Largas filas de noche y de día en las gasolineras de la Ciudad de México.

La mañana del martes un reporte de la televisión mexicana dio a conocer que dos de las 400 gasolineras instaladas en la Ciudad de México tenían problemas de abasto. Hasta ese momento todo transcurría con normalidad en la capital mexicana, pero con el pasar de las horas y la difusión de mensajes en redes sociales que alertaban a la población de un supuesto desabasto en la metrópoli, las habituales filas de dos o tres carros en las estaciones de servicio se convirtieron en interminables congestionamientos viales por las compras de pánico.

Una lista de gasolineras cerradas que se distribuye en una cadena de WhatsApp urge a las personas a salir a la calle y conseguir gasolina de reserva. A pesar de que el gobierno de la ciudad desmintió el contenido de los mensajes, gran parte de la población seguía acudiendo hasta la mañana del jueves con frenesí a las estaciones de servicio para cargar combustible en los tanques de sus automóviles, bidones y hasta tinacos para agua.

Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, admitió el miércoles que 85 estaciones en su jurisdicción sí presentaban problemas de abasto, pero aclaró que en el transcurso del día se estaría normalizando el servicio. Explicó que el problema obedece a la estrategia del gobierno federal para detener el robo de combustibles y a la perforación de un ducto de la petrolera que lleva hidrocarburos de Tuxpan a Azcapotzalco.

Sheinbaum al igual que Petróleos Mexicanos (PEMEX), hizo un exhorto a la ciudadanía a no realizar compras de pánico porque eso sí podría acarrear un problema de desabasto para la ciudad.

Después de 48 horas de la crisis, Infobae pudo confirmar que en una gasolinera del sur de la ciudad hay personas que tuvieron que esperar más de cuatro horas en sus autos para cargar gasolina. Un gerente de una estación aseguró que el producto resulta insuficiente para tal demanda y el desabasto obedece a las compras de pánico.

"No tenemos gasolina suficiente porque la gente está comprando de más, se termina el producto que nos surten rápidamente", explicó.

Con el paso del tiempo también evolucionaron las "fake news", pasando de historias de desabasto a mensajes apócrifos de instituciones.

En Twitter se pueden encontrar un cúmulo de mensajes falsos sobre supuestas interrupciones en el servicio de la Cruz Roja y el Metrobús por falta de combustible. En todos los casos, las instancias correspondientes han tenido que aclarar que se trata de comunicaciones apócrifas.

Para Ricardo Ham, Doctor en Estudios Urbanos, estamos ante una situación de histeria colectiva impulsada, entre otros factores, por el poder de los medios digitales.

"Es un fenómeno social en el que el temor va aumentando de manera paulatina conforme las personas se van enterando. Llega a funcionar como una bola de nieve en que cada individuo incrementa la situación hasta convertirla en algo que afecta a un gran número de personas", expresó.

A simple vista se puede observar que esta crisis informativa tiene un tono político. En redes sociales hay una gran cantidad de mensajes que responsabilizan al presidente Andrés Manuel López Obrador de la situación y otra buena cantidad que lo defiende, lo cual no es ajeno a una situación de histeria colectiva.

"Va mucho más allá de una situación de Estado (la histeria colectiva), y se convierte en una condición de 'Poder' de los diferentes grupos, paralelos al Estado, que pueden inducir el miedo entre los habitantes con miras a satisfacer los intereses de estos grupos", explicó Ham.

En la Ciudad de México se registran compras de pánico en gasolineras. (Foto: Cuartoscuro)
En la Ciudad de México se registran compras de pánico en gasolineras. (Foto: Cuartoscuro)

La desinformación de parte de la población y la penetración de los medios digitales, se han convertido en caldo de cultivo para la crisis de desabasto de gasolina en la Ciudad de México, aunque no es la primera ocasión que sucede algo así.

La población reacciona ante una información no confirmada y lo hace de la peor manera

En 2017 una ola de supuestos saqueos de turbas a centros comerciales originó temor y pánico entre la población, generó el cierre de establecimientos sin razón y pérdidas económicas sin razón, pues todo obedeció a "fake news" difundidas por redes sociales como WhatsApp.

El saldo de la difusión de noticias falsas ha ido más allá de lo económico y ha derivado en sucesos violentos como el linchamiento de personas en pueblos. 

"En México constantemente se generan rumores que han llegado a la violencia extrema, los casos de linchamientos que se dan en provincia por supuesto robo de infantes son el mejor ejemplo. La población reacciona ante una información no confirmada y lo hace de la peor manera", agregó el también autor.

Como todo centro urbanizado, la Ciudad de México está expuesta a las crisis de histeria colectiva por una condición básica: la facilidad y la velocidad con la que se comparte la información, dijo Ham.

Hay largas filas en zonas céntricas de la Ciudad de México. (Foto: Cuartoscuro)
Hay largas filas en zonas céntricas de la Ciudad de México. (Foto: Cuartoscuro)

"Hace unos meses el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó la Encuesta de Seguridad Urbana en la que se mostraba que la población se informa más por redes sociales que por medios tradicionales".

Como un resultado irónico, el desabasto de gasolina que inició como un "fake news" se convirtió en una noticia real, producto de la alteración de las personas en medio de información sin confirmar.

"Justo ayer por la tarde se inició el rumor de que la escasez de combustible iniciaba en la CDMX  y de inmediato empezaron los reportes de las filas en los centros de abasto, aún cuando las autoridades han insistido en que no hay desabasto, sin embargo, sus medios no tienen las misma fuerza que las redes, si a eso incluimos una gran cantidad de cuentas falsas, pagadas por grupos de poder que replican constantemente una supuesta crisis, da como resultado la psicosis", concluyó Ham.

Reportaron desde la Ciudad de México: Patricia Juárez y Hugo Lago

MÁS SOBRE ESTE TEMA: