
Un reciente llamado de alerta sobre la alimentación de aves en jardines podría cambiar rutinas profundamente arraigadas entre los aficionados a la observación de fauna silvestre, de acuerdo con un artículo de la revista Geo.
La Sociedad Real para la Protección de los Pájaros (RSPB) recomendó el retiro de comedores con semillas y cacahuetes en los meses cálidos, con el propósito de evitar que la propagación de enfermedades agrave el declive de especies que ya enfrentan riesgos graves debido a desequilibrios ambientales.
Este consejo, fundamentado en estudios realizados en el Reino Unido, es extensible a países como Francia, donde las condiciones ecológicas y los hábitos de alimentación en jardines muestran dinámicas equivalentes. La advertencia se produce en un contexto de descenso en las poblaciones de aves comunes, y apunta a adaptar el suministro de alimento artificial para proteger la biodiversidad local.
Millones de aves mueren por enfermedades en comederos
Según datos del Big Garden Birdwatch —la mayor encuesta global sobre aves de jardín, con 650.000 personas en su última edición—, la población de verderón europeo (Chloris chloris) se redujo un 67% desde 1979 en Inglaterra, un descenso que los investigadores vinculan principalmente a la trichomonose, una infección parasitaria propagada entre las aves en los puntos de alimentación.
El informe indica que alrededor de seis millones de verderones y pinzones han sucumbido a esta enfermedad en los últimos años, lo que ha colocado a estas especies en la categoría de riesgo de extinción, según la RSPB.

La trichomonose se transmite mediante fluidos, como la saliva depositada en los comederos, y su incidencia aumenta con las temperaturas estivales, favoreciendo la transmisión entre individuos que acuden en grandes cantidades a estas fuentes de alimento.
Para Beccy Speight, directora general de la RSPB: “Alimentar a las aves es una actividad que millones de personas disfrutan, pero la ciencia demuestra que especies como los verderones han sufrido el impacto de la propagación de enfermedades en los comederos”.
Una investigación publicada por la asociación británica de ornitología British Ornithologists’ Union (BOU) estimó que la cantidad de alimento distribuido mediante comederos podría abastecer las necesidades de 196 millones de aves de jardín —cerca de la mitad de todos los pájaros silvestres de la campiña británica—. Este dato ilustra la magnitud de la alimentación artificial y su capacidad para modificar las dinámicas poblacionales de las aves en el entorno rural.
Además, la intervención humana al alimentar aves afecta no solo a la fauna, sino también a los ciclos de nutrientes y a la diversidad vegetal en los ecosistemas locales. Según la publicación académica Frontiers in Ecology and the Environment, la alimentación adicional también altera el ciclo local del fósforo, lo que puede favorecer a ciertas especies vegetales y, en consecuencia, provocar una reducción de la biodiversidad.
Consejos para proteger a las aves en jardines europeos
La RSPB recomendó retirar los comederos con semillas y cacahuetes entre el 1 de mayo y el 31 de octubre, para evitar aglomeraciones que faciliten el contagio durante el periodo más cálido del año. La indicación se extiende a Francia, donde los expertos advierten de riesgos similares, dado que la transmisión de enfermedades y el comportamiento de las aves ante los comederos presentan pautas equivalentes.

Para quienes deseen continuar ayudando a las aves durante el verano, los especialistas sugieren ofrecer pequeñas cantidades de alimentos ricos en proteínas, como larvas de harina, bolas de grasa o sebo. Estos productos, menos propensos a atraer grandes grupos, pueden reducir el riesgo de propagación masiva de infecciones.
Según la directora general, el objetivo no es “pedir a la gente que deje de alimentar [a las aves], sino hacerlo de una forma que proteja su salud a largo plazo”. Añadió: "Si realizamos pequeños cambios entre todos, podemos asegurar que la alimentación en jardines siga siendo positiva para la naturaleza“.
Mantener la higiene en los comederos es una medida complementaria esencial. Es fundamental limpiarlos regularmente, cambiar su ubicación con frecuencia y renovar el agua a diario, además de evitar superficies planas donde los restos puedan contaminarse con más facilidad.
Como alternativa sostenible, la RSPB propone fomentar un entorno natural a través de la siembra de especies autóctonas como el girasol, la hiedra o la cardencha, que ofrecen alimentación ajustada a la estación y atraen insectos cuya presencia es clave para la cría de los polluelos.
Un portavoz de la organización sintetizó la nueva política de la siguiente manera: "La recomendación es simple: alimentar de manera segura y según la estación“.
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