
El aumento de las temperaturas, junto a las cada vez más frecuentes olas de calor, provocan una utilización más extendida del aire acondicionado y, con ello, un mayor consumo energético. Estos aparatos están diseñados para poder refrigerar una o varias habitaciones, pero fuera de la casa contribuyen a generar más calor con la emisión de gases efecto invernadero.
El aumento en su compra para aliviar la temperatura de los hogares solo alimenta la preocupación existente por el incremento del calor cada año. Según un informe de 2021 de The Future of Cooling de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el uso de energía destinada a la refrigeración en edificios se ha duplicado desde el año 2000.
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A medida que pase el tiempo, el número de aires acondicionados en los hogares no hará más que crecer. En 2018, el mundo contaba con unos 1.600 millones de aparatos; la cifra se multiplicará por tres en 2050, según los cálculos de la AIE.

Los Gobiernos de todo el mundo han desaprovechado su oportunidad de transitar hacia una energía más limpia. Según un informe de REN21, la red internacional de energías renovables, se invirtieron 18 billones de dólares entre 2018 y 2020 en combustible fósil. Sin embargo, otras figuras importantes, como Bill Gates, están pasando a la acción.
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El filántropo estadounidense quiere frenar el cambio climático y sus devastadores consecuencias para el planeta, y para ello su fondo de inversión tecnológico acaba de invertir en la startup de aire acondicionado limpio: Blue Frontier. Los aparatos de la compañía utilizan una solución salina que reduce significativamente los gases refrigerantes que usan los sistemas convencionales, muy perjudiciales para el medioambiente.
Esta nueva inversión de la quinta persona más rica del mundo se añade a las muchas contribuciones que lleva haciendo a pequeñas empresas o startups centradas en la energía renovable. El año pasado, la empresa Our NExt Energy consiguió 20 millones de euros de los fondos de Breahtrough Energy para sus baterías con una autonomía de 1.100 kilómetros.
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La startup Blue Frontier recibió una inversión de otros 20 millones de dólares del fondo de inversión de Breakthrough Energy, creado por Gates para acelerar la innovación en energía sostenible para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los clorofluorocarbonos e hidroclorofluorocarburos eran los refrigerantes más comunes de los aires acondicionados, pero eran perjudiciales para la capa de ozono, por lo que fueron sustituidos por otras alternativas que no dañan la capa de ozono, pero si contribuyen al calentamiento global.
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Esta pequeña empresa está desarrollando un aire acondicionado que utiliza una solución salina como desecante líquido para la refrigeración y la deshumidificación que realizan los aparatos convencionales. Además, utiliza entre un tercio y una quinta parte de la cantidad de refrigerantes que necesita el sistema convencional, gracias a que su construcción también es diferente y puede utilizar uno con menor potencial de calentamiento global.

Según explicó a la CNBC su CEO, Daniel Betts, “el efecto combinado es una reducción de entre el 85% y el 87% de la contribución de nuestro sistema al calentamiento global”. Esta tecnología se descubrió en los esfuerzos por acabar con la enfermedad de ántrax, que afecta principalmente a animales y que puede ser un arma potencial de bioterrorismo.
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“Los desecantes líquidos son excelentes antisépticos y bactericidas. El contacto del ántrax con el desecante líquido lo mataría. Esta investigación inicial condujo a innovaciones y descubrimientos que constituyen la base de la tecnología de Blue Frontier”, añadió Betts.
El desarrollo de diseño verde con el desecante líquido que utiliza Blue Frontier puede almacenarse dentro de la máquina de aire acondicionado en un depósito, almacenando la capacidad de refrigeración para cuando más se necesite. Esto es fundamental para una industria que intenta descarbonizarse y dependerá cada vez más de las energías renovables, como la eólica y la solar.
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Si bien la salud ocupa buena parte de su tiempo, el medioambiente es posiblemente la mayor preocupación de Gates. El magnate acude a numerosas conferencias, lidera proyectos y, además, destina grandes cantidades a luchar contra el cambio climático. En 2010, financió un proyecto que consistía en crear máquinas capaces de absorber toneladas de agua de los océanos y transformarlas en micropartículas con el objetivo de expulsarlas al cielo para así filtrar los rayos del sol y enfriar la Tierra.
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