(@randybeamer)
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Luego de sembrar el pánico en Austin durante semanas con sus envíos de paquetes bomba, el sujeto conocido como el "nuevo Unabomber" murió este miércoles en una autopista de Texas, tras detonar un explosivo en su vehículo y ser disparado por los equipos SWAT que lo tenían acorralado.

En conferencia de prensa, el jefe policial de la capital texana, Brian Manley, señaló que se trata de una persona blanca de 24 años. "Este individuo es responsable por todos los incidentes ocurridos en Austin desde el 2 de marzo", aseguró.

Desde el 2 de marzo han explotado cinco paquetes, que han dejado dos muertos y media docena de heridos.

Aunque la Casa Blanca señaló que no existían nexos con el terrorismo, la policía local había sostenido que el atacante "quería enviar un mensaje".

Las autoridades evitaron informar el nombre del individuo, ya que la familia todavía no había sido notificada del hecho. No obstante, fuentes policiales indicaron a una periodista de Fox News que se trata de un residente de la localidad de Pflugerville, a las afueras de Texas y cerca de Round Rock, donde ocurrió el enfrentamiento.

Posteriormente, la policía divulgó su nombre: Mark Anthony Conditt.

Según se desprende de las publicaciones de Facebook de su madre, fue educado en su casa y, al obtener su título secundario en 2013, todavía no tenía claro su futuro. Entre las opciones, la mujer mencionó la posibilidad de que realice un viaje como misionero religioso.

En un blog creado para una clase que tomó para Austin Community College (una escuela terciaria de la ciudad), Conditt se definió en el 2012 como conservador, aunque matizó: "Creo que no tengo la suficiente información para defender mi postura como debería serlo". Como objetivos para la materia, indicó que quería entender al gobierno estadounidense y tener más clara su postura política.

Entre sus actividades favoritas, repasó: "Me gusta el ciclismo, el parkour, el tenis, la lectura y escuchar música".

Objetivos difusos

Las primeras investigaciones plantearon la posibilidad de que se traten de ataques de odio, ya que las primeras víctimas eran afroamericanas o latinas que hallaron el paquete en la puerta de sus casas.

Sin embargo, la cuarta explosión desbarató esta teoría. El nuevo paquete, algo más sofisticado que los anteriores, no tuvo ningún destinatario en particular y fue detonado accidentalmente por las personas que lo encontraron, dos jóvenes de raza blanca.

Sin mayores indicios, la policía ofreció USD 115.000 de recompensa por informaciones que permitan dar con su paradero.

El quinto paquete sería el que permitió a la policía cerrar el círculo sobre él, ya que explotó en un centro de distribución de FedEx. Posteriormente, la policía difundió imágenes de una "persona de interés", grabadas por las cámaras de seguridad de la oficina de correos.

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FedEx confirmó, según aparece en el diario local Austin Statesman, que tanto el primer paquete que estalló en Schertz, como un segundo envío encontrado por la policía en otra sede de la empresa, fueron enviados por la misma persona.

El sospechoso vestía una gorra azul de béisbol, guantes y posiblemente una peluca mientras el domingo dejaba paquetes en una oficina de FedEx. Las imágenes surgieron de los videos de seguridad de esa sucursal.

La alerta continúa

"Nos preocupa que pueda haber todavía otros paquetes ahí fuera", manifestó Chris Combs, jefe de la oficina del FBI en San Antonio.

Además, la policía no ha descartado que el sujeto haya tenido cómplices en sus ataques que puedan seguir libres.

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