Andrés Manuel López Obrador dijo tras la renuncia de Josefa González, que su equipo no puede fallar (Foto: Archivo)
Andrés Manuel López Obrador dijo tras la renuncia de Josefa González, que su equipo no puede fallar (Foto: Archivo)

Los titulares de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) le generaron un verdadero dolor de cabeza a Andrés Manuel López Obrador en menos de una semana. Sus respectivas renuncias tomaron por sorpresa al presidente, que justo perdió a dos titulares de su gabinete debido a sus políticas de austeridad y retiro de privilegios.

El director general del IMSS, Germán Martínez, renunció a media semana tras denunciar un exceso en el control de los recursos públicos en detrimento de la salud de millones de mexicanos. Mientras que tras admitir el error haber pedido a un aerolínea que demorara la salida de un vuelo para poder tomarlo tras sufrir un retraso personal, renunció la titular de Semarnat, Josefa González Blanco.

Las renuncias de estos funcionarios impactaron frontalmente dos de las mayores banderas que AMLO ha enarbolado desde sus tiempos de líder opositor: el final de los privilegios y aplicar una austeridad casi franciscana.

"Nosotros no podemos fallar en nada y que cuando se comete un error así, tiene uno que aceptar y renunciar a una responsabilidad, aunque pueda parecer que es una medida drástica, enérgica, nosotros no tenemos derecho a fallar, en nada", dijo el presidente al aceptar la renuncia de la titular de la Semarnat.

Después de señalar que la exfuncionaria reconoció con sinceridad su error, López Obrador apuntó que aceptó su renuncia porque "por encima de interés personales y de grupo, está el interés general de la nación".

La salida de Martínez del IMSS, el ente del estado responsable de la seguridad social y de la salud de más de la mitad de los mexicanos, derivó en críticas al estilo del gobierno mexicano para reducir el gasto en materia de salud.

Titulares de una docena de hospitales de México denunciaron recortes millonarios en sus presupuestos ante los que el gobierno respondió de inmediato con la liberación de fondos de salud y la promesa de que no se escatimará un solo peso para la salud y la educación de los mexicanos.

Detrás de la renuncia de la Secretaría de Medio Ambiente está la lucha contra los privilegios de la cual López Obrador se constituye como un adalid con su firme idea de tomar aviones de ruta comercial para viajar por el país y de vender todo las aeronaves de estado, incluido el avión presidencial.

López Obrador se negó a ocupar la antigua residencia presidencial de Los Pinos, la cual ya se ha convertido en un recinto cultural abierto al público, y habita modestamente en su casa de la ciudad de México con estancias en el Palacio Nacional, según ha dicho él mismo.

Una primer lote de automóviles ya fue vendido por el gobierno de López Obrador y este domingo, en lo que fue la casona de Los Pinos, serán subastados varias decenas de autos y residencias, entre ellos algunos de lujo que tenía la presidencia.

Además, el nuevo gobierno mexicano ha creado ya el Instituto para devolverle al pueblo lo robado, que se encargará de destinar la venta de estos bienes para dos de los municipios más pobres situados en el estado de Guerrero, sur del país. 

Por políticas de López Obrador, sus funcionarios y él mismo se trasladan en vuelos comerciales y se ha vuelto común ver al presidente entrar y salir de los aeropuertos como todos los usuarios. Ante este nivel casi monástico del mandatario, muchas personas en las redes sociales recibieron casi como un insulto el que la ahora exministra del Medio Ambiente haya llamado al avión para que la esperaran.

Un vuelo de Aeroméxico de Ciudad de México a Tijuana, fue retrasado durante 38 minutos para esperar a que González Blanco llegara para abordarlo, según fuentes citadas por la prensa y decenas de comentarios de usuarios en redes sociales.

Con información de Efe