El detrás de escena de la inesperada salida de Messi del Barcelona: cómo se enteró de la noticia

En la hoja de ruta del astro argentino estaba la firma por dos años con el club blaugrana, antes de la mudanza a Estados Unidos. Fue el primer sorprendido con el giro impensado de la novela

La Pulga mantiene una buena relación con el presidente del club, Joan Laporta. El problema es la billetera de la institución. Y la interna con la Liga (EFE/Alejandro García/Archivo)
La Pulga mantiene una buena relación con el presidente del club, Joan Laporta. El problema es la billetera de la institución. Y la interna con la Liga (EFE/Alejandro García/Archivo)

Lionel Messi no seguirá en el Barcelona. Esta noticia de impacto mundial también lo sorprendió al propio Messi. Antes de la Copa América, en su cabeza estaba avanzada la idea de que continuaría dos años más en Barcelona para luego irse a jugar al Inter de Miami. Por eso no lo inquietó quedar libre. Tampoco lo que le iba diciendo Jorge, su papá, que lo que frenaba la oficialización era la auditoría bajo la que se encontraba la entidad. El club afronta una crisis financiera desde hace mucho y él lo sabe. Eso produjo, por ejemplo, que cuando pidió por Neymar no llegara, y profundizó el conflicto con el ex presidente Josep María Bartomeu.

Pero, según pudo averiguar Infobae, fue ayer cuando Leo se enteró de toda la situación. En una reunión, le advirtieron que, si bien Barcelona se fue desligando de jugadores para ajustar los números y así hacerle lugar a su contrato, los movimientos no alcanzaban. Y que era necesario cambiar condiciones para cerrar su nuevo vínculo con la institución.

Allí fue cuando lo sacudió la noticia. En Miami o República Domincana, en Rosario o en Ibiza; mientras se tiraba de la cubierta de un yate con su hijo Thiago, o al tiempo que se permitía una hamburguesa en las playas de Estados Unidos, pensaba que se trasladaría a Barcelona solo a poner la firma. Incluso a pesar de que, por los mismos inconvenientes económicos, la dirigencia no había cumplido con uno de los requisitos para lograr su renovación: la conformación de un plantel altamente competitivo.

Sí, se habían sumado Memphis Depay, Eric García, Emerson y su amigo Sergio Agüero, a partir del oportunismo de tentarlos, sabiendo que tres de ellos eran agentes libres. Según se filtró en España, en sus conversaciones con el presidente Joan Laporta (con quien lo une una buena relación), Messi habría planteado la necesidad de sumar un delantero centro (un puesto huérfano tras la partida de Luis Suárez) y de un marcador central de renombre. El Kun cubría su primera solicitud, con el bonus track de la relación entre ambos; carnada doble en el anzuelo.

Faltaba el zaguero, más allá del citado García. En Barcelona aseguran que veía con agrado la llegada de Cristian Romero, quien le causó una gran impresión en la Selección. Pero el Tottenham no dudó, puso 50 millones de euros y se lo arrebató al Atalanta. El mismo día que se confirmó la salida de Messi del club blaugrana, el Cuti llegaba a Londres para defender sus nuevos colores.

Si hoy le preguntan a Leo, él cree que no jugará más en Barcelona. ¿Puede ser el comunicado una carta presión para la Liga de España? Tal vez sí. No es el primer round de la institución con la entidad y existe una interna política entre ambas, de la que Messi terminó como rehén.

Entre la Pulga y la Liga también hubo roces el año pasado, en ocasión del affaire burofax. Fue cuando la entidad se plantó en el hecho de que para liberar el transfer, el club interesado por el astro debía pagar los 700 millones de euros de la cláusula de salida, cuando el jugador se consideraba libre. El dardo de la Liga salió el mismo día que el delantero anunció que cumpliría su contrato con el Barsa, en aquella entrevista con Goal.

Javier Tebas, titular de la competencia, queda en una posición incómoda. Porque la Liga está señalada en el comunicado del Barcelona como responsable de la despedida. Y porque en apenas un puñado de años perdió a Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y Messi, una sangría enorme para su vidriera.

A esta hora, la Pulga no sabe dónde va a jugar. Él tenía en su hoja de ruta irse a Estados Unidos dentro de dos años. No fue casualidad el hecho de que se fuera de vacaciones a Miami: quedó encantado con la ciudad. Si adelantara su plan, dejaría rengo uno de sus objetivos: afrontar los dos años que quedan hasta el Mundial en una competición fuerte. Sus dos sueños a corto plazo eran ganar algo con la Selección (lo cumplió en la Copa América, en el mismísimo Maracaná) y volver a competir fuerte con el Barcelona, en la Liga y en la Champions League.

El PSG podría darle esa plataforma. El año pasado aceptó que lo quería en sus filas, pero lo desestimó porque no era jugador libre. En una de las últimas fotos de las vacaciones del ídolo, que además se hizo viral, se lo vio reunido con Neymar, Di María y Verratti. El brasileño, rápido de reflejos, comenzó a lanzarle guiños en las redes apenas conocida la noticia. Vale recordar que Fideo, en medio del conflicto de 2020, le mandaba mensajes por WhatsApp con formaciones del PSG con él incluido.

¿Argentina? Hoy no entra en el radar. Más allá de su pasión por Newell’s, su plan familiar, de vida, es diferente en la actualidad. Un plan que se vio sacudido por una noticia que ni el propio protagonista imaginaba cuando bajó del avión en Cataluña, con la lapicera enarbolada, pensando en dos temporadas más vestido de blaugrana.

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