(Miley Cyrus – "We Can't Stop" – 2013)

Un cantante y compositor jamaiquino demandó por USD 300 millones a la estrella de pop Miley Cyrus por su éxito de 2013 "We Can't Stop", argumentando que al menos el 50 por ciento de la canción fue copiada de un tema suyo.

Michael May, más conocido como Flourgon, aseguró que la artista se apropió de partes de su canción de 1988 "We Run Things", que alcanzó el puesto número uno en Jamaica, ya que según dice el músico, "ha sido uno de los temas favoritos de los amantes de la música reggae en todo el mundo".

Miley Cyrus empezó a cultivar una imagen más adulta y provocativa a partir de 2009
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En la canción de Miley, que habla de la exploración sexual, ella canta: "And we can't stop/We run things, things don't run we/Don't take nothing from nobody." Mientras que la canción de Florigon dice: "We run things/Things no run we".

La demanda, presentada el martes 13 de marzo en una corte federal de Nueva York, sostiene que la letra pertenece inequívocamente a Florgon con "raíces en el patuá jamaiquino que, con su fraseología única y sus propias combinaciones lingüísticas, al traducirse al inglés, resulta gramaticalmente incorrecta".

El músico jamaiquino demandó a Cyrus y a su discográfica RCA Records, de Sony Music, por apropiación indebida; y argumentó que la canción de Cyrus, "le debe la base de su popularidad y éxito altamente lucrativo al contenido original, único y creativo del demandante May".

Miley Cyrus enfrenta una demanda millonaria por plagio en su canción “We Can’t Stop”, de su disco Bangerz, de 2013 (Gente)
Miley Cyrus enfrenta una demanda millonaria por plagio en su canción “We Can’t Stop”, de su disco Bangerz, de 2013 (Gente)

Cyrus, de 25 años, no respondió inmediatamente a la demanda, en la que también se le exige no interpretar más "We Can't Stop".

Irónicamente, "We Can't Stop" solo alcanzó el segundo lugar de la lista de sencillos Billboard Hot 100 de los Estados Unidos, porque fue superado por "Blurred Lines", de Robin Thicke y Pharell Williams, una canción que fue blanco de una demanda histórica. Thick y Pharell debieron pagar USD 7 millones de dólares a los administradores de la herencia de Marvin Gaye luego de que un jurado encontrara similitudes con la canción "Got to Give it Up".