Viaje a la intimidad del Método Bielsa: el entrenador de la NBA que lo inspiró, las estrictas dietas para sus dirigidos y qué es el “balón asesino”

Cómo desarrolla el Loco desde la pretemporada su trabajo en un equipo: la conformación de su plantel, los entrenamientos y fichajes, en detalle

La metodología de trabajo utilizada por Marcelo Bielsa en Leeds United (REUTERS/Peter Powell)
La metodología de trabajo utilizada por Marcelo Bielsa en Leeds United (REUTERS/Peter Powell)

Su estudio, capacidad y experiencia lo depositaron adonde hoy está. Marcelo Bielsa se caracterizó, desde que decidió colgar los botines a la temprana edad de 25 años, por escaparle a la improvisación. Se tomó una década para prepararse como entrenador antes de debutar como profesional en la Primera de Newell’s. Hizo el profesorado de educación física antes de apuntarle a la carrera de DT para conocer en profunidad la mecánica muscular. Tuvo mentores y también emblemáticos estrategas del mundo del deporte en los que se inspiró para construir una dilatada trayectoria. A los 66 años, es ponderado por el mundo del fútbol y se mantiene vigente en la liga más competitiva del planeta.

¿Cuál fue su secreto para el éxito en el Leeds United? Su ex colaborador, Salim Lamrani, precisó en su libro “El fútbol según Bielsa” algunas cuestiones referidas a su metodología de trabajo vinculadas a la temporada 2018/2019, cuando sentó las bases de un proceso que lo llevaría a romper el maleficio que el equipo arrastraba desde hacía 16 años en la segunda división de Inglaterra.

El Loco se rodeó de un cuantioso grupo de trabajo conformado por sus auxiliares Pablo Quiroga, Diego Reyes, Diego Flores (a la postre, su traductor y hoy técnico de Godoy Cruz de Mendoza), Lucas Ouviña y el preparador físico Benoit Delaval. Durante su época en el Lille notó que su intérprete Lamrani tenía mucho apego con los futbolistas. Tomó nota del asunto y le propuso aumentar sus responsabilidades en el trabajo semanal, apelando a un recurso que Josep Guardiola ya había implementado.

Manel Estiarte, campeón olímpico de waterpolo, hacía las veces de psicólogo dentro de la plantilla del Manchester City de Pep, a quien conoció en profundidad en su época como entrenador del Barcelona. Atención personalizada del jugador, prevención de conflictos y transmisión de valores eran algunos de los ítems que Salim tendría que cumplir de allí en más, para replicar las labores del auxiliar con el que Guardiola cuenta en el conjunto mancuniano.

Conformado su cuerpo de trabajo, el rosarino entonces tuvo contacto diario con el director deportivo Víctor Orta y el propietario del club, Andrea Radrizzani, para llevar a cabo la depuración del plantel. Algo que valoró desde el inicio de sus tareas fue que los directivos no se comprometieron en ningún momento con aquellas cosas que no tenían certeza de cumplir. De movida, Bielsa invitó a salir a 15 jugadores que no iban a ser tenidos en cuenta o a los que no iba a poder garantizarles el tiempo mínimo que merece un profesional a lo largo de la temporada. Su modelo ideal de plantel se diseña con 22 jugadores, 18 que tengan nivel de élite y sean considerados titulares, más 4 jóvenes canteranos.

En cuanto al criterio a la hora de fichajes, se remite siempre a tres: 1) que el club disponga de los recursos económicos para contratarlo; 2) que el futbolista tenga mejor nivel que los que actualmente componen el equipo; y 3) que coincida con el perfil requerido. “Víctor (Orta) me propone jugadores, se ocupa del mercado, me comenta las posibilidades evaluadas y yo le doy mi punto de vista”, resumió en aquel momento el Loco, sobre la política de contrataciones del Leeds United.

Bielsa estudia el trabajo de otros colegas para inspirarse semana a semana (REUTERS/Jason Cairnduff)
Bielsa estudia el trabajo de otros colegas para inspirarse semana a semana (REUTERS/Jason Cairnduff)

Antes del inicio de la pretemporada, Salim Lamrani elaboró un mensaje de motivación para los futbolistas. Se basó en el libro “Once Anillos” de Phil Jackson, histórico entrenador de la NBA y quien lideró The Last Dance en los Chicago Bulls de Michael Jordan. Fue el propio Bielsa el que le había recomendado estudiar minuciosamente esta obra literaria que pasó a ser de cabecera. Apuntaló así los valores del trabajo, el esfuerzo, la empatía, la solidaridad, el altruismo, la generosidad y el espíritu de sacrificio. Este no sería el único contacto con la literatura en Leeds, ya que con el correr de la temporada, el cuerpo técnico propuso una sección de lectura semanal de media hora junto a los jugadores y todos participaron de la experiencia. Así, compartieron fragmentos de “El Principito” de Saint Exupéry, “La llamada de la Selva” de Jack London, “Los Miserables” de Víctor Hugo y “Legado, 15 lecciones sobre liderazgo” de James Kerr.

La propuesta para nutrirse de conocimientos se extendió. A lo largo de esa campaña, los futbolistas observaron videos cortos armados por Salim -y aprobados por Bielsa-. Fueron dos sesiones audiovisuales por mes en las que debatieron sobre una reflexión del ex presidente uruguayo José Mujica sobre el sentido de la existencia, las riquezas materiales y su búsqueda de la felicidad bajo un lema de sobriedad; el discurso de Martin Luther King “Tengo un sueño”; la canción “We shall overcome” (“Nosotros venceremos”) de Joan Báez; y algunos consejos de los consagrados deportistas Muhammad Ali, Michael Jordan, LeBron James y el actor Will Smith.

Reveló Lamrani que el video que más impacto al grupo fue uno de la leyenda del rugby de Nueva Zelanda, Jonah Lomu, titulado “All champions have discipline” (Todos los campeones tienen disciplina”). El oceánico, entre otras palabras, decía: Si no tienes disciplina, puedes olvidarte de los trofeos, puedes olvidarte del éxito. Hay que tener la disciplina de trabajar duro, no cuando todo el mundo te mira sino cuando no hay nadie. La disciplina de seguir adelante incluso cuando duele, porque la vida no te da lo que quieres, sino lo que mereces. Si no has trabajado para ello, si no te has sacrificado para ello, si no lo has dado todo, entonces no lo mereces. No te detengas nunca, aun cuando parezca que no hay esperanza. Sé fiel a ti mismo y a tu visión. Cuando duela, sigue trabajando duro, vence al dolor. Cuando no veas los resultados, sé paciente. Sé fuerte, mantente disciplinado y llegará tu momento”.

Cargado de energías y motivación para una extensa temporada de Premiership, el equipo de Bielsa inició la pretemporada no sin antes pasar por la balanza del nutricionista Nessan Costello, quien se tomó el trabajo de registrar el peso de cada jugador diariamente antes del desayuno en el bufet del club. Los informes eran elevados a la oficina del DT semanalmente. Luego de haberse sometido a una densitometría ósea realizada la primera semana y un estudio de pliegues cutáneos que se repitió cada un mes y medio, el cuerpo técnico armó un plan nutricional para cada futbolista con el objetivo de llegar a su kilaje ideal para la alta competencia. Los muchachos se lo tomaron muy en serio: el arquero suplente Jamal Blackman llegó a bajar 12 kilos.

Las exigencias del Loco a lo largo de la pretemporada y la campaña del Leeds (Reuters/Ed Sykes)
Las exigencias del Loco a lo largo de la pretemporada y la campaña del Leeds (Reuters/Ed Sykes)

Los 4 líderes del vestuario que funcionaron como nexos con el cuerpo técnico fueron Liam Cooper, Stuart Dallas, Pablo Hernández y Gaetano Berardi. Pero hubo otro futbolista que tuvo un papel relevante por su forma y desenvolvimiento dentro del vestidor, que hizo buenas migas con Lamrani: el políglota Gjanni Alioski. Al traductor ya le había causado una grata impresión antes del primer día de trabajo, cuando el macedonio visitó a los empleados del predio Thorp Arch para saludarlos. “Le gustaba ser el alma de la fiesta y divertir a sus compañeros, pero era inteligente y hablaba con fluidez no menos de seis idiomas”, comentó Salim, que fue testigo presencial de los dotes de Alioski para hacerse entender en alemán y albanés (sus idiomas maternos), pero también el francés, español, inglés e italiano, lengua que adoptaron para comunicarse entre sí frecuentemente.

Los trabajos de pretemporada constaron de tres turnos: mañana, tarde y tarde noche. Tras el desayuno en el club, el plantel acudía a las 10 de la mañana al gimnasio para trabajar en la prevención de lesiones, fortalecimiento muscular, potencia y explosividad. El preparador Rubén Crespo había armado un programa específico para cada jugador en función de su perfil y necesidades de Bielsa. El almuerzo también era en el bufet de Thorp Arch, antes de dirigirse hacia un hotel local para tomar una breve siesta y retornar al centro de entrenamiento.

Una merienda liviana antecedía al segundo turno, pautado para las 16 horas: el preparador físico Benoit Delaval armaba circuitos de 30 minutos de trabajo técnico, coordinación y SAQ (las siglas de velocidad, agilidad y vivacidad en inglés). Contó Lamrani en su ensayo que un día quiso someterse a los elevados ritmos y carreras de alta intensidad orquestadas por el PF: “No recuerdo haber sufrido tanto en mi vida ni haber sido llevado a semejantes límites de agotamiento”.

El tercer turno se iniciaba a las 18:30 con tareas de orden técnico-táctico dirigidas por Pablo Quiroga, Diego Reyes y Carlos Corberán, bajo la atenta mirada de Bielsa. Eran entre 10 y 15 ejercicios basados en movimientos explosivos y pases fuertes, sumando rutinas de pelotas paradas y posicionamiento táctico. Duraban entre una hora y una hora y media. El Loco intervenía lo justo y necesario, con correcciones puntuales y siempre siendo asistido por la traducción de su intérprete.

Como la pelota es la prioridad de Bielsa, se organizaron seis amistosos en los que fue probando a todos los jugadores en diferentes posiciones y también ensayando con diversos sistemas de juego. El proyecto integral del estratega argentino contempla que cada futbolista de campo se adapte de manera óptima a tres posiciones distintas ya en la época de pretemporada.

Vale la pena compartir una consideración que el DT realizó por aquella época y refirió a la relación estética-resultado dentro del fútbol: “Con el tiempo, la victoria se ha vuelto más importante que la belleza del juego. Hasta cierto punto, la belleza del juego era el camino más corto para alcanzar la victoria. Ahora hay otras opciones, todas reglamentarias y válidas: reducir el núimero de minutos jugados por partido, aumentar el tiempo en que el balón está en el aire, no tener la pelota en vez de tenerla. Cuando usted elige no tener la pelota, solo tiene un objetivo en mente, el de no cometer errores. Este es el motivo. Ahora, la alternativa es aprovechar el error del rival: ¿cuál es el riesgo de eso? En un momento determinado, el espectador terminará por cambiar de deporte. El público reclama juego y emociones, no una reducción del juego y más especulación. Es deber de todos poner en tela de juicio la supremacía del resultado en detrimento de la belleza”.

Ni el COVID-19 detuvo al Leeds de Bielsa, que ascendió a la Premier League en 2020
Ni el COVID-19 detuvo al Leeds de Bielsa, que ascendió a la Premier League en 2020

Ya durante la competición, la metodología y turnos de trabajo menguaron; no así las exigencias del entrenador. Delaval se encargó de evaluar las cargas físicas de cada elemento del plantel. En general, tras el día de descanso (suponiendo que era un lunes, tras el partido del domingo), el reencuentro del martes comprendía un trabajo físico que tendía a lo aeróbico más un refuerzo en el gimnasio con el preparador físico. Los miércoles se desarrollaban con dos (sobre la marcha se bajó a solo uno) entrenamientos técnico-tácticos que se adaptaban al perfil del próximo rival. Los días jueves eran demoledores: Bielsa planificaba una práctica de fútbol a la que los jugadores llamaron “balón asesino” por la extrema exigencia física. En esa jornada el técnico definía el once titular. Los viernes, según el nivel de cansancio, se bajaban o subían las cargas de trabajo y duración de la sesión. El sábado se destinaba a ejercicios de posicionamientos tácticos y adquisición de automatismos, los cuales podían llegar a extenderse por dos horas.

Concluida la acción, los integrantes del elenco blanco eran citados a las 18:30 en el estadio Elland Road para cenar y dirigirse al hotel Double Tree Hilton para la concentración. A las 20, Pablo Quiroga tomaba la palabra en la sala de reuniones y mostraba un video para analizar al adversario del día siguiente. Marcos Abad aportaba comentarios sobre el arquero oponente. Finalizada la visualización general, cada jugador tenía derecho a analizar individualmente su partido anterior durante 15 minutos, mano a mano con Bielsa. En ese mitin privado, el Loco marcaba errores, resaltaba virtudes y anticipaba de qué forma creía que su dirigido podía explotar sus condiciones en el siguiente encuentro.

Tan estructurado fue el plan de trabajo liderado por Bielsa que ni el confinamiento nacional dictado el 17 de marzo en territorio británico atentó contra las posibilidades de ascenso de Leeds. Fueron nueve semanas (63 días exactamente) en los que los jugadores siguieron al pie de la letra un programa de entrenamiento confeccionado por Benoit Delaval. Cada futbolista recibió una bicicleta estática y materiales de gimnasio para trabajar de forma remota. Ensayaron con cuatro programas y adoptaron el último. Se realizaron estudios sobre desentrenamiento basados en funciones cardiorrespiratorias y también en músculos, tendones, huesos, movilidad y amplitud articular y muscular. Fueron un total de 46 sesiones: 34 de carreras, ya que estaba permitido salir a correr al aire libre, y 12 de bicicleta.

Restaban 9 partidos para terminar la temporada y luego del tropiezo contra Cardiff (0-2), el Leeds tuvo un paso arrollador que se nutrió de siete victorias y un empate para firmar su ascenso a la Premier. Detrás del éxito, hubo un hombre con ideas claras y el apoyo incondicional de su cuerpo de trabajo. Salim Lamrani no dudó al afirmar: “Dentro de 20 años, los hinchas de hoy les contarán a sus hijos y nietos la historia del Leeds United de Marcelo Bielsa, que les devolvió el orgullo de pertenecer a un club único”.

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