(Tel Aviv) "Toda raba, ¡viva Israel!".

Mariana "Lali" Espósito hace un alto en su recital de Tel Aviv para agradecerle al público, a sus fans, que la acompañen desde hace tanto tiempo. Son las nueve de la noche del miércoles 18 de septiembre y los y las 2500 fans que colmaron el Heichal HaTarbut (el Palacio de la Cultura) la aplauden y tratan de que sume algunas palabras de hebreo a su vocabulario. Chiste va, chiste viene, Lali les da el gusto y les pregunta cómo se dicen algunas cosas.

Ahora que su carrera tiene cada vez más proyección internacional -ha grabado duetos con Maluma y Thalía, ha cantado en Times Square con los hijos de Ricardo Montaner, va a filmar una serie sobre los vínculos amorosos del siglo XXI para MGM International, Lali recuerda que es aquí, precisamente aquí en Israel, donde su carrera comenzó a volverse global.

Me encuentro con Lali en un salón del hotel Daniel de Herzliya, una ciudad cercana a Tel Aviv donde residen la mayoría de los embajadores. Muy cerca está el Mediterráneo, hermoso e imponente, y más cerca todavía están los y las fans que se acercaron para ver si logran sacarse una selfie con su ídola. Hay fans en la puerta del hotel (los que tienen menos suerte se quedaron afuera, sin poder entrar), en el lobby (los que hacen de cuenta que simplemente entraron para tomar algo), en los pasillos (los que confían en que el timing estará de su lado) y hasta en las habitaciones. Por ejemplo, Gar y Ol son dos hermanas gemelas que desembolsaron 1500 shekelim (426 dólares) para ver si se la encuentran en el desayuno. "Es mucho dinero, pero como tenemos 18 y el año que viene empezamos el ejército, lo vemos como una inversión. Tal vez sea la última vez que podamos venir", dicen.

Hace unos minutos, Lali terminó una conferencia de prensa con periodistas e influencers israelíes, igualmente curiosos por escuchar las palabras de hebreo que se aprendió a través de los años como también por hacerle preguntas sobre Casi Ángeles. Esa novela, emitida entre 2007 y 2010 y que continuó con su banda, los Teen Angels, hasta 2012, fue una de las más exitosas de Cris Morena en Israel. Y Lali pisó estas tierras tres veces como parte de esa banda, como antes lo había hecho con Floricienta y con Rincón de Luz. Esta es la cuarta vez que se presenta como artista solista, antes de seguir su gira por Barcelona y Madrid. Un poco en chiste y un poco en serio, dice que si algún año no llega a venir a Tel Aviv, vamos a tener que preocuparnos.

Las puertas del salón están cerradas y hay seguridad en la puerta, controlando que ningún fan audaz entre hacia donde estamos. Lali me recibe con una broma ("nosotros siempre nos encontramos en el exterior"), porque nuestra charla anterior había sido en la entrega de los premios MTV de 2017, en Londres, donde ganó el premio a mejor artista del Cono Sur, y antes habíamos hablado para mi libro sobre la vida y obra de Cris Morena.

—Hay un lugar al que venís cuando no estás triste y ese lugar es Israel. ¿Cómo seguís forjando este vínculo? Porque ahora tu gira sigue por otros destinos, pero acá me parece que hay algo especial…

—Acá hay algo que no sé graficarlo bien, no sé verbalizarlo en realidad. Es como una sensación de algo magnifico, no sé qué palabra ponerle… como algo fantástico. Esa es una buena palabra, porque lo fantástico tiene algo de real y algo de sueño.

—Como que no se puede creer y al mismo tiempo es real.

—Claro, no se puede creer, primero, el nivel de amor por Cris. Vos sabés bien más que nadie todo lo que ha generado con su creación en generaciones que todavía hoy me siguen hablando de las novelas, me siguen preguntando qué extraño. Me siguen preguntando por esos personajes, del vínculo con los demás, con mis ex compañeros. Creo que esa magia que Cris creó y en la que nosotros éramos una piecita dentro de esa gran factoría hizo que algunos, como en mi caso con la música, hayamos sabido aprovechar ese aprendizaje, este mundo y la pasión por este trabajo que nos dio Cris con las súper series que hicimos con ella. A mí me permitió decir: yo seguir por este camino, quiero ir por la música, voy por acá…

—Y lo mantuviste…

—Y si pude armar un show propio, autoproducido, de cero, siendo una amateur en esa materia, digamos, fue gracias a animarme porque había aprendido cómo se armaban las luces, donde había que pararse… Obviamente rodeándote de los indicados, pero en mi cabeza ya tenía una idea de como óarmar un espectáculo gracias a eso vivido.

—Cris siempre dice que sos una de sus mejores discípulas porque justamente aprendiste esto: a producir, a estar atrás del show y armar todo, a trabajar atenta a cada detalle como hace ella…

—Es que yo la veía moverse y no lo podía creer. Veía su accionar en los ensayos y había algo que me seducía mucho de su pasión. Porque no era que sólo quería que se viera la luz bien o que todo el mundo hiciera lo que tenía que hacer: la tipa iba más allá todo el tiempo. Y a cada uno le exigía… "¿Vos podés hasta acá? Bueno, hasta acá (estira las manos) tenés que ir". Estaba todo el mundo laburando a cien y siempre admiré esa capacidad de liderazgo de decir: "Yo quiero un avión volando, y va a volar un avión como que me llamo Cris Morena" (risas). Y cuando vos llegabas al show, veías un avión volando y decías: guau, ¿cómo puede ser? Y yo la veía en esa búsqueda con tanto objetivo que decía: yo quiero ser así con lo mío. Quiero ser súper incansable hasta conseguir ese deseo artístico.

—Y siendo mujer, que es siempre más difícil como bien sabemos…

—Ni hablar. Abrís la boca, le das una especie de orden a alguien… y si sos mujer y pendeja, no causa nada de gracia…

Lali está en el medio de su respuesta cuando, de pronto, una fan entra al salón desde una puerta lateral en la que ninguno de nosotros había reparado. Nos interrumpe, se disculpa en un español improvisado ("perdón, chicos") y pide permiso para sacarse una selfie antes de que la inviten a irse.

Lali e Israel: un amor de larga data

A esta altura, la historia es conocida pero hagamos un repaso, porque el público se renueva. Lali tenía apenas diez años cuando, sin avisarle a su mamá, se fue a un casting junto a su hermana mayor. Viajaron desde Parque Patricios hasta Palermo para hacer una prueba para un programa que estaba armando Telefe y finalmente nunca salió al aire. A Lali eso mucho no le importa porque nunca llegó a ese casting. Cayó, por error (o por algún elemento fortuito del destino, para seguir en el terreno de lo fantástico) en el casting que Cris Morena Group estaba haciendo para Rincón de Luz, su programa de 2003. A partir de ese momento, la chica que se miraba frente al espejo y soñaba con moverse en el escenario como Freddie Mercury y Madonna, dio sus primeros pasos en el mundo artístico. A esa primera novela le siguieron Floricienta, Chiquititas 2006 y Casi Ángeles, donde interpretó a uno de los personajes más importantes de la historia: Marianella Tallarico Rinaldi, o simplemente "Mar".

De aquellos años, a Lali le quedaron no solamente recuerdos sino, como marcó en sus respuestas, un aprendizaje del oficio, una solida relación con Cris y el vinculo que supo mantener y alimentar, entre otros países, con Israel. En septiembre del año pasado participó de ViveRo, el homenaje de Cris Morena y Gustavo Yankelevich a su hija Romina Yan, fallecida en 2010. Lali estaba en el festival de Venecia y por ese motivo no pudo ir al Gran Rex, pero como no quería quedarse afuera grabó una canción escrita especialmente para ella y para ese homenaje, "Brilla". En un guiño a los fans de Casi Ángeles, un pasaje incluye la que tal vez sea la frase más emblemática de la novela: "Tras las nubes, el cielo es siempre azul".

Todos los programas que hizo junto a Cris la trajeron a Israel y luego, cuando empezó su carrera solista, vino en cada una de sus giras: A Bailar en 2016, Soy en 2017, Lali En Vivo 2018 y Brava Tour esta semana. De acuerdo con los cálculos de los fans, esta es su duodécima presentación en Israel; de acuerdo a los cálculos de este cronista, la décima. Podemos dejar el número en disputa.

"En la vorágine, uno hace, hace, hace… No quiero dejar de decirles que estoy realmente conmovida por poder volver", dijo Lali en una historia que subió a Instagram el lunes por la noche, ni bien llegó a Tel Aviv. Y en un giro que es característico de su discurso, cortó la dulzura y la solemnidad con un poco de humor: "No voy a quebrar tipo ponerme a cantar el himno, pero estoy muy emocionada. Gracias". Hacía referencia a la vez en que, triste por los disturbios y la represión que se veían en las calles de Buenos Aires en diciembre de 2017, subió un video a sus redes cantando el Himno Nacional y se volvió viral. "Amé, amé que haya sido viral. A veces la gente cree que una teme el bardeo y cuando vos hacés algo que de verdad te salió del corazón, a mí me chupa un huevo. Si yo hice algo porque me salió así, te lo defiendo a muerte, no me importa nada. Fue súper genuino y aparte canto el himno argentino todo el tiempo, me parece una re linda canción. Me baño y lo canto, olvidate, voy a hacer una versión un día", explica ahora en el hotel.

Hace unos meses, una periodista le preguntó que se siente ser una modelo de tantos jóvenes y ella le respondió, entre risas, "una modelo de 1.53 cm". Algo parecido pasó cuando se entero de que en Twitter había gente que se burlaba de su nivel de inglés: redobló la apuesta y se autoparodió, al tiempo que siguió tomando clases. Haters gonna hate y Lali gonna work. Su inglés es cada vez mejor y últimamente hasta se anima a dar unas entrevistas en ese idioma.

Justamente en esa capacidad de reírse de si misma, de estar hablando de algo profesional y pasar a hacer rápidamente un chiste, de, en otras palabras, combinar el lenguaje profesional con la lengua popular, radica la mayor virtud de Lali, lo que más le permite conectarse con su público. Es una estrella internacional que a fin de mes va a tocar en Rock in Rio, sí, y es también una chica de Parque Patricios que no olvida sus orígenes y se mantiene con los pies en la tierra. Lali es una diva del pueblo.

Una revolución brava

El show está a punto de empezar y veo a mi lado, en una de las primeras filas, a una chica muy bajita que se esfuerza por sostener un cartel que dice "Lali, te amo". Desde las filas de atrás, le gritan para que lo baje porque les va a tapar la vista. Ella duda, no sabe qué hacer, consulta con una amiga. Se llama Shir, tiene 13 años y viajó desde Kiryat Ono, una ciudad en lo que podría denominarse el conurbano de Tel Aviv. Cuando le digo que soy argentino, se emociona como si le hubiese dicho que gané un Nobel y posa contenta para esta foto.

Shir tiene 13 y es fan de Lali desde que era muy chica
Shir tiene 13 y es fan de Lali desde que era muy chica

Me sorprendo al ver que Shir tiene un pañuelo verde en su muñeca. Y no es la única: decenas de fans lucen el símbolo de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Argentina. Algunas tienen el original y otras, la mayoría, tienen telas en diferentes paletas del verde que resaltan aun más en su pluralidad. Lali, que el año pasado se convirtió en una de las figuras más relevantes en apoyar la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, ve los pañuelos verdes que la rodean en un país tan lejano y que conquistó ese derecho hace décadas, y lo dice:

"Me da mucha esperanza y alegría que los pañuelos verdes salgan de mi país, así que gracias por este amor,que seguro llegue hasta allá. Así que hoy vamos a hacer mucha energía desde esta canción para que así sea, ¡arriba esos pañuelos verdes!".

Inmediatamente empieza a sonar "Tu revolución" y los pañuelos verdes se agitan en la platea del Eichal HaTarbut, mientras desde las pantallas LED del escenario se ven corazones verdes que no paran de titilar.

—Pienso en tu participación dentro de Actrices Argentinas y del movimiento de mujeres, que se fue dando de a poco, porque es un proceso colectivo. ¿Cómo ves tu lugar dentro de estos grupos en Argentina?

—Yo cumplo un rol muy simple, que es el de ser mujer. Pertenezco a ese grupo porque es el grupo que me abrazó y que yo abracé para poder hablar y tener cerca la causa, tener cerca todo lo que se labura en la interna, las juntadas que se hacen, las asambleas, los temas que se tratan… Yo estoy dentro de ese grupo y me entero de todo eso. Ahora estoy acá y cuando me vaya al cuarto voy a haber recibido mensajes, estoy al tanto de todo lo que está pasando y opino y formo parte…

Lali Espósito con su pañuelo verde, a favor de la legalización del aborto, durante su show en Tel Aviv (Noam Meydani/ BigWhale PR)
Lali Espósito con su pañuelo verde, a favor de la legalización del aborto, durante su show en Tel Aviv (Noam Meydani/ BigWhale PR)

—Es como La Resistencia en Casi Ángeles….

—Es La Resistencia, olvidate que sí, posta, es una buena comparación.

La cuarta temporada de Casi Ángeles, emitida en 2010 con el subtitulo de La Resistencia, planteaba la existencia de un mundo distópico en el que una dictadura controlaba la vida y la muerte de los ciudadanos. Unos pocos privilegiados vivían en una burbuja y el resto, considerados salvajes por "la historia oficial", eran los resistentes que combatían al régimen en la clandestinidad. El guión de Leo Calderone tuvo numerosas referencias a la última dictadura argentina y de hecho acercó a muchos jóvenes a la política. Sin ir más lejos, la candidata a legisladora Ofelia Fernández, de 19 años, era fan del programa y particularmente de esta historia: siempre dice que fue un "despertador" para ella.

 

A punto de cumplir 28 años, Lali dice que se siente "cada vez más mujer " cada vez que puede aportar algo a la sociedad y a las demás mujeres:

—Tengo ese rol natural de ser lo que soy y de vivir en Argentina, en esa sociedad, con todo lo que ya sabemos que tenemos de bueno, con todo lo que ya sabemos que tenemos de malo. Y en esa búsqueda, ponerse brava está bien. Y ponerse brava con respeto. Yo no necesito bastardear la visión del otro con la que capaz no estoy de acuerdo para sentir que la mía tiene más peso o es más importante.

—Pero has pagado un precio, te han insultado en redes…

—Eso para mí no es un precio. Cero precio. No pagué ni dos mangos, olvidate.

—Hay gente que por ahí está en tu lugar y no habla por miedo a las represalias.

—Yo ahí me retrotraigo a mí misma y la incomodidad a la represalia la tendré que sentir yo y no lo siento, te juro, ni un poco así. Para mí es todo ganancia, todo ganancia este tema, todo ganancia participar, todo ganancia incluso la discusión con los que no estoy de acuerdo. En nada veo algo negativo. Y el que capaz me hace un comentario negativo, me bardea o lo que sea, entiendo su porqué y su forma es muy triste. Yo por suerte no la tengo. Yo no necesito bardear a nadie para sentir que mi opinión tiene importancia.

Soy todo lo que soy

En el show del Brava Tour en Tel Aviv, no había solo chicas con pañuelos verdes. También se podía ver a un número importante de fans varones, muchos de ellos con la bandera del arco iris que representa a la comunidad LGBT. Para el disco que presenta en esta gira, Lali hizo una colaboración con Pabllo Vittar, la drag queen brasilera que enfrenta al gobierno homofóbico de Bolsonaro, y en muchos círculos ya es considerada un ícono gay.

—¿Cómo podrías definir a tu relación con la comunidad LGBT?

 —A lo mejor nunca me preguntaron o nunca hablé tanto dela comunidad LGBT porque es algo tácito, no sé cómo explicarte, es algo que está ahí. Está en mis shows, está en mi vida, está en mis amigos, está en los artistas con los que colaboro, de una manera cero pensada, súper natural. Porque yo creo que es así como tiene que ser todo. A quien no lo entienda todavía, habrá que explicarle de qué se trata, como hay que actuar ante la libertad del otro, ¿no? La sociedad en general todavía juzga mucho, todavía tenemos este chip antiguo de que lo no es "normal" en los términos desde los milicos para acá es un espanto… Y bueno, hay gente que todavía arrastra algunos conceptos para mí errados, feos y antiguos. Pero como te decía recién con lo del aborto: para mí no hay que bardear porque el otro piense distinto. De hecho, está mal. El otro piensa como piensa y está bien que así sea. Yo siento que el amor, las ganas, la verdad, la libertad, ganan siempre. Por más que la lucha parezca ardua, confío en que siempre hay un final cool.

Y creo que es de hecho lo que está pasando con un montón de gente que no entiende a la comunidad LGBT y de a poco comprende que son sus hijos, sus hermanos, sus amigos, la vida misma… Somos todos nosotros, no es que hay que separar, somos todos, y los veo ahí, conmigo.

Here, there and everywhere

Son las diez de la noche del miércoles 18 de septiembre y los y las fans van saliendo de a poco del Eichal HaTarbut. El teatro está ubicado en lo que se conoce como la plaza cultural de Tel Aviv , frente al Teatro Nacional Habima y cerca de los museos de arte contemporáneo. Algunos y algunas se quedan a la espera de su ídola, otros y otras enfilan hacia el Boulevard Rotschild para ir a cenar, tomarse el colectivo o subirse a sus autos. Lali se dirige al hotel porque dentro de unas horas se tomará un avión con rumbo a España.

Posteo de Instagram de Lali en Tel Aviv
Posteo de Instagram de Lali en Tel Aviv

Hoy viernes cantará en Barcelona,el sábado en Madrid y el lunes participará de Únicas, un encuentro coral de músicas argentinas y españolas que hacen duetos y se hizo hace poco en el Teatro Colón. Después va a pasar unos días con reuniones en Madrid y el domingo 29 hará un show en Rock in Rio, antes de descansar y emprender a fines de octubre y principios de noviembre una gira por Estados Unidos que la va a llevar a Texas, Nueva York, Tenessee, Chicago, Washington y Miami.

—¿Como pensás la expansión de tu carrera internacional?

No es un objetivo porque sí, digamos, quiero internacionalizarme si mi proyecto va abriendo esas puertas. Primero, me parece importante hacer cosas en las que yo sienta que puedo desarrollarme bien y puedo hacer pasos distintos. Con este cuarto disco, que sale el año que viene y del que lanzamos el primer single en octubre, para mí seria un fracaso repetir Brava o Soy. Quiero seguir en la linea de quien soy pero evolucionar en el sonido, evolucionar en la estética, en las ideas. Y si eso va haciéndome más internacional, espectacular. La expansión esta pensada desde el lugar de la producción, porque a este disco lo trabajamos en Miami y Los Ángeles y eso te da naturalmente una apertura y transforma tu proyecto en algo internacional. Pero no es que es el objetivo principal, ¿viste? El objetivo es hacer algo distinto, que sea propio y si eso me sigue internacionalizando, espectacular.

—Eso es un poco lo que paso cuando sacaste el primer disco, ¿no? Que tuviste que pelearte un poco para decir que eso era lo que quieras hacer y no otra cosa…

No sé si pelear, imponer algo que no había. Lo decimos siempre con Peter Akselrad, el productor de todos los discos hasta ahora: sabíamos que estábamos haciendo algo que acá no había.  Había un pop que nos representaba muy bien, una banda como Miranda siempre fue para mí como los padres de pop en Argentina, súper cool y súper distintos siempre. Y cuando yo empecé con el primer disco, sabia que quería imponer algo que no había. En ese momento, no había una chica de mi edad que tuviera esa propuesta. Y creo que se abrió una puerta re linda para todos los que nos gusta el pop, para otras mujeres de Argentina… Así que celebro esa decisión de haber dicho: "Bueno, yo me la juego a hacer esto que me gusta, punto. Vamos a ver qué público lo recibe".

Estamos en Israel, así que no puedo dejar de preguntarte esto: ¿qué harías si te llaman dentro de cinco o diez años para hacer Casi Ángeles 5, aunque sea por una hora?

Ni en pedo. Ni en pedo.

—Hay gente que va a estar llorando con esta respuesta.

Sé que le estoy rompiendo el corazón a un montón de gente, pero tiene que ver con lo que te decía recién del disco: yo no podría repetir nunca algo que yo siento que ya está, que fue una etapa.

(Foto: Noam Meydani/ BigWhale PR)
(Foto: Noam Meydani/ BigWhale PR)

—¿Pero qué pasó con Mar?

Mar fue una de las cosas más lindas del mundo, fuera de joda. O sea, fuimos muy felices todos los que hicimos ese programa. Fueron cuatro años de serie más otros años de banda. Fue mucho tiempo de nuestras vidas, fue básicamente toda mi adolescencia y entonces yo lo tengo en un recuerdo muy de esa edad. Voy por los 28, ahora el mes que viene, y volver a hacer eso sería como "¿qué está haciendo, señora, qué hace? Ya está". Quiero hacer otras cosas actorales, musicales y que Casi Ángeles siempre esté en el recuerdo de todos los que lo amamos, los que lo vieron y los que lo hicimos.

(Foto: Noam Meydani/ BigWhale PR)
(Foto: Noam Meydani/ BigWhale PR)

Agradecida del pasado que la trajo hasta este lugar, disfrutando del presente y trabajando con un ojo puesto en el futuro, Lali va a seguir proyectando su carrera en más de un país, en más de un continente, en más de un idioma, una na y otra vez. Su único limite es el cielo y, como bien sabemos, tras las nubes el cielo es siempre azul.