Edmund Kemper, interpretado por Cameron Britton
Edmund Kemper, interpretado por Cameron Britton

Mindhunter acaba de llegar a Netflix y ya es considerada por la prensa especializada como una de las producciones obligadas para los seriéfilos. La ficción cuenta con David Fincher (Zodiaco, Perdida) como productor ejecutivo y director de varios episodios.

Es un show imprescindible para los que aman el género true crime

Basada en el libro "Cazador de mentes: dentro de la unidad de élite de crímenes seriales del FBI", de Mark Olshaker y John E. Douglas, la serie de 10 capítulos sigue los pasos de una nueva división del FBI creada en los años 70 para estudiar los motivos y comportamientos de los delincuentes más escalofriantes. 

Los personajes principales, Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany) son dos agentes que se obsesionan por entender a los criminales que -hasta ese momento- nadie entendía. Su exploración los llevará a descubrir la existencia de los asesinos en serie y los ayudará a "cazarlos" antes de que puedan seguir cometiendo delitos.

Ambos personajes se entrevistan con un gran número de los asesinos más famosos de Estados Unidos como parte de la Unidad de Ciencia del Comportamiento del FBI en un intento por ahondar en sus psiques para resolver las investigaciones pendientes.

El programa – que ya tiene una segunda temporada confirmada-presenta a varios asesinos en serie basados ​​en figuras reales como Edmund Kemper, interpretado magnificamente por Cameron Britton, que terminó ayudando a la agencia para armar perfiles de otros homicidas.

Pero ¿cómo fue este asesino serial en la vida real? Su historia es inquietante. Un ser solitario aunque de gran inteligencia, ya que su coeficiente intelectual era particularmente alto. Desarrolló desde muy joven un comportamiento sociopatológico: torturaba y asesinaba a animales, representaba rituales sexuales con las muñecas de sus hermanas y a los 15 años mató a tiros a sus dos abuelos.

"Solo me preguntaba cómo se sentiría dispararle a la abuela", le dijo a las autoridades antes de ser arrestado. Tras este doble asesinato, fue enviado a un hospital psiquiátrico, donde permaneció detenido hasta sus 21 años. Una vez libre, se fue a vivir con su madre a Santa Cruz, California.

Entre mayo de 1972 y febrero de 1973,  asesinó a seis estudiantes universitarias que encontró en la autopista. Posteriormente trasladó los cuerpos a su apartamento, donde los descuartizó y cometió necrofilia.

En abril de 1973, después de años de malos tratos, Kemper- quien media 2,05 m y pesaba más de 136 kg- terminó asesinando y decapitando a su madre, Clarnell, con un martillo de zapatero mientras esta dormía. Después de quitarle la cabeza, la violó y arrojó sus cuerdas vocales al triturador de la cocina.

Pasó cuatro noches junto al cadáver y comió algunos de sus órganos. Después llamó a una amiga de su madre a quien también asesinó, estrangulándola.

Al no escuchar en la radio ninguna noticia sobre los asesinatos que cometió, llamó a la policía y se entregó a las autoridades. Fue tan educado durante la detención que los agentes no le creyeron capaz de matar a ocho personas y de haber tenido sexo con los cadáveres después de separar la cabeza del cuerpo.

A Kemper la gustaba hablar y por ello existen unas cuantas entrevistas de él. Era amistoso con la policía local y servicial con los agentes que los indagaban, pero capaz de contar, sin mostrar un ápice de empatía, todos los detalles morbosos de sus delitos.

La interpretación de Bitton es magistral y su transformación física casi idéntica. Este material deja en evidencia cómo el guion reproduce con exactitud algunas de las frases del asesino.

Al estar suspendida la pena capital en California en aquel momento, a el también conocido como "el Asesino de las Colegialas" lo condenaron a ocho cadenas perpetuas y hoy en día sigue en la prisión estatal de Vacaville. 

Al entrevistar a Kemper años más tarde, el agenter del FBI John E. Douglas comenzó a entender por qué Kemper había sentido la compulsión de asesinar a su madre. Tras años de desarrollar un odio intenso que continuó en su vida adulta, los expertos declararon que había sentido la necesidad de terminar con la mujer que lo había disminuído durante toda su vida.

"Parecía apropiado tanto como ella me había gritado y gritado a través de los años", dijo a la policía tras su captura cuando explicó por qué le había quitado las cuerdas vocales. "Pero incluso cuando ella estaba muerta, todavía estaba maldiciéndome. No pude hacer que se callara ".

Pero en el show también aparecen otros conocidos criminales.

Monte Rissell, interpretado por Sam Strike, es el psicópata más joven, y no por ello menos perturbador. Fue condenado a los 19 años por violar y asesinar en 1976 a cinco mujeres, aunque antes de cumplir los 16 ya había sido juzgado por robo y violación.

Monte Rissell
Monte Rissell

Según Douglas, el autor del libro homónimo en que se inspira la serie, su primer crimen lo cometió tras descubrir que su ex novia, que lo había abandonado recientemente, se estaba viendo con otro hombre. Hoy, a los 59 años, sigue preso en una cárcel de Virginia.

Jerry Brudos
Jerry Brudos

El asesino de la lujuria o el fetichista de Salem Jerry Brudos fue encarcelado por haber asesinado al menos a cuatro mujeres, entre 1967 y 1968. Las mataba y creaba escenografías con sus cuerpos para luego fotografiarlas. Le gustaba conservar trofeos, a menudo se quedaba con ropa y zapatos de sus víctimas.

Murió en 2006, víctima de un cáncer de hígado, en una prisión de Oregón.

Richard Speck
Richard Speck

Richard Speck es el hombre que asaltó una casa de Chicago en la que vivían varias estudiantes de enfermería, y asesinó una a una a ocho de ellas. La única superviviente se escondió debajo de una cama.  Falleció en 1991, un día antes de cumplir 50 años, en un centro carcelario de Illinois.

El hombre que aparece al comienzo de casi todos los episodios. Se trata de Dennis Rader, que mató a 10 personas a lo largo de 20 años y que no fue arrestado hasta 2005.

Dennis Rader
Dennis Rader

A Rader le gustaba enviar crípticas cartas a la prensa y policía, correspondencia que mantendría hasta 2005, año de su arresto y detención. Aún sigue vivo en un correccional de Kansas.