ascendería a 15 y se estima que existen aproximadamente 200 células criminales más pequeñas. Estas nuevas organizaciones, más dinámicas y menos visibles, han diversificado su portafolio de actividades en un escenario caracterizado por la violencia.

Las disputas territoriales entre las nuevas organizaciones criminales transnacionales, y entre ellas y las fuerzas de seguridad, han sumido a México en un baño de sangre. Con 33.341 asesinatos, un equivalente a 25,8 homicidios por cada 100.000 habitantes, la violencia en el país azteca alcanzó un récord histórico en el año 2018. Este panorama, sin embargo, no parece haber alterado el flujo de drogas hacia Estados Unidos. De acuerdo a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, cerca del 90% de la heroína encontrada en Estados Unidos proviene de México. Este país es también fuente de marihuana, fentanilo y otras drogas sintéticas, a la vez se ubica en una ruta clave para la distribución de la cocaína proveniente de Colombia y el resto de los países andinos.

“El Chapo” Guzmán al momento de su extradición a EEUU (Foto: Archivo)
“El Chapo” Guzmán al momento de su extradición a EEUU (Foto: Archivo)

La nueva administración presidencial de Andrés Manuel López Obrador parece no haber tomado nota. Si bien el líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) declaró públicamente que "ya no hay guerra contra el narco," la estrategia nacional del primer mandatario mexicano continúa plagada de ambigüedades e imprecisiones. Al discurso antibelicista característico de su campaña presidencial, se contraponen iniciativas de mano dura contra el robo de petróleo y la apuesta oficial por crear la Guardia Nacional, una propuesta identificada por organizaciones civiles como "militarización encubierta."

El encarcelamiento del Chapo, en este contexto, muy difícilmente va a alterar la dinámica del crimen organizado transnacional. La estrategia de capos impulsada por Estados Unidos ha demostrado ser altamente ineficaz para afrontar tanto el narcotráfico como los determinantes de la violencia en México. Por lo pronto, y más allá del cambio en la retórica presidencial, las primeras señales por parte de Andrés Manuel López Obrador sugieren que la guerra contras las drogas sólo podrá alcanzar algunas victorias espurias.
*Sebastián Cutrona es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Rioja

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