Darío Silva estuvo en el Málaga entre 1999 y 2003, allí marcó 37 goles en 115 presentaciones (AFP)
Darío Silva estuvo en el Málaga entre 1999 y 2003, allí marcó 37 goles en 115 presentaciones (AFP)

Fernando Sanz es de esas figuras poco reconocidas por el fútbol mundial. A pesar de haber vestido sólo dos camisetas, el peso de la indumentaria del Real Madrid y su notable producción en el Málaga lo llevaron a escribir su propio capítulo en la historia grande de la Liga de España.

De la camada de figuras de la talla de Fernando Redondo, Clarence Seedorf, Mijatovic, Suker, Raúl, Morientes y Roberto Carlos, el ex central del Merengue reconoció que fueron tres los futbolistas que más lo han impresionado en sus días como defensor. El primero de ellos lo padeció como adversario: "Ronaldinho fue imparable. Sabiendo lo que iba a hacer en cada jugada, el tipo improvisaba y me dejaba boquiabierto. Era una locura. Yo me anticipaba a su jugada, pero siempre me dejaba pagando. Era imposible marcarlo, en su mejor época fue increíble".

El segundo lo disfrutó en la Casa Blanca. "Cuando nos quedábamos practicando tiros, veía a Fernando Hierro que metía todos los disparos en la escuadra contraria con una fuerza que jamás había visto", recordó en diálogo con Infobae. Pero el más llamativo fue el delantero que sufrió un trágico accidente automovilístico que lo obligó a adelantar su retiro: "En el Málaga me impresionó mucho Darío Silva porque se basaba en la mentalidad ganadora. No tenía destreza con el balón, pero físicamente era una bestia; y cuando se mentalizaba que era el mejor del mundo, era increíble. No tenía técnica, ni habilidad, pero lo remediaba con una convicción notable. Llegó a ser el mejor del equipo y un referente del plantel hasta que lo fichó el Sevilla".

Fernando Sanz es uno de los embajadores de la Liga que trabaja en la expansión de la marca en Oriente Medio
Fernando Sanz es uno de los embajadores de la Liga que trabaja en la expansión de la marca en Oriente Medio

El domingo 24 de septiembre de 2006, el uruguayo protagonizó un choque en la Rambla de Montevideo que le terminó la carrera. Al delantero le tuvieron que amputar una pierna y a sus 34 años le cambió la vida.  "De vez en cuando lo veo. Lo fui a visitar al bar que tiene en Andalucía y lo noté bien físicamente. El tema es que no ha sabido gestionar su vida después del retiro, algo que le pasa a muchos futbolistas. Es una lástima que no se preparen para otra vida después del fútbol", analizó Sanz en diálogo con Infobae.

El trauma post retiro afectó a muchos futbolistas durante los últimos tiempos. El caso más reciente es el de Julio César Toresani, quien se suicidó en Santa Fe luego de una profunda crisis emocional y económica. "Los que pueden seguir con trabajos como comentaristas o entrenadores son los que han podido llegar a tener el reconocimiento internacional. A mí me pasó lo mismo, recibí una bofetada de realidad cuando pasé a ser presidente del Málaga sin haberme preparado. Los futbolistas tienen mucho tiempo libre, creen que por entrenar dos horas por día están haciendo algo valioso, pero no se dan cuenta que podrían capacitarse en otros aspectos, como hablar otro idioma por ejemplo", argumentó el ex defensor.

"Cuando terminan la carrera estrellas como Raúl, Morientes, Hierro y todas esas grandes figuras, consiguen otro trabajo, pero los que han estado unos escalones más abajo son olvidados. Por eso es necesario que tengan una virtud que les permita ingresar en el mercado laboral. Pudieron haber ganado mucho dinero, pero llega un momento que se acaba", continuó en su análisis y sintetizó: "Cuando uno tiene un estándar de vida es difícil mantenerlo cuando no tienes ingresos. Es complicado bajarse de ese estilo de vida y la mayoría sigue actuando de la misma manera. Creen que con sus ahorros van a vivir toda la vida y la realidad es que no les da".

Una de las facetas que eligió Fernando Sanz cuando colgó los botines se basó en la presidencia del club en el que se retiró. "Cuando accedí a la dirigencia del Málaga tenía el 98% de las acciones, pero por la demanda de la ciudad, que deseaba otros objetivos, busqué a un inversor que pudiera darle otra vuelta de rosca e hicimos una transacción como cualquier acuerdo entre privados", explicó el ex defensor en referencia a la operación que realizó con el qatarí Abdullah Al Thani, quien todavía se mantiene en el cargo.

"Después llegaron Willy Caballero, Manuel Pellegrini, Martín Demichelis… él hizo una inversión muy grande para poder contratar a todas esas figuras, pero hoy hay un control de la Liga para que los clubes puedan autofinanciarse sin depender de ningún Mesías, ya que estos inversores pueden cansarse y retirar sus capitales dejando a los clubes quebrados". Algo que sucedió después de la Champions League del 2013, cuando el equipo andaluz fue eliminado en las semifinales de la competición.

Curiosamente, mientras Fernando Sanz estaba al frente del Málaga, su hermano Paco también era el máximo responsable del Granada, otra de las entidades más emblemáticas de la región andaluza. Sin embargo, en las reuniones familiares no había tiempo para hablar del traspaso de jugadores, préstamos o transferencias. "Cada uno tenía sus propias preocupaciones. Él tenía sus problemas y yo los míos, porque en aquel momento meterse en la inversión de un club español era deficitario. Era tirar el dinero, cosa que hoy es imposible que pase eso", concluyó.

El ex defensor debutó en el Real Madrid en 1995 cuando su padre, Lorenzo, era el presidente del club. Luego de 4 temporadas y la cosecha de 4 títulos, incluidas la Champions League y la Copa Intercontinental, emigró hacia el Málaga, donde permaneció durante 7 años hasta que terminó su carrera. En la actualidad se destaca como embajador de la Liga española y contribuye en la expansión del fútbol ibérico por Oriente Medio.

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