
La desaparición de las estrellas de mar girasol (Pycnopodia helianthoides) significó un quiebre drástico en los ecosistemas marinos de California. Conocidas como el Sasquatch del mar por su rareza y tamaño —pueden alcanzar hasta 24 brazos y un metro de ancho—, estas estrellas son depredadores voraces y eran claves en los bosques de kelp.
Hace una década, más del 99% de su población colapsó debido a una ola de calor marina y una enfermedad misteriosa. Según la revista National Geographic, desde 2013 la especie desapareció casi por completo de la costa oeste, provocando una crisis ecológica.
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Las estrellas de mar girasol regulaban la población de erizos morados, grandes consumidores de kelp. Su ausencia dejó el campo libre para estos erizos, que devoraron grandes extensiones de kelp. Lo que parecía una especie decorativa resultó ser esencial para el equilibrio del ecosistema.

La función ecológica de las estrellas de mar girasol: mantienen a raya a los erizos y permiten la regeneración de los bosques submarinos. La desaparición de las estrellas de mar girasol permitió que los erizos se descontrolaran, agravó la crisis del kelp y tuvo consecuencias ecológicas y sociales.
Impacto en los bosques de kelp y comunidades costeras
La pérdida de estrellas de mar girasol tuvo consecuencias directas en los bosques de kelp. Sin su depredador natural, los erizos se multiplicaron y destruyeron extensas áreas de kelp, hábitat y alimento de numerosas especies, desde plancton hasta ballenas grises. Para 2017, en algunas regiones del oeste estadounidense, el 90% de los bosques de kelp había desaparecido por la explosión de erizos y una ola de calor reforzada por El Niño.
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Los efectos superaron el ámbito ambiental. El abalón rojo, recurso para la tribu Kashia y la comunidad del norte de California, sufrió una reducción. Así, la crisis del kelp afectó la biodiversidad, la economía y la cultura local.

Descubrimiento de una colonia oculta
Durante casi una década, la estrella de mar girasol fue objeto de búsquedas infructuosas, al punto de ser apodada Seasquatch. Todo cambió en junio pasado, cuando científicos hallaron una colonia oculta en Sea Ranch, California.
Rachael Karm, técnica de investigación en Sonoma State University, relató: “El momento en que vi mi primera estrella girasol bajo el agua, me emocioné tanto que literalmente grité a través del regulador”. Poco después, el equipo detectó 18 ejemplares, entre ellos, juveniles: “Cuando encontramos esos bebés, sentí una profunda esperanza: claramente había adultos que habían logrado reproducirse, lo cual tiene enormes implicancias para la recolonización”.
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Metodología y tecnología de búsqueda
El hallazgo fue posible gracias a la expedición “Pycnopalooza”, que reunió a 25 buzos científicos de ocho instituciones, entre ellas The Nature Conservancy y la tribu Kashia.
Durante dos días, los investigadores usaron cuadrículas submarinas y, por primera vez en California, la técnica de ADN ambiental (eDNA) para detectar rastros genéticos de la estrella girasol. Cada ejemplar hallado fue marcado con una boya roja y se tomaron muestras genéticas para estudios posteriores.
Andrew Kim, gerente del Sunflower Star Laboratory, recalcó el valor del hallazgo: “Descubrir una población silvestre de Pycnos en recuperación es una oportunidad para responder preguntas del pasado que no pudimos abordar y para trazar los próximos pasos en la recuperación de la estrella girasol”.
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Implicancias genéticas y enfermedad de desgaste
El descubrimiento de la colonia coincidió con un avance científico: científicos del Hakai Institute en Canadá identificaron a la bacteria Vibrio pectenicida como responsable de la mortandad masiva. Ahora es posible rastrear el patógeno y desarrollar programas de cría de estrellas resistentes en laboratorio.
Las muestras genéticas de “Pycnopalooza” se analizan en la Universidad de California, Merced. Lauren Schiebelhut, ecóloga evolutiva, expresó: “Me emocionó saber que se habían encontrado y muestreado 18 estrellas de mar girasol; esta es la mayor y más austral población que hemos visto en California después del desgaste y la primera con suficientes individuos grandes como para tener un potencial reproductivo significativo”.
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Perspectivas de recuperación
En los meses posteriores al hallazgo, los equipos científicos siguieron analizando el ADN de los ejemplares y perfeccionando metodologías para criar estrellas de mar resistentes a la enfermedad. El laboratorio de Andrew Kim en Moss Landing, junto con otros centros de investigación entre Alaska y California, trabaja en liberar ejemplares criados en laboratorio.
Kim subrayó: “Entender qué tienen de especial los ‘Pycnos’ de la colonia es un dato clave para programas de reintroducción como el nuestro y para toda la comunidad del kelp”. Tanto científicos como líderes tribales confían en que esta población puede ser la clave para restaurar los bosques de kelp y la biodiversidad perdida en la costa oeste.
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