
Su historia de amor es similar a la de cualquier otra pareja "tradicional". Después de conocerse en el trabajo, se comprometieron y al poco tiempo formarían una familia compuesta por tres hijos y una niña.
Pero a diferencia de la mayoría de los simples mortales, los Bezos cuentan con una fortuna estimada en torno a los USD 166 mil millones de dólares. El hecho de que Amazon haya superado recientemente la barrera del billón de dólares en capitalización de mercado ha renovado el interés por una de las duplas más enigmáticas de Silicon Valley.
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Jeffrey Preston Bezos, el fundador y CEO del gigante del retail online, se casó con su actual esposa MacKenzie en el año 1993, luego de haber iniciado una relación amorosa tras cruzar caminos en la firma de inversiones D.E. Shaw & Co donde ambos trabajaban.
Allí, MacKenzie era una investigadora asociada mientras que Bezos oficiaba de vicepresidente, cargo que lo colocaba en una posición de poder pero que no insinuaba en lo más mínimo que tiempo más tarde se convertiría en el hombre más rico de la historia de la humanidad, título no oficial otorgado por la cadena CNN tras realizar un estudio sobre el tema.
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En representación de dicha empresa fue que Bezos entrevistó por primera vez a quien sería el amor de su vida y la madre de sus hijos, una egresada de la prestigiosa universidad de Princeton al igual que él.
Luego de asegurarse la posición para la que había aplicado, MacKenzie y Jeff se convirtieron en vecinos de oficina. "Me pasaba el día entero escuchando a esa fabulosa risa suya" explicó la esposa del hombre más rico del mundo en diálogo con la revista Vogue. "¿Cómo no enamorarse de una risa así?".
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MacKenzie aseguró que fue ella quien tomó la delantera, al invitar a Jeff a almorzar para conocerlo mejor fuera del ámbito laboral. A los tres meses se comprometerían y al sexto mes de comenzar a salir, se casarían.

"Creo que mi esposa es ingeniosa, astuta, cerebral y atractiva, pero tuve la fortuna de ver su curriculum antes de conocerla, por lo que sabía exactamente cuál era su puntuación en los exámenes SAT" bromeó Bezos en la misma entrevista otorgada a Vogue.
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Desde el primer momento, Bezos supo priorizar la mente de una mujer por sobre las apariencias. "Nadie sabe realmente lo que quiero decir al afirmar que buscaba a una mujer hábil, alguien que pueda sacarme de una prisión del Tercer Mundo" bromeó el CEO en diálogo con Wired.
MacKenzie fue testigo en primera persona del nacimiento de Amazon. Con la idea de apoyar a su marido en la concreción de su sueño, en 1994 ambos renunciaron a su trabajo y se mudaron a Seattle para fundar la firma que nació como una biblioteca electrónica, cuando los e-books eran toda una novedad.
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MacKenzie se convirtió en una de las contadoras de Amazon y fue una de las primeras empleadas de la firma que hoy se unió a Apple en el selecto club de las empresas valuadas por el mercado en más de un billón de dólares.
Contrario a lo que podría suponerse dada su confortable situación actual, la pareja vivió en una casa de un dormitorio rentada en la ciudad de Seattle, hasta mediados de 1999.
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Hoy, la situación es muy distinta. Los Bezos se encuentran entre los 25 propietarios privados de real-estate más importantes de todo EEUU, con propiedades distribuidas a lo largo y ancho de los EEUU.

Más llamativo aun, hasta el año 2013 MacKenzie era la encargada de llevar a sus cuatro hijos a la escuela en su modesto vehículo Honda. Un amigo de la familia aseguró a Vogue que los Bezos "son tan normales y unidos que es algo casi anormal".
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Su rutina es como la de cualquier otra prole. Religiosamente, comienzan su día con un desayuno donde todo el clan debe estar presente. Incluso el propio progenitor en jefe evita programar reuniones matutinas para poder pasar la primera mañana junto a su mujer e hijos.
Hoy día, MacKenzie trabaja como novelista y asegura que su marido es "su mejor lector". Cuando necesita un poco de tiempo a solas para concentrarse, busca refugio en un pied-à-terre comprado exclusivamente para escribir, tal vez uno de los pocos símbolos de su verdadera riqueza.
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Sus personalidades opuestas les habrían ayudado a complementarse. "A él le gusta conocer gente, es un tipo muy social. Los cocteles pueden ser algo estresantes para mi, la brevedad y cantidad de conversaciones no es lo que mejor de se me da" explicó la señora de Bezos.
MacKenzie dijo a CBS que uno de los secretos del éxito de su matrimonio fue haber acompañado a su marido a lo largo de todo el camino que eligió. "Para mi, ver a tu esposo, alguien a quien amas, emprender su propia aventura, es algo que no se puede superar" concluyó.
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