
El sur de la provincia de Buenos Aires y el AMBA -que es la zona que conforman la ciudad de Buenos Aires y municipios del Conurbano- en la Argentina sufrieron el impacto dramático de un temporal, con lluvias intensas y ráfagas de más de 100 kilómetros por hora entre el sábado y el domingo pasado. En Bahía Blanca, 13 personas fallecieron por la caída del techo de un club, y en Moreno una mujer de 61 años murió aplastada por la rama de un árbol. Otra persona se ahogó tras caer a un pozo en una obra en construcción en Coronel Rosales.
También se reportaron daños de todo tipo en Capital Federal y al menos 45 distritos bonaerenses como roturas o voladuras de techos, daños por caídas de árboles y falta de suministro de energía. Aún hay riesgo de que más tormentas severas vuelvan a producirse.
El evento extremo de las tormentas severas se habría producido por diversas razones, incluyendo el fenómeno de El Niño y el cambio climático, y había sido alertado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Este organismo público había emitido alertas con 24 horas de anticipación y también difundió avisos a corto plazo desde su aplicación gratuita y sus redes sociales.
“Hay que aclarar que la probabilidad de que ocurran naturalmente tormentas severas en el centro este de la Argentina en primavera, verano y otoño es muy alta. Está clasificada entre las regiones con tormentas más severas del mundo”, explicó a Infobae la doctora Carolina Vera, profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires, investigadora del Conicet y ex vicepresidenta del Grupo de Trabajo I del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).
Cuál es el impacto del fenómeno de El Niño

“A esa probabilidad se le suma este año el fenómeno de El Niño, que favorece el caldo para que esas tormentas se desarrollen. Para los próximos meses, sí existe la probabilidad de que las tormentas vuelvan ocurrir. Aunque esto no significa que ocurran efectivamente”, resaltó la doctora Vera.
El fenómeno significa que la temperatura del mar en el Océano Pacífico oriental tropical ya aumentó 1,8 grados centígrado por encima del promedio durante varios meses consecutivos y luego hubo otros cambios en la atmósfera y en los mares que repercuten de manera diferente.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya avisó que se prevé que el actual episodio de El Niño se prolongará al menos hasta abril de 2024.
También, como factor que podría haber influido en las tormentas severas del fin de semana, Vera mencionó el cambio climático global causado por actividades humanas, “que aumenta la frecuencia de olas de calor y de tormentas severas, con ráfagas y granizo”.

Por otra parte, Vera aclaró que “hubo una tormenta severa que se combinó con condiciones de vulnerabilidad y exposición de las personas y bienes. Esto es lo que provocó el desastre este fin de semana”.
“En la Argentina, se sabía hace 6 meses que el fenómeno de El Niño iba a suceder, y se dieron los alertas específicos para estas tormentas del fin de semana pasado. Pero aún no existen, de manera generalizada, planes de contingencia para actuar ante las alertas por distintos fenómenos, como tormentas severas u olas de calor. También falta conocimiento y respeto de la población ante la emisión de las alertas”, agregó la experta.
Desde 1961, hubo 21 eventos del fenómeno de El Niño. “Para el trimestre de octubre, noviembre y diciembre de 2023, existe una mayor probabilidad de lluvias por encima de los valores normales en el noreste y en el centro este de la Argentina y eso estaría en línea con la señal de El Niño”, había advertido el Servicio Meteorológico tal como lo informó Infobae el 12 de agosto pasado.
Cómo debería hacerse la gestión de riesgo de desastres

Uno de los desafíos de la Argentina es actuar en prevención, y para eso, la responsabilidad de actuar frente a los riesgos de desastres está a cargo del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR), que fue creado en octubre de 2016 tras la sanción de la Ley 27287.
Está integrado por el Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil, el Consejo Federal de Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil, la Secretaría Ejecutiva y la Red de Organismos Científico Técnicos para la Gestión del Riesgo de Desastres (Red GIRCyT).
Miguel Martin, ex coordinador de la Red GIRCYT, consideró al ser consultado por Infobae: “Mi percepción es que durante el gobierno anterior el SINAGIR fue discontinuado en sus funciones esenciales, y el actual no ha tenido tiempo de ponerlo en valor otra vez en pocos días. Esto tampoco significa que el alerta temprana del Servicio Meteorológico Nacional estuviera ausente, fuera tardía o insuficiente en carácter de alerta temprana”.

Además, el experto agregó que “los sistemas o funcionan en plenitud o dejan de serlo. Y eso incluye también expedirse sobre las capacidades locales de reaccionar y accionar en tiempo y forma de los organismos provinciales y locales. Se debería hacer una auditoría de gestión que por supuesto no le devolverá la vida a las víctimas, ni las viviendas a los pobladores”.
Con el funcionamiento pleno del SINAGIR, “todas las partes tienen que estar funcionando bajo directivas y pautas comunes producidas por científicos, técnicos, gestores, fuerzas de seguridad, servicios de defensa y protección civil, abogados, jueces, docentes, ONG’s especializadas, entre otras. Las fuerzas armadas pueden colaborar en tareas de ayuda humanitaria con transportes, obras, alimentación, y hospitales de campaña”.
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