Son madres y médicas de emergencias por coronavirus: “¿Qué pasa si muero? ¿Qué harán mis hijos?”

En 2004 la doctora Hala Sadry creó Physician Moms Group como un recurso de ayuda para mujeres como ella, que entonces tenía tres hijos. La pandemia del coronavirus lo convirtió en una red global para todos los profesionales de la salud que necesiten participar

Cecilia Bartalena, médica italiana, debió cambiar su vida familiar para atender a los pacientes de COVID-19: usa un baño separado, come sola y duerme aislada de su esposo y su hija. (Lorenzo Marianelli via REUTERS)
Cecilia Bartalena, médica italiana, debió cambiar su vida familiar para atender a los pacientes de COVID-19: usa un baño separado, come sola y duerme aislada de su esposo y su hija. (Lorenzo Marianelli via REUTERS)

Hace seis años, cuando publicó una invitación en Facebook a otras madres médicas, Hala Sabry no imaginaba el impacto que aquella pequeña red llegaría a tener. Era una médica de emergencia con una hija y mellizos recién nacidos y trataba de equilibrar las exigencias de su profesión con las de su familia. “Normalmente, incluso sin un empleo, eso sería estresante”, dijo a The British Medical Journal (BMJ) sobre la crianza de un niño pequeño y otros dos bebés.

Sabía que necesitaba alguien que la aconsejara, pero en los hospitales donde trabajaba ninguna de las colegas de su edad tenían hijos. Así abrió en noviembre de 2004 Physician Moms Group (PMG, Grupo de Mamás Médicas), para que otras mujeres del mundo como ella compartieran experiencias e ideas sobre cómo hacer las dos cosas y sobrevivir. No imaginó que llegaría a tener, como tiene hoy, una web propia con 71.000 miembros. Ni que esa red cobraría una importancia enorme en la crisis global del COVID-19.

Ahora, con las salas de emergencia de los dos hospitales donde trabaja, cerca de Los Angeles, en Estados Unidos, llenas de pacientes, esta madre —ya de cinco hijos: volvió a tener mellizos— se ha enfrentado con situaciones muy duras. Hace poco controlaba a una mujer, de la misma edad que ella, que moría sola porque ni su esposo ni sus hijos podían acompañarla para evitar el contagio del coronavirus.

Hala Sabry (izq., con dos de sus hijos) creó el Grupo de Mamás Médicas (PMG) en noviembre de 2004. (Facebook)
Hala Sabry (izq., con dos de sus hijos) creó el Grupo de Mamás Médicas (PMG) en noviembre de 2004. (Facebook)

“Como médica de urgencias, ha aprendido a contener sus emociones cuando la muerte se acerca”, la describió Christian Science Monitor (CSM). Pero esta vez, mientras su paciente agonizaba, sintió lágrimas caer por sus mejillas".

Antes de la pandemia, Sabry veía como problema principal de ella y sus colegas el hacer malabares entre la carrera y el hogar, y por eso la misión de PMG fue “proporcionar recursos, una plataforma para establecer contactos y una oportunidad para compartir información con personas afines”. El SARS-CoV-2 sumó una cuestión crítica: “El trabajo podría ser una amenaza para la vida propia o las de los miembros de la familia”.

Tanto en el hospital como en la casa “todavía hay tanto que ignoramos sobre esto que estamos enfrentando”, dijo. “¿Qué pasa si muero? ¿Qué harán mis hijos?”.

Con una web propia, hoy PMG tiene más de 71.000 miembros, supera las 10.000 publicaciones mensuales y los 200.000 comentarios por mes. (mypmg.com)
Con una web propia, hoy PMG tiene más de 71.000 miembros, supera las 10.000 publicaciones mensuales y los 200.000 comentarios por mes. (mypmg.com)

Ahora PMG tiene una derivación especialmente dedicada al COVID-19, un subgrupo de más de 37.000 profesionales que están en la primera línea del combate sanitario del coronavirus. Intercambian artículos científicos, estudios de sus diferentes instituciones, detalles de sus experiencias en los tratamiento y, sobre todo, comprensión y solidaridad por el enorme costo emocional.

A finales de abril, por ejemplo, la directora del departamento de emergencias del Hospital New York-Presbyterian Allen, Lorna Breen, se suicidó. “Trató de hacer su trabajo, y eso la mató”, dijo su padre, también médico, Philip Breen. Recordó que ella había descripto escenas desoladoras en su área de trabajo. “Contó sobre una gran cantidad de pacientes que morían antes de que los pudieran sacar de las ambulancias”, dijo su padre.

Muchos trabajadores de la salud lanzan proyectos de ayuda mutua en las redes sociales, como Frontline COVID-19, en Instagram, que crearon las médicas Jessica Lu y Sandra Truong, de Seattle. “El brote presenta la oportunidad de mirar a las necesidades de salud mental de los profesionales de la salud —desatendidas mucho antes del SARS-CoV-2— y fortalecer su resiliencia”, agregó CSM.

Frontline COVID-19 es otro grupo de apoyo de profesionales de la salud en las redes. Esta publicación en Instagram recuerda a John Modello, técnico de emergencias que se suicidó abrumado por su trabajo durante la pandemia en Nueva York.
Frontline COVID-19 es otro grupo de apoyo de profesionales de la salud en las redes. Esta publicación en Instagram recuerda a John Modello, técnico de emergencias que se suicidó abrumado por su trabajo durante la pandemia en Nueva York.

Y allí estaba ya PMG, que se volvió más importante con la pandemia. “Es un espacio de seguridad donde podemos ser seres humanos y expresar todos los diferentes papeles que cumplimos”, dijo a BMJ Caroline Walker, psiquiatra y miembro de la rama de la asociación en el Reino Unido (PMG-UK). Porque en especial durante una situación tan crítica, opinó, la gente se olvida que los médicos también son madres, hijos, parejas, amigos de otras personas. “PMG es un salvavidas para mucha gente y ha comenzado a destacarse”.

Walker ha observado que en PMG-UK aumentaron las publicaciones que manifestaban estrés, ansiedad, angustia, ira e incertidumbre, por ejemplo. “Los mensajes han pasado de tener un equilibrio más o menos parejo de apoyo personal y práctica o consejo profesional para dedicarse ampliamente al COVID”, dijo. “Y lo que veo en todos los grupos es que funcionan como una contención para el trastorno emocional que vivimos hoy en día”.

Cuando vio que el subgrupo dedicado al coronavirus sumaba miles de miembros en menos de una semana, Sabry y sus colegas decidieron eliminar el requisito de que sólo las mujeres pudieran participar. “Ha sido genial ver la colaboración de los médicos a lo largo y ancho de muchos países”, dijo a BMJ.

Cuando comenzó con PMG, Hala Sadry creía que podría interesar a un puñado de gente y tratar cuestiones vinculadas a la maternidad y los problemas de las mujeres en el trabajo. Pero se hizo masivo y luego el coronavirus lo transformó.
Cuando comenzó con PMG, Hala Sadry creía que podría interesar a un puñado de gente y tratar cuestiones vinculadas a la maternidad y los problemas de las mujeres en el trabajo. Pero se hizo masivo y luego el coronavirus lo transformó.

La misión se abrió así a discutir normas de tratamiento, ya que en ningún lugar del mundo había o hay un manual sobre procedimientos estándares contra este coronavirus, del que todavía no se sabe lo suficiente. Elizabeth Loder, del Hospital Brigham and Women’s Faulkner, en Boston, reunió documentos sobre opciones de terapias durante la pandemia y presentaciones en video sobre cómo practicar la telemedicina del mejor modo posible. También convocó a una psicóloga para que coordinara reuniones grupales en Zoom en las cuales discutir la ansiedad en el trabajo.

También la rama británica habilitó también un subgrupo de COVID-19 sin barrera de género. “Compartimos conocimiento e información y nos apoyamos entre nosotros”, dijo a BMJ Nazia Askari Haider, consultora de radiología en Essex. En las primeras tres semanas aprobaron a 11.000 miembros verificados por el Consejo General Médico y otros 3.000 están a la espera. “Algunos incluso se ayudan con el equipo de protección personal, que muchos buscan ya por fuera de los proveedores médicos”, contó Haider. “Discutimos cuestiones cotidianas. Es un apoyo entre pares y también es educativo, para actualizarnos sobre la normativa”.

La médica italiana Cecilia Bartalena con su hija de cuatro años, Petra Marianelli, con la que interactúa tomando las precauciones contra el contagio del SARS-CoV-2. (Lorenzo Marianelli via REUTERS)
La médica italiana Cecilia Bartalena con su hija de cuatro años, Petra Marianelli, con la que interactúa tomando las precauciones contra el contagio del SARS-CoV-2. (Lorenzo Marianelli via REUTERS)

La red de madres médicas que buscaban consejo sobre cómo equilibrar la carrera y la familia tendría unas 20 personas, estimó Sabry. Pero hoy son más de 71.000 profesionales con hijos en el mundo, que no se ocupan sólo de las desventajas de las mujeres en el trabajo, como el salario o la falta de ascensos, sino también de excelencia clínica.

Por ejemplo, citó la fundadora, en una ocasión una colega publicó una consulta sobre un niño que tenía una extraña enfermedad ocular. Otra colega, casada con un neuro-oftalmólogo, le preguntó al esposo, y entre todos intercambiaron datos hasta concluir que lo mejor sería el traslado de paciente a otro hospital que tenía el equipamiento para tratar su caso. “Fue la primera vez que advertí el poder que el grupo podría tener más allá de responder a preguntas sobre la maternidad”, dijo Sabry. Y luego vino el COVID-19, y ese poder se multiplicó.

Hala Sadry, creadora de PMG, con su esposo Mohamed Elnaggar y sus cinco hijos. (Family Barefoot Photography by Tina)
Hala Sadry, creadora de PMG, con su esposo Mohamed Elnaggar y sus cinco hijos. (Family Barefoot Photography by Tina)

Si bien Facebook presenta riesgos para los miembros de PMG —desde el destino de su información personal hasta la viralización de información errónea sobre una enfermedad que se investiga minuto a minuto—, los participantes de los grupos creen que son una gran ayuda en un momento excepcional para los profesionales de la salud. “Muchos de nosotros no habíamos trabajado en medicina respiratoria durante mucho tiempo”, dijo como ejemplo Sabry. “Es natural que queramos ponernos al día, sobre todo porque ahora los hospitales requieren intervenciones que normalmente no son parte del entorno de cuidados intensivos”.

Esa experiencia compartida que impone la pandemia es, a la vez, un elemento positivo. “No creo que haya existido una situación como esta, en la que todos nosotros tenemos el mismo problema”, explicó Loder. "Antes había mensajes sobre los obstáculos para obtener una promoción, pero ahora todo el mundo tiene esta situación en común. Además, la gente —aislada en la casa, sin ver tanto a los colegas en el trabajo— valora los grupos tanto por razones sociales como por las profesionales. Creo que se han vuelto mucho más importantes”.

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