El impacto de las inundaciones extremas sobre la producción mundial de arroz redujo la cosecha en 18 millones de toneladas anuales, según un estudio de la Universidad de Stanford publicado en Science Advances.
Entre 1980 y 2015, los rendimientos globales de arroz descendieron un 4,3% anual, una tendencia que se intensificó desde el año 2000 y que pone en riesgo la seguridad alimentaria de miles de millones de personas dependientes de este cereal.
Metodología y hallazgos clave del estudio
El equipo de la Universidad de Stanford, liderado por Steven Gorelick y Zhi Li, analizó datos sobre las etapas de crecimiento del arroz, registros de sequías e inundaciones a nivel mundial desde 1950 y simulaciones de humedad del suelo en las principales cuencas arroceras.
Identificaron que los daños a los cultivos se aceleraron en las últimas décadas debido a la mayor frecuencia de lluvias extremas. Esta tendencia, advierten, podría agravarse con el cambio climático en los próximos años.
Uno de los mayores aportes del estudio es la definición precisa del umbral de supervivencia para el arroz: una semana completa bajo el agua durante el ciclo de crecimiento de la planta resulta letal para la mayoría de los cultivos.
“Cuando los cultivos permanecen completamente sumergidos durante al menos siete días, la mayoría de las plantas de arroz mueren”, explicó Zhi Li, autor principal del trabajo. Esta medición permitió cuantificar de forma sistemática el impacto de las inundaciones extremas sobre este cereal básico para más de la mitad de la población mundial.
Las inundaciones, amenaza subestimada frente al arroz

Si bien la comunidad científica centró frecuentemente su atención en los daños provocados por la sequía, la investigación de la Universidad de Stanford buscó centrar la atención en las inundaciones extremas.
“Mientras la comunidad científica se enfocó en el daño al rendimiento del arroz causado por las sequías, los impactos de las inundaciones no recibieron suficiente atención”, señaló Gorelick.
El informe aclara que, aunque el arroz se beneficia de inundaciones superficiales en sus primeras etapas de desarrollo, el exceso de agua por periodos prolongados termina siendo devastador para el cultivo.

Las zonas más afectadas por las denominadas “inundaciones que matan el arroz” incluyen la cuenca del Sabarmati en India, donde ocurren los periodos más extensos de anegamiento letal, así como Corea del Norte, Indonesia, Filipinas y Nepal, con un impacto creciente en las últimas décadas.
Sin embargo, existen excepciones como la cuenca del río Pennar, en India, donde las inundaciones pueden beneficiar el rendimiento debido al clima cálido y seco, que favorece la rápida evaporación del agua acumulada.
Cambio climático y estrategias de adaptación
De cara al futuro, el equipo de la Universidad de Stanford proyecta que los episodios más extremos de lluvias semanales podrían incrementar la precipitación en un 13% por encima del promedio de 1980 a 2015 en las principales cuencas arroceras.

Investigaciones citadas muestran que alternar sequías e inundaciones puede duplicar las pérdidas de rendimiento respecto a experimentar cada fenómeno por separado. El cambio climático, al aumentar la frecuencia y severidad de estos eventos, representa un reto adicional para la producción global de arroz.
Como posible solución, los autores sugieren mayor adopción de variedades de arroz resistentes a inundaciones, sobre todo en regiones de mayor riesgo. La extensión de estas variedades continúa siendo limitada, debido a obstáculos técnicos y económicos.
El informe enfatiza la necesidad de comprender cómo responde el arroz ante inundaciones, sequías, olas de calor y estrés por frío, tanto de forma individual como secuencial, para diseñar estrategias de adaptación más eficaces.
Mitigar los efectos combinados de eventos climáticos extremos sobre el arroz sigue siendo una gran incógnita para la seguridad alimentaria mundial en el contexto del cambio climático.
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